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Por Alejandro
Colle - La turbulencia cambiaria, el derrumbe de los títulos públicos y la
consecuente estampida del riesgo-país, combinados con las encuestas que
mostraron a Cristina de Kirchner con holgado margen sobre Mauricio Macri en un
eventual balotaje hicieron que los analistas de por lo menos tres grandes
brokers del microcentro comenzaran a ensayar simulaciones de reestructuración
de la deuda soberana argentina.
La idea era conocer el verdadero valor actual de los bonos luego del
terremoto financiero, en un hipotético escenario de triunfo de la oposición
populista, asumiendo diversas alternativas de reestructuración que resultaría
inevitable, debido a lo que se supone sería una menor o casi nula
predisposición del mundo para proporcionar nuevo financiamiento voluntario a la
Argentina.
Las hipótesis incluyen quitas de capital de hasta 60% sobre los flujos
de fondos futuros a partir del año próximo, traídos a valor presente
descontando la tasa de las Letes (5,5% anual), pero sin modificar los plazos y
las tasas de interés originales.
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Los research descartan la opción de un potencial default, meneada desde
las páginas del Financial Times y El País, y algunos informes reservados. La
probabilidad de ocurrencia de un impago se catapultó a más de 54%, al ritmo de
la disparada de los Credit Default Swaps (CDS), que la semana pasada superaron
u$s1.300 para cubrir el riesgo de un evento de crédito en la deuda a 5 años.
Los estudios apuntan concretamente a dos títulos. El Bonar 20, que vence
en octubre del año próximo, y el Bonar 24, que en poco más de una semana
amortiza 16,66% y paga 4,375% de interés por el semestre. La ola de ventas de
fondos del exterior, que el miércoles pasado alcanzó un cénit, provocó que el
rendimiento anual del Bonar superara el 20% anual y quedara con una paridad de
84%. El Bonar 20 acompañó el derrotero de castigo, al igual que otros títulos
como el Discount (DICA) y el Bonar 25 (AA25), y al final quedó con una TIR de
18% y una paridad de 88%. Todas las especies terminaron la semana con pérdidas
de entre 6,7% y 7,5%.
El cruce entre los datos técnicos y las probabilidades de un triunfo de
la expresidenta muestra que la paridad actual del Bonar 24 tiene “priceada“ una
combinación de 60% que gana la opción populista y una reestructuración de la
deuda con quita de entre 50% y 60%.
En el caso del Bonar 20, el cruce revela que a los precios actuales, es
como si el título tuviera incorporado un escenario de quita de 40% para la
probabilidad de entre 40% y 50% de un eventual triunfo de Cristina.
La conclusión a la que llegan los analistas es que, a los precios
actuales, conviene mantener los títulos en cartera, ya que el ejercicio de
simulación muestra que ambos papeles tienen incorporado un castigo que
consideran excesivo. Como si el mercado hubiera descontado el peor de los
escenarios, teniendo en cuenta que en general los porcentajes de quita en las
reestructuraciones se mueve entre 20% y 40% del capital. Cualquier resultado
diferente, es decir, una corrección a la baja de la intención de voto de la
expresidenta, o una quita menor, debería traducirse en una mejora de las
paridades de los bonos.
Estos argumentos justifican, además de los exagerados rendimientos, la
oportuna intervención de la ANSES con recursos del Fondo de Garantía de
Sustentabilidad (FGS), que desde el jueves pasado compró Bonar 20 y 24,
estrategia que de alguna manera consiguió amortiguar la disparada del
riesgo-país, que había superado los 1.000 puntos básicos y moderar aunque sea
parcialmente la extrema volatilidad de los mercados de cambio y activos
argentinos.
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