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Por Luis Beldi
- Los futuros indican que los mercados del mundo pueden comenzar en alza la
semana. Tanto las bolsas de Europa como Wall Street están con sus
indicadores en azul. En cambio, las bolsas de Asia abrieron en baja, salvo el
A50, uno de los índices de la bolsa de China que tenía una aceptable suba de
0,59% en la medianoche del domingo. Pero estos datos que podían haber sido
relevantes hace poco tiempo, hoy en la Argentina son accesorios.
La preocupación de esta semana será conseguir la autorización del
FMI para quemar más reservas para detener la suba del dólar, aunque no llegue
al precio convenido de $51 que es la línea superior de la banda de flotación.
El FMI demora la respuesta. Internamente creen que el dólar en
pocos días subirá a $51 y podrán vender USD 150 millones por día que, sumados a
los 60 millones del Tesoro, harán que la oferta global diaria sea de 210
millones, casi 30% de lo que negocia el mercado diariamente. La duda si esa
cifra, aunque infunde respeto, calmará a un mercado ávido de divisas y que
rechaza a los bonos en dólares de la deuda local.
En el fin de semana intentaron cambiar el clima de los mercados
difundiendo dos encuestas que mejoran la posición de Mauricio Macri en un
eventual ballotage, pero todavía no lo dan como ganador. Eso queda en manos de
los indecisos y, las encuestas, se encargaron de mostrar la preferencia por ese
núcleo de votantes independientes que si tomaron alguna decisión no se la
comunicaron a los encuestadores.
La hipótesis de máxima de la Argentina en este momento es que el FMI le
permita vender al Tesoro más de 60 millones diarios y que se adelante la
posibilidad de intervenir en el mercado antes de que el precio llegue a $51.
También trabajaban en un plan de maquillaje como la recompra de sus
propios bonos para evitar que la paridad caiga y aumente el riesgo país. Ni
hablar de que se planteó pedir auxilio a Estados Unidos para que aporte dólares
o sea un comprador de bonos en momentos en que los países emergentes no la
están pasando bien porque los inversores del mundo se están refugiando en los
títulos del tesoro norteamericano.
Por supuesto, la posibilidad de que Estados Unidos intervenga es
lejana. La única buena noticia que puede llegar esta semana desde aquel país,
es que el miércoles la Reserva Federal decida mantener sin cambios la tasa de
interés en 2,25% anual. 97,75% de las consultoras creen en esa posibilidad y el
resto piensa que las van a bajar.
A la luz de lo que se vivió el viernes, se espera un lunes virulento con
demanda de dólares. El mercado quedo muy golpeado con las subas de las últimas
ruedas y el exagerado aumento de las tasas de interés por parte del Banco
Central no fue suficientemente disuasivo para los inversores que prefieren la
seguridad del dólar antes que rentas de 4,5% mensual por sus pesos. El dólar en
una semana duplicó esa ganancia.
El Central tiene como únicas armas la tasa, la venta de dólares del
Tesoro, la venta en los mercados de futuro y, de manera poco clara, la
intervención de los bancos oficiales cuando la divisa se recalienta. Es difícil
que siga intentando comprometer a la Anses comprando bonos de la deuda
argentina, porque debe preservar el patrimonio de los jubilados.
Por eso se espera que, cuando queda una rueda y medio día (el mercado de
futuros cierra el mes el martes a las 13), las compras por cobertura van a
predominar. Los exportadores esperarán un panorama más claro para liquidar con
fuerza y los que compren lo harán atentos a cualquier movimiento del Gobierno y
del Banco Central que no tienen problemas en cambiar las reglas del juego que
impusieron porque su objetivo superior no es despertar confianza en los
inversores, sino ganar las elecciones presidenciales. Por eso temen que, al
igual que cuando aplicaron el dirigismo en el acuerdo de precios, quieran hacer
algo similar en la plaza cambiaria.
Lo cierto que cada vez que sube el dólar, no solo conmueve los
precios y el pacto de congelamiento, sino que fortalece el nombre de María
Eugenia Vidal y debilita el de Mauricio Macri.
La Bolsa puede ver comprometido su comportamiento, aunque pueden
aparecer compradores de oportunidad porque hay papeles con precios muy
atrasados, en particular los de los bancos.
El otro dato a seguir es la evolución de los depósitos en dólares porque
ha habido importantes retiros, algo frecuente a fin de mes para hacer frente a
los gastos.
Los plazos fijos, que eran la gran apuesta del Banco Central para el
éxito de su plan monetario, no se están renovando con firmeza y haber vuelto a
a tasas de 73% no solo ha tenido ningún efecto, sino que marcó el fracaso de un
plan que se vendió como un ajuste para no retornar al pasado.
Pero nunca el pasado estuvo tan cerca. Desde el control de precios y aumentos
de créditos subsidiados, las encuestas le están siendo adversas al Gobierno.
Las armas se están agotando y el dólar sigue avanzando. Los inversores
recuerdan que el Gobierno anterior ni con todos los controles cambiarios y el
cepo, pudo detener el alza de la divisa. Para hacerlo, debió sobornar al
mercado vendiendo a futuro dólares a precios irrisorios, medida que le costó
una causa judicial.
La economía está dolarizándose a mayor velocidad de manera imprevista,
porque esperaban que el fenómeno se produzca en mayo o junio. Pero las
torpezas de las medidas oficiales fueron tan grandes, que inversores y
ahorristas se cubrieron anticipadamente. Ahora será difícil convencerlos de que
un peso que paga una tasa de más de 50% anual es mejor que un dólar.
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