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Por Daniel Fernández Canedo - La compra de dólares por parte de los
particulares llegó a US$ 1.000
millones en marzo mostrando una reducción de 60% con relación al monto del mismo período del
año anterior.
La menor compra de
divisas respecto del comienzo de 2018 genera una sensación contrapuesta:
alivio por la merma y cierta inquietud porque se mantiene a pesar de
que las tasas de pesos están
altas.
viajes al exterior pero
la mirada de los funcionarios sigue puesta en un posible cambio de las carteras de inversión ante
la incertidumbre del año electoral.
El presidente del Banco
Central, Guido Sandleris, fijo
la posición oficial: "A comienzos del año pasado, antes de la crisis
cambiaria, el 83% de los activos
de los hogares estaban en dólares. Hoy ese número es 93%. Queda poco paradolarizar".
Los datos son claros y
consolidarían la idea de que buena parte de la dolarización esperada ya se hizo, y
que serían pocos los pesos que quedan para seguir comprando divisas ante
el postulado de que las empresas y la gente los necesitan para hacer
las transacciones de todos los días.
La fotografía de ese costado
financiero del país deja en claro, una vez más, que los argentinos usan los
pesos para ir al supermercado y
pagar los impuestos pero, a la hora de ahorrar, la cabeza la ponen
en el dólar.
Los bancos, por su parte,
siguen notando y reclamando que el uso del dinero en efectivo es muy
alto con relación al de los países vecinos y se intensifica en tiempos de inflación y tasas altas.
Según las estadísticas del
sistema financiero, las extracciones de efectivo rondan los $400.000 millones mensuales y en
el año representan unos US$120.000 millones, equivalente al 30% del PBI.
Es evidente que la gente
prefiere el efectivo ante la generalización de los descuentos por pago en los
comercios, cerrando el difundido círculo de que 40% de la economía sigue trabajando en negro y que el
efectivo manda cuando las tasas de interés están por las nubes.
Tanto el Gobierno como los
banqueros destacan que los depósitos a plazo fijo realizados por ahorristas considerados minoristas
(certificados menores a un millón de pesos) tuvieron una suba de 4% real en marzo y
demostraron mayor estabilidad que los de los mayoristas.
Esos datos, según la visión de
los funcionarios, consolidan la idea de que el grueso de la dolarización ya se
produjo y que la estabilización de los depósitos en el sistema, apuntalada
por las tasas altas (46% anual para
plazo fijo), sólo tiene su talón
de Aquiles en la expectativa que generen las encuestas electorales.
Mientras tanto, el mercado
cambiario sigue luchando por estabilizarse dentro del nuevo marco definido a partir
de la eliminación de una suba mensual de 1,5% para la banda cambiaria, que
quedó fija entre $39,76 y $51,45.
El dólar mayorista bajó
respecto del lunes a $42,40 y
se alejó del récord de $43,83 que tocó el 5 de abril, en un mercado que
sigue sintiendo la oferta de los exportadores de granos.
El dato relevante del martes
fue que el Tesoro logró colocar
Letesen divisas por US$ 750 millones pagando más (la tasa fue de 5,47%
anual) con vencimiento 29 de
noviembre, con posterioridad a una eventual segunda vuelta
electoral que se realizaría el 24 de noviembre.
Volviendo al tema de la
dolarización, otra de las conclusiones de Sandleris, y que avalan los
banqueros, es que las compras potenciales de divisas, desde ahora hasta fin de
año, podrían representar unosUS$ 7.600
millones, un monto financiable por
los dólares del campo y del FMI.
Así, dentro y fuera del
Gobierno se consolida la idea de que la estabilidad cambiaria hasta las
elecciones es el principal aporte para "bajar la fiebre" que están generando la inflación
(el 4,7% de suba del costo de vida en marzo ya proyecta 3,6% para abril) y las expectativas electorales. A
eso se adiciona la suba del riesgo
país.
El martes volvieron a bajar
los bonos argentinos afuera e hicieron subir otro escalón a la tasa de riesgo
país, que llegó a 866 puntos,
el mayor nivel desde 2006.
Los mercados, que están muy
lejos de actuar con justicia, pasaron de largo la noticia de que el Tesoro sobrecumplió la meta fiscal en
el primer trimestre del año en el camino hacia el déficit cero.
A primera vista, las
expectativas que despertó una
encuesta sobre que Cristina Kirchner superaría por ocho puntos a Mauricio
Macri si hubiese balotaje, a pesar de que aún se desconoce si la ex
presidenta será candidata pesa más que los datos económicos clave.
En el Gobierno, en estos días, mascullan con bronca que, a
pesar de bajar el déficit fiscal, tener superávit
comercial, reducir el déficit del balance de pagos, exportar
energía y haber recibido un préstamo por US$ 57.000 millones del FMI, las
expectativas económicas le jueguen en contra.
Tal vez porque todo eso,
no logra compensar la trepada de
una inflación indomable y la fuerte caída del salario real que aún
impide la recuperación del consumo de una economía que viene acostumbrada a que en los años electorales
la gente tenga más plata en los bolsillos.
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