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Por Jorge Herrera - El Fondo le devolvió la potestad al BCRA de
poder intervenir discrecionalmente en el mercado cambiario. Así la llamada zona
de no intervención perdió su razón de ser. Esto marca que la guerra cambiaria
ahora es a “todo o nada”. Y como en otros episodios de la historia
contemporánea, el BCRA dispone libremente de su bazuca cambiaria. Habrá que ver
cómo la utiliza. No puede soslayarse que los cambios anunciados el lunes pasado
pueden acentuar el sesgo contractivo de la ya dura política monetaria en los
próximos meses. Por ejemplo, en un escenario adverso se proyecta en un mes una
caída del 20% de la base monetaria.
Está claro que la “intervención discrecional” puede contribuir a reducir
la volatilidad del mercado de divisas, pero la eficacia de la nueva estrategia
está limitada, lógicamente, por la cantidad de reservas disponibles más allá del marco del
programa con el FMI. Al respecto, ya no hay duda de que el Fondo está dispuesto
a pagar un costo potencialmente alto, en términos de pérdida de reservas del
BCRA, con tal que no retorne ningún proyecto político de tinte populista. Las
simulaciones de los expertos internacionales, bajo un escenario donde los
sondeos de opinión se mantienen ajustados antes de la elección, dan que el BCRA
podría quemar unos u$s14.000 millones de sus reservas brutas, hoy en u$s72.100
millones (o sea, casi 75% de las reservas netas estimadas). Incluso, en un
escenario adverso, donde las encuestas den a Cristina de Kirchner como posible
vencedora, estiman que el BCRA podría quemar más de u$s18.000 millones, o sea,
la totalidad de las reservas netas. Por ello, advierten que la “amenaza” de
vender u$s250 millones diarios puede no ser suficiente para frenar la huida del
peso si las encuestas empiezan a indicar consistentemente una victoria de la
expresidenta.
La experiencia reciente muestra que en 2017, año de las elecciones de
medio término, donde Cambiemos pugnaba por ganar gobernabilidad derrotando
definitivamente al kirchnerismo, se vio que cuando las encuestas marcaron un
fuerte avance de Cristina como senadora, la pérdida de reservas se acentuó y
aumentó la salida de capitales. Hay que recordar que en marzo de 2017 el BCRA
hizo dos intervenciones esporádicas por u$s300 millones diarios, luego en mayo
empezó con dosis diarias de u$s100 millones, hasta que perdió u$s1.100 millones
y detuvo las intervenciones. Entre abril y mayo, el BCRA perdió casi u$s4.400
millones. Luego en agosto, bajo el tenor de las encuestas, la máxima
intervención se dio el día 9 vendiendo u$s584 millones. A lo largo de agosto,
el BCRA vendió u$s1.533 millones. En el mercado había reaparecido el temor al
kirchnerismo. Vale recordar que en 2017 la salida de capitales por
atesoramiento fue de u$s22.148 millones.
En 2018, ya el año de la crisis cambiaria que llevó al Gobierno al
Fondo, en marzo el BCRA llegó a vender máximos de u$s413 millones y u$s365
millones el 16 y 22, respectivamente. En todo marzo vendió u$s2.040 millones y
ya en abril llegó el récord con u$s4.713 millones, destacándose las ventas del
25 por u$s1.472 millones y del 27 por u$s1.382 millones. Mayo no se quedó
atrás, ya que vendió u$s3.396 millones con máximos diarios de u$s1.095 millones
el día 11. Lo que vino después ya es conocido. En 2018 el BCRA vendió u$s15.968
millones y la salida de capitales sumó u$s27.230 millones. Este año comenzó con
pocas intervenciones diarias de u$s50 millones en enero que luego elevó a u$s75
millones en febrero.
El comportamiento del público muestra que cuando el dólar se estabiliza,
las compras, lejos de caer, crecen. De más está decir cuando el dólar sube. Por
ello, en un escenario adverso los u$s250 millones diarios el mercado no lo
considera una bazuca. Es que recuerdan cómo en la última semana de agosto de
2018 el BCRA perdió hasta u$s302 millones diarios sin éxito. Y lo ocurrido días
atrás, bajo el efecto Isonomía, confirman esta lectura.
Claro que no se debe subestimar el hecho de que el BCRA no planea
esterilizar estas intervenciones, reduciendo así la base monetaria. De modo que
si el peso se debilita más allá de la banda superior de $51,45 y se mantiene en
esos niveles durante un mes entero, el BCRA reduciría la base monetaria en un
20% a través de las intervenciones cambiarias, ya que el stock actual de dinero
de base es un poco más de u$s25.000 millones. Pero una fuerte y permanente
contracción de la base monetaria sería una novedad para las intervenciones
cambiarias en Argentina, y es muy probable que también influya en la inflación.
Ya que tanto el dinero en manos del sector privado como el tipo de cambio
juegan en la determinación de la inflación. Por lo tanto, las intervenciones
cambiarias, incluso si no son efectivas para contener una huida masiva del
peso, podrían ser exitosas para reducir el pass-through. Si se usan a gran
escala habrá menos dinero y crédito. Pero hoy a la gente le preocupa más la inflación
y menos la reactivación.
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