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Por Julián Guarino - En Games of Thrones, la
serie del momento, hay una frase que siempre refleja los cambios venideros
(nada promisorios, por cierto): winter is coming (el invierno se
aproxima). Es literal, el frío y la oscuridad termina por cubrirlo todo.
El precio del dólar, un activo que no se produce en forma local, depende
en última instancia de la oferta y la demanda. Sabido es que la oferta de
dólares está constituida por las liquidaciones de exportaciones y los préstamos
del exterior y que por el lado de la demanda, son las importaciones, los pagos
al exterior que haya que realizar y la fuga, es decir, la disposición a
dolarizar los pesos disponibles.
Lo primero es que, parece, la demanda de dólares supera, en el tiempo,
con creces, a la oferta. Por ende, el precio del dólar tiende a subir cada vez
que esta hipótesis se verifica. Quienes analizan a la Argentina desde el
exterior, no sólo vigilan que el dólar tenga una evolución mayor a la de la
inflación (que no haya atraso cambiario para que no afecte las inversiones en
pesos), sino también cómo evoluciona la oferta y la demanda de dólares.
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Y lo que parecen estar viendo, es que por un lado, los exportadores
liquidan cada vez menos dólares en el mercado local (se guardan los dólares),
mientras que los que tienen excedentes (inversores, ahorristas, empresas, etc.)
se dolarizan en forma creciente. Estos dos movimientos se vuelven más
intensos por tratarse de un año electoral.
Por otro lado, la oferta de divisas tiene su foco en los préstamos
otorgados al país. Hay vencimientos durante este año pero, a la vez, comienzan
fuertes vencimientos por el repago del préstamos del FMI a partir del año
próximo. Esto implica que una parte importante de esa deuda deberá
refinanciarse porque no alcanzan los dólares para “abastecer” toda la demanda.
Así, a medida que crece la incertidumbre, se venden bonos argentinos en
el exterior, sube el riesgo país, se encarece la futura tasa de endeudamiento
de la Argentina, lo que genera menores probabilidades de poder acceder a
los mercados para pagar esa larga cuenta pendiente.
En una economía donde los precios más importantes son tres (dólar, tarifas y salarios),
las medidas de liberar el mercado cambiario (el BCRA no interviene) y dolarizar
las tarifas de servicios públicos y combustibles, propone la lectura de que, en
la medida que todo aumente, ambos precios relativos volverán a aumentar,
desencadenando una nueva tanda de incrementos. Y ya se sabe lo que pasa cuando
la inflación avanza en la Argentina.
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