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Por Mirta Fernández / Luis Di Lorenzo - En el Gobierno
evalúan algunos cambios para generar condiciones de mayor estabilidad
cambiaria, tras el salto brusco del dólar, que superó los $ 47 en la City
porteña, y cerró el viernes para la venta minorista a un valor récord de $
46,90, y la abrupta escalada del riesgo país, que superó la barrera de los
1.000 puntos, el mayor nivel de la era Macri. Quieren evitar episodios de
volatilidad de esta naturaleza. Después de los duros cimbronazos de los últimos
días, se sucedieron diversas reuniones en Casa de Gobierno en las últimas
horas, donde se barajaron algunas opciones dentro del escaso margen de maniobra
con que cuenta el Banco Central por el acuerdo con el FMI para intervenir
cuando se dan estos eventos de estrés. Si bien las fuentes consultadas en el
Palacio de Hacienda trataron de minimizar el alcance de las reuniones y
señalaron que “aún no hay nada”, PERFIL pudo averiguar que una de las
posibilidades es gestionar una autorización ante el FMI para “cambiar el
timing” de los dólares que vende el Tesoro a través de subastas diarias por US$
60 millones que realiza el Banco Central. Esas licitaciones arrancaron el
15 de abril, con los dólares provenientes del último desembolso del FMI, y está
previsto subastar un total de US$ 9.600 millones. Cuando se anunció el
mecanismo, la mayoría de los analistas criticó que se haya dado esa precisión
de oferta diaria, porque advertían que “el
mercado le iba a tomar la mano y se los podía llevar puestos”. Es un poco
lo que ocurrió en estos últimos días, en que se evidenció un desarme masivo de
posiciones de activos argentinos por parte de fondos de inversión del exterior,
donde la oferta de los agrodólares que se liquida de la cosecha gruesa y las
subastas del Tesoro no alcanzaron. Según averiguó PERFIL, lo que se estaría
pensando es “flexibilizar” esas subastas del Tesoro. Concretamente, que no
todos los días se liciten US$ 60 millones, sino que se los pueda vender
discrecionalmente. Así, la jornada en la que el dólar esté calmo, el Tesoro se
abstendría de subastar esa cifra e iría acumulando esos fondos. De esta forma,
podría disponer de mayor poder de fuego para intervenir con un monto superior a
esos 60 millones cuando fuera necesario salir a frenar el avance de la
divisa en alguna rueda más caliente. “Es
algo que se está proponiendo y sería lo más viable para poder intervenir con
más contundencia en el mercado cambiario en jornadas duras como las últimas”,
comentó una fuente. Otra opción que siempre está en danza es la posibilidad de
achicar la banda de no intervención, para quitarle volatilidad, pero esa es una
opción que el FMI resiste y ya rechazó en anteriores oportunidades. A cambio,
concedió congelar el piso y el techo de la zona de no intervención hasta fin de
año en $ 39,75 y $ 51,44, respectivamente. En 2020 vencen $22.800 millones de
deuda externa: ¿Pago, default o renegociación? Recompra. En cuanto a las
acciones para tratar de bajar la especulación en los mercados con el riesgo
país, una decisión que se adoptó fue usar recursos del Fondo de Garantía de
Sustentabilidad (FGS) de la Anses para recomprar bonos de corto plazo.
Operadores confirmaron a PERFIL que en los últimos días el organismo
previsional estuvo comprando títulos como el AO20 y AY24, que exhibieron
precios muy bajos. Pero en el mercado también ansían que el Tesoro o el BCRA
salga a recomprar deuda, “Sobre todo de
corto plazo para despejar incertidumbre, el AO20 por ejemplo valía el jueves en
un momento US$ 80 y en 18 meses, cuando vence, el Gobierno va a tener que pagar
US$ 112, si lo compran ahora se ahorran 30%”, argumentaban algunos operadores
que alegan que “así también bajarían la tasa y el riesgo país”. Sin
embargo, PERFIL averiguó que el secretario de Finanzas, Santiago Bausilli, en
reuniones que mantuvo a principio de semana con bancos donde alguno le propuso
esa opción, aclaró que, más allá de usar el FGS, ni el Tesoro ni el BCRA están
pensando en recomprar deuda “porque no hay plata para eso y se prioriza la caja
para fines fiscales”. Equilibrio. En este contexto, el Gobierno intenta hacer
equilibrio entre cumplir con el Fondo Monetario y sumar herramientas para
intervenir sobre el dólar y, al mismo tiempo, garantizar el pago de la deuda
externa, incluso luego de que termine el mandato, para erradicar las dudas que
los mercados financieros hoy “dicen” tener respecto del cumplimiento de las
obligaciones. Por eso, algunos operadores también analizan que podría haber
alguna señal respecto de intentar cerrar el programa financiero de 2020. En
tanto, para sumar caja, estudian cobrar más retenciones. El Gobierno analiza la
posibilidad de subir las retenciones a las exportaciones para mejorar la
recaudación impositiva. Según trascendió de algunas fuentes, se volvería a un
esquema de retenciones de porcentaje fijo. Los rumores hablan de 10% a 12,5%
unificado para todos los productos (excepto soja, que sería un porcentaje
mayor) en lugar de una alícuota de $ 4 o $ 3 por dólar exportado, según el
rubro, como se había dispuesto en septiembre último. Es que con la suba del
dólar, esa alícuota se va licuando. Las pizarras de al city este viernes 26: el
dólar orillando los 47 pesos. Desde la cartera de Producción que comanda Dante
Sica, negaron esos rumores y afirmaron que “no hay nada en estudio, no se está
pensando en subirlas”. Sin embargo, otras fuentes comentaron a PERFIL que esa
medida “la impulsa el FMI” ante la menor recaudación registrada en el primer
trimestre del año en derechos de la exportación respecto a la estimación
proyectada. El crecimiento por debajo de lo esperado pone en jaque el
cumplimiento de déficit cero comprometido para este año con el organismo
internacional. El menor ritmo se debe a un “error de cálculo” en la proyección
original hecha a las apuradas un fin de semana a fines de agosto en medio de la
crisis cambiaria. Así lo admitió días atrás un alto funcionario de la Casa
Rosada: “Lo hicimos todo rápido en Olivos y no estimamos bien el impacto de las
importaciones transitorias”. Es decir, calcularon que iban a pagar derechos de
exportación por un volumen de ventas externas que en realidad no corresponde
porque incluye bienes bajo promoción. La meta de recaudación en derechos de
exportación que habían previsto para este año es de $ 430 mil millones. Según
los cálculos del Iaraf, solo ingresarían $ 280 mil millones. Este bache “no
gustó nada en el FMI, que por eso impulsa una suba de las retenciones y pasar
otra vez al esquema de porcentaje”, según fuentes. En medio de estos rumores,
ayer se evidenció un mayor registro de declaraciones de ventas al exterior de
granos y oleaginosas de lo acostumbrado: casi 2 millones de toneladas de maíz,
y medio millón de toneladas de soja. Los productores se apuran a vender porque
si suben retenciones se les descuenta más dinero. Esa misma movida ya la habían
hecho en agosto, antes del anuncio de las nuevas retenciones de septiembre. La
Mesa de Enlace tiene agendada una reunión para este lunes con Etchevehere.
Fuentes ruralistas aclararon que estaba pactada antes de estos rumores “para hablar del programa cosecha segura”
pero “obviamente también se lo consultará
por estos rumores, porque hay nerviosismo”.
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