Por Esteban Lafuente
- El brusco movimiento del dólar en
las últimas semanas, la persistencia de altos niveles de inflación y la
incertidumbre política para las elecciones presidenciales fueron factores que
condujeron a un cambio de estrategia. Tras siete meses de 'flotación libre',
el Banco Central le
dijo adiós a la 'zona de no intervención' y anunció, con el aval del FMI, que
intervendrá en el mercado para contener al dólar.
Qué medidas se anunciaron
El Banco Central comunicó que intervendrá libremente vendiendo dólares
en el mercado, en una virtual eliminación de la banda que estaba vigente desde
octubre de 2018. El comunicado del organismo argumenta que reforzará "el
sesgo contractivo de la política monetaria" por "el aumento de la
volatilidad cambiaria observado en los últimos días".
En este nuevo esquema, el BCRA saldrá a vender dólares
independientemente del tipo de cambio, aunque el monto y la frecuencia de estas
intervenciones "dependerán de la dinámica del mercado". Por su parte,
el Tesoro continuará con sus subastas de US$60 millones diarias.
A su vez, el esquema informado sube de US$150 a US$250 millones el
límite diario de venta de reservas si el tipo de cambio mayorista supera los
$51,45. Ese es el valor que el Banco Central congeló, a mediados de abril, como
techo a la banda cambiaria hasta fin de año. De todas maneras, también se
reserva la posibilidad de ampliar ese monto y vender más dólares
("intervenciones adicionales") en el caso de que existan
"episodios de excesiva volatilidad".
Cuántas reservas tiene el BCRA
El organismo tiene US$71.898 millones. El máximo valor se dio el 9 de
abril (US$77.481 millones), cuando ingresaron a la cuenta del BCRA los
US$10.835 millones correspondientes al cuarto desembolso del
crédito stand-by firmado con el FMI. Los principales
componentes son divisas, fondos provenientes del swap con China y oro.
Cómo impacta en la vida cotidiana
El cambio de estrategia apunta a estabilizar el dólar, que al subir a
ritmo alto como en las últimas semanas genera incertidumbre financiera y
económica. El principal factor asociado al movimiento del dólar es la
inflación, que estuvo por encima de los valores esperados en el primer
cuatrimestre del año. En abril, según estimaciones privadas, rondaría el 4%.
Este factor afecta fundamentalmente al rubro alimentos, los combustibles
y los bienes importados, además de demandar mayores subsidios a las tarifas de
servicios públicos (la energía tiene precios dolarizados), que le agregan
presión al gasto y comprometen la meta de déficit primario cero para este año.
La intención del Gobierno es utilizar reservas con el aval del FMI para evitar
bruscos movimientos del tipo de cambio para intentar contener la inflación y
que comience a mostrar un sendero descendiente en la carrera electoral.
Qué dice el FMI
El organismo cambió su postura. Luego de sostener que la libre flotación
del dólar dentro de la banda cambiaria era el mejor enfoque, ahora dio el visto
bueno para que el BCRA utilice reservas aun dentro de la zona de
no-interevención. "Las medidas están bien calibradas para los desafíos que
enfrenta la Argentina", sostuvo hoy el vocero del FMI, Gerry Rice.
El planteo revierte las recomendaciones y los compromisos suscriptos
entre funcionarios del Gobierno y el Fondo en el marco del crédito stand-by
vigente desde octubre de 2018.
"Seguimos comprometidos a un tipo de cambio flotante, donde el
nivel del peso será determinado por las fuerzas del mercado, in intervención
del Banco Central. Fuera de la zona de no intervención, estamos preparados para
intervenir en un mecanismo transparente y anticipado para prevenir condiciones
desordenadas en el mercado", indica el memorándum firmado por Dujovne y
Sandleris y difundido el 5 de abril tras la tercera revisión del FMI sobre la
economía argentina.
Los riesgos del plan
Varios economistas cercanos y
críticos al Gobierno advertían que el margen de intervención en el esquema
anterior era insuficiente (US$60 millones diarios y otros US$150 millones si el
tipo de cambio superaba el techo de la banda). Ahora, el Banco Central confía
en que tiene un volumen suficiente de divisas para contener movimientos del
dólar.
En 2018, esta estrategia fue implementada por el BCRA, con Luis Caputo
como presidente, y recibió criticas hasta del FMI. Luego del ingreso de los
primeros US$15.000 millones provenientes del acuerdo con el fondo, la entidad
monetaria realizó intervenciones para frenar al dólar, pero resultaron
insuficientes. Como resultado, la divisa superó los $40, las reservas cayeron
casi US$15.000 millones y el Gobierno debió renegociar su programa con el FMI,
mientras Caputo dejó su cargo.
Usar reservas hoy representa, además, una manta corta. El un contexto de
riesgo país elevado, que limita el acceso al mercado de crédito internacional,
gastar divisas implica menos disponibilidad en 2020, factor que puede
incrementar las dudas en el mercado sobre la capacidad de pago de los
compromisos de deuda de la Argentina en moneda extranjera, lo cual puede
derivar en un mayor riesgo país.
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