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¿Qué sucederá con el valor
del dólar? ¿Cómo evolucionará la inflación? ¿Cuánto aumentarán los salarios?
¿Se frenará la pérdida de puestos de trabajo y comenzarán a crearse algunos
nuevos? ¿Funcionarán las medidas de estímulo al consumo que anunció el gobierno
nacional?
El 72% de los argentinos afirmaron en nuestra encuesta nacional de abril
que "la economía de la calle", la que se ve con los propios ojos, la
que se habla en el club, el barrio, el trabajo, la que se percibe en su propia
actividad, está "fría". Los números les dan la razón.
El consumo masivo se contrajo 9% en el primer trimestre del año. Y en
bienes durables la caída osciló entre 15% y 50%, según el rubro.
Al consumo, desde hace exactamente un año, comenzaron a faltarle tres
cosas: dinero, crédito y deseo. Este triple impacto se agudizó con el correr de
los meses y se profundizó desde la segunda corrida cambiaria de finales de
agosto de 2018, cuando el dólar parecía no tener ni precio ni techo. Todos los
actores de la economía actuaron a la defensiva. En general, hasta ese momento
habían sido prudentes en el traslado de la devaluación a los precios. La
"inflación de bolsillo", que es lo que efectivamente pagan los
consumidores por lo que compran, fue 29% en el tercer trimestre de 2018, medida
por Kantar. Muy alta, pero "manejable" por una sociedad acostumbrada
a convivir con esos niveles de inflación desde 2007. Incluso en la recesión de
2014, la inflación llegó al 36%.
A partir de entonces el traslado fue mucho más lineal. Subía el dólar,
subían los precios. Lo demuestran los datos. Los consumidores gastaron un 53%
más por sus compras de alimentos, bebidas, cosmética y limpieza en este primer
trimestre que un año atrás.
Está totalmente verificado que para lo que perciben en su realidad
cotidiana los ciudadanos, "dólar" e "inflación" van de la
mano. Interrogados sobre qué sucedería con el precio de ese gran "metro
patrón" de la economía argentina que es el dólar, habiendo llegado a $45,
el 66% dijo que continuará subiendo. El 50% prevé que subirá mucho -$50 o más-,
y el otro 16%, que iría a $46 o $47. El resto lo ve estabilizándose en $45 o
bajando algo.
Es decir, la expectativa de devaluación sigue siendo fuerte en una
sociedad que no ve que esta variable tan crítica esté bajo control. Es lógico
entonces que al indagar qué los haría pensar que la economía empieza a mejorar,
el 39% diga: "Que comience a bajar la inflación".
Esta parecería ser entonces la condición de hierro para que el consumo
dé "señales de vida". Pero no la única. Desde el punto de vista
económico, podríamos decir que esta es la parte de "costos" de la
ecuación. La fórmula completa para proyectar los resultados debe incluir
naturalmente su contraparte, que son los "ingresos". Y es aquí donde
valdrá la pena poner el foco en los meses por venir. Insisto, siempre y cuando
la variable "costos" logre estabilizarse.
El triple impacto que atentó contra el consumo y generó múltiples
"puntos de dolor" en la sociedad recibirá a partir de mayo dosis
relevantes de "analgésicos".
Comencemos por el sector privado. A este mercado le falta una masa de
dinero muy importante. Que llegará más temprano que tarde. Habrá negociaciones
arduas. Seguramente, desparejas entre los sectores y los tamaños de empresas.
Algunos tienen más resto que otros. Pero finalmente, en algún momento de los
próximos tres meses, los "sueldos nuevos" estarán en la calle y, si
se conjugan con un dólar y una inflación más nivelados, se van a notar. Podrá
ser en cuotas, podrá ser incluso menos de lo esperado, pero 20%, 30% o 40% más
a los más de 12 millones de trabajadores formales que tiene hoy por hoy la
economía argentina no es poca cosa, dadas las condiciones actuales.
Vayamos ahora a lo público. ¿Qué anunció, en resumidas cuentas, el
Gobierno el 17 de abril? Que haría un esfuerzo por mejorar el poder adquisitivo
de la gente. No dijo que esto bajaría la inflación a cero ni mucho menos. Lo
que le dijo a la sociedad es que no le subirá más las tarifas de luz, gas y
transporte público. Que haría un acuerdo de precios fijos durante seis meses en
una canasta de 64 productos básicos. Eso comienza formalmente hoy. Que podría
comprar tres cortes de carne fundamentales, como el asado, a un precio
conveniente si estaba dispuesta a hacer el esfuerzo de trasladarse hasta el
Mercado Central o a los frigoríficos. Que no le aumentaría el celular durante
cinco meses. Que los beneficiarios de la AUH y los jubilados tendrían
descuentos en comercios del 15% al 25%. Y que habría créditos de la Anses para
un universo de 18 millones de personas. Y a quienes tuvieran deudas
impositivas, que habrá un plan para pagarlas hasta en 60 cuotas.
Más medidas
Es probable que haya más medidas en este sentido. Tanto el Gobierno de
la Ciudad de Buenos Aires como el de la provincia de Buenos Aires actuaron en
la misma línea. Se frenó el aumento del subte. Volvieron los descuentos del 50%
en supermercados con tarjetas del Banco Provincia. Otros gobiernos provinciales
también lo están anunciando en estos días.
Y tal vez la medida más potente, de la que por ahora se ha hablado
bastante poco, es que los salarios de los empleados públicos están teniendo una
recomposición fuerte. La Ciudad de Buenos Aires concedió un aumento del 39%. Y
la provincia de Buenos Aires cerró la ardua paritaria docente con un aumento
que podría concluir en 50% (16% de 2018 más cláusula "gatillo" que
iguale a la inflación para 2019). Solo para tener una idea: son unos 400.000
docentes. Asumiendo uno por hogar, solo esta medida estaría impactando casi en
el 10% de las familias bonaerenses.
La tasa de interés del 70% naturalmente conspira contra el retorno
masivo del crédito. Pero poder pagarle en 60 cuotas a la AFIP o poder obtener
un crédito a una tasa más baja que esa al menos es algo más que lo que había
hasta ahora.
Volviendo a los privados. Es de esperar que cuando perciban que hay más
dinero en la calle generen sus propias acciones para captarlo. Y trabajarán
entonces para estimular el deseo y sacar a los consumidores de la anomia
actual.
Es cierto que muchos descreen del posible éxito de las medidas. El punto
es cuáles son las expectativas. ¿Podrán cambiar todo? Definitivamente, no. ¿Le
devolverán a la sociedad todo el poder adquisitivo perdido en 2018? Tampoco.
Pero lo que sí pueden hacer es mejorar progresivamente la situación relativa de
su bolsillo comparando con lo que sucedió en los últimos ocho meses. Tal vez
parezca poco. O tarde, como afirman varios. Pero para quien tiene una necesidad
el tiempo es muy subjetivo. Hoy es más tarde que ayer, pero más temprano que
mañana.
Un dato para tener en cuenta que confirma esta hipótesis: hasta el
pasado viernes se habían otorgado 706.000 créditos de la Anses. De esos
créditos, casi 500.000 fueron a beneficiarios de la AUH, 43.000 a jubilados y
más de 162.000 a trabajadores en relación de dependencia que cobran
asignaciones familiares. Dato adicional relevante: 650.000 fueron vía web. La
consultora de D'Alessio/Berensztein midió la aprobación de las medidas: 80% de
aprobación entre los votantes de Cambiemos y 51% entre los del Frente para la
Victoria.
En el consumo no hay ideología, solo pragmatismo.
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