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Por Veronica Dalto - Los bancos internacionales alertaron que la
salida de capitales por parte de los residentes se recuperó en el primer
trimestre y, pese a que se mantiene en ritmo moderado y puede ser mitigada por
la salida de divisas del año pasado, advirtieron que un aumento en el
contexto electoral pueden generar una caída de las reservas, a pesar de que el
país recibe los desembolsos del FMI.
"La fuga de capitales doméstica es un punto de presión potencial,
en el contexto de aproximación a las elecciones y objetivos fiscales
desafiantes. A pesar del ajuste significativo hasta el momento, Argentina sigue
expuesta a pérdidas de reservas", indicó un informe del Instituto de
Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés).
Según los datos para el primer trimestre de 2019 que observó
esta asociación –que reúne a 450 instituciones, entre bancos comerciales, de
inversión y multilaterales, aseguradoras, fondos soberanos, de pensión, bancos
centrales–, "la fuga de capitales nacionales se recuperó pero se mantuvo
moderada".
"Vemos la reincidencia de las salidas domésticas como un riesgo, en
el contexto de las próximas elecciones y la incertidumbre sobre el momento de
la recuperación. La alta dolarización de las carteras residentes después
de las salidas del año anterior mitiga el riesgo parcialmente",
alertó IIF.
Recordaron que el año pasado los residentes enviaron USD 33 mil
millones fuera del país. Y observó que en el primer
trimestre de este año la dolarización de residentes alcanzó unos 4.000 millones
de dólares.
"Argentina está progresando para abordar grandes desequilibrios
externos. La sobrevaluación ha desaparecido en gran medida, lo que mejoró
drásticamente la cuenta corriente. El respaldo del FMI aumentó las reservas y
las necesidades de amortización externa son algo menores. Sin embargo, las
fuentes subyacentes de presión sobre el financiamiento externo
permanecen. Los flujos de capital no oficiales siguen siendo débiles y, a pesar
del apoyo del FMI, los drenajes de reservas podrían reaparecer en escenarios de
baja donde la salida de flujos domésticos se recupera", concluyó el
informe.
Según explicó Martín Castellano, economista Jefe para América
latina, de IIF, a Infobae, si la dolarización se mantuviera en los
niveles del primer trimestre "estaría dentro de lo manejable" para
ser fondeada con los desembolsos del FMI. Por encima de esos niveles,
acarrearía una baja en las reservas.
"El año pasado fue alta la salida de capitales de residentes. Y
este año empezó mejor, pero de todas maneras se mantiene relativamente
alta", explicó Castellano. "La mayor incertidumbre pasa por cuánto
puede aumentar la demanda de dólares por parte de los residentes en un año electoral",
agregó.
"Eventualmente, si existe una salida de capitales mayor a la
esperada y el financiamiento del FMI no cubre las necesidades de financiamiento
por amortizaciones y por el déficit de cuenta corriente, habrá una salida de
reservas. Una sorpresa por ese lado puede llevar a que se requieran más
reservas de lo que se esperaba inicialmente", explicó Castellano.
Esa dolarización depende del contexto político, pero también de la
capacidad de ahorro para comprar dólares en un año recesivo, de contracción
monetaria y del salario real.
Para Castellano, no hay incertidumbre en cuanto a la cuenta corriente
externa, porque se está ajustando de la mano de una reducción de las
importaciones. Pero recordó que Argentina tiene pendiente el regreso a los
mercados privados de deuda. Y el informe alertó sobre las amortizaciones de
deuda de 2019 y 2020: "Si bien las salidas de deuda fueron pequeñas en
comparación con otras fuentes de drenaje de reservas el año pasado, la
amortización externa seguirá siendo considerable para el resto de este año y el
próximo".
El informe de IIF contrasta con la información que difundió el BCRA, por
el que fueron las inversiones en el exterior los que provocaron la suba del
tipo de cambio durante marzo pasado.
En tanto, según datos del BCRA, las familias
ya han dolarizado buena parte de su riqueza, un 93 por ciento. Y entiende que
el 7% restante no se convertirá en dólares porque persiste una demanda de pesos
transaccional. Y que las tenencias de activos en pesos a corto plazo
por parte de no residentes son de unos USD 5.000 millones, por debajo de los
más de USD 20.000 millones que existían en 2018.
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