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Por
Francisco
Jueguen - El producto esencial más valorado por los argentinos
-el dólar- está lejos de estar congelado. Ese descuido amenaza con una
aceleración de los precios de alimentos, bienes durables (electrodomésticos,
electrónica, autos) y combustibles, que podrían empujar la inflación de abril
por encima del 4%, una estimación mayor a la proyectada por el mercado, y le
pondría un piso más alto a mayo.
Pese
a algunos indicios de desaceleración de los precios, sobre todo desde la
tercera semana de abril, el récord del
valor mayorista del dólar ($43,94) volvió a sembrar la duda
entre economistas sobre si el trabajo del Banco
Central (BCRA) y del Ejecutivo logrará efectos claros antes de
las elecciones. Todo dependerá, creen los analistas, de que el dólar no
persista en perforar ese techo.
Los
alimentos subieron 64% en doce meses en línea más con el corrimiento del tipo
de cambio que con el nivel general de precios. "¿Este aumento del dólar
meterá presión a la inflación?", preguntó LA NACION. "Sí, algo
de presión mete. Fundamentalmente en alimentos, pero además los corrimientos
del tipo de cambio se aprovechan para recuperar márgenes de ganancia",
afirmó la economista de LCG, Melisa Sala.
"Impactará
algo, pero estamos cerca de fin de mes. Puede pegar en bienes de consumo
masivo, como alimentos, y productos de limpieza y tocador", confirmó
Camilo Tiscornia, director de C&T Consultores.
"No
debería ponerle presión a abril, porque el dólar ya rozó los $45 y los precios
ya se habían puesto en línea con ese tipo de cambio. Pero si mañana hay un
nuevo salto y se rompe el récord, sí sumará. Estás muy cerca del cierre de
abril, pero será un problema para mayo", describió Lorenzo Sigaut Gravina,
director de Ecolatina.
Para
abril, las consultoras estimaban una inflación de entre 3,5% y 4%, con subas de
precios regulados en el gas -primera cuota- y en combustibles (5%). Ahora
ese número estará -dicen- más cerca de 4%, "recostado para un lado o para
el otro", de acuerdo a cómo se mueva el dólar desde el pico al cual llegó
hoy. Mayo tenía hasta hoy un piso de 3% (con subas esperadas en gas -segunda
cuota-, agua y prepagas).
Pero
los alimentos no son el único problema. Una decisión de EE.UU. sobre Irán que
disparó el precio del Brent a su máximo en el año, sumado a la depreciación del
peso, le ponen una nueva presión a los combustibles. En las petroleras creen
que la nafta debería subir 10%.
En
ese sector no existen los precios congelados. Están más bien los
"conversados". Allí, la Secretaría de Energía "dialoga" con
el mercado, fundamentalmente con YPF , para referenciar
cuáles deberían ser los aumentos y su timming. El reflejo de esto
fue la marcha
atrás de Shell a comienzos de abril, cuando YPF aumentó menos que el
9,5% que proponía, por adelantado, la ex compañía dirigida por Juan José
Aranguren. Shell debió entonces retrotraer en parte esa significativa suba.
"La
idea es que algo se pueda aumentar para no dar la sensación de
congelamiento", describieron en una petrolera, preocupados por la mirada
de los inversores extranjeros.
Sobre
los durables, el impacto sería menor a pesar del impulso del dólar. "No sé
si una demanda tan baja convalida más aumentos por tipo de cambio", indicó
Sala.
El
analista de Elypsis Tomás Crespo contó que, según el relevamiento de la
consultora, la última semana de marzo y las primeras dos de abril registraban
una inflación núcleo (sin regulados ni estacionales) de 1% por semana, por
arriba de la velocidad crucero de 0,7%. Pero, la semana pasada ésta última se
alcanzó, desaceleración que se prolongó hasta hoy, cuando el dólar volvió a
amenazar con hacer de la inflación un problema durable hasta las elecciones.
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