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Por Aldo
Abram - En su momento, advertimos que la decisión del
Banco Central (BCRA) de ponerle un techo a la oferta de pesos bajaba
las probabilidades de que vuelva a gestar una crisis cambiaria por exceso de
emisión; pero no daba respuesta a una caída de la demanda de pesos.
Lamentablemente esto es lo esperable en Argentina y más en este período
preelectoral.
Ahora anunció que podrá comprar y sacar moneda
local del mercado ante bruscas caídas de su demanda aun cuando no toque el
techo de la banda cambiaria. Esto no implica eliminarla; ya que está obligado a
vender si la quiebra, mientras que la intervención intrabanda es discrecional.
Habíamos criticado que los u$s951 millones
comprados emitiendo pesos en enero y principios de febrero no sirvieran para
sacarlos vendiéndolos, cuando la gente dejara de demandarlos, y sin esperar que
alcanzara una banda superior que estaba demasiado lejana. Es sumamente costoso
absorber esos pesos con Leliq como lo intentaron, además de ser absolutamente
ineficaz para parar una corrida. Significa comprar reservas con endeudamiento
carísimo; lo que fue el origen de la “bola de nieve” de Lebac que nos llevó a
la crisis cambiaria de 2018. Por otro lado, la mayor tranquilidad lograda por
las recientes medidas es la mejor muestra de que son las reservas el único
instrumento que le devuelve credibilidad al BCRA en su capacidad de defender el
valor del peso.
El haber ampliado los márgenes de intervención a
u$s250 millones si el tipo de cambio quiebra el techo incrementa las
probabilidades de éxito del actual programa, pero lamentablemente no lo
suficiente. Incluso, no asegura una menor venta de reservas que la alternativa
de sacar en una sola jornada todos los pesos sobrantes vendiendo las reservas
necesarias y defender el valor del peso en el límite superior de la banda. Esto
último, además de tener más chances de éxito, se traduciría en mayor ahorro
para que el BCRA pueda refinanciar más barato los vencimientos de Leliq. La
prueba de que se incrementaría el crédito es la renovada apuesta por el peso
que trajo la nueva muestra de voluntad del BCRA de ser más activo en la defensa
de su valor.
Además, se debería reforzar esta estrategia
vendiendo futuros para los vencimientos de los próximos meses si su valor se
encuentra muy por encima del techo de la banda. Esto ayudaría a sacar pesos del
mercado en la medida que defiendan efectivamente ese límite y lo que se gane no
vuelva al mercado.
En algún momento antes de las elecciones
seguramente empezará una nueva corrida y fuga de capitales que se potenciará en
la medida que se avance en el calendario electoral. Es poco esperable que las
PASO den una señal que tranquilice los ánimos; por lo que la incertidumbre será
creciente hasta que se defina un futuro presidente. Por eso, ante una nueva
corrida que pretenda superar el techo de la banda, es clave que el BCRA haya
anunciado que usará todas las reservas necesarias para sacar todos los pesos sobrantes
ya que, si no logra doblegarla, el embate seguirá contra las Leliq y los
depósitos, volviéndose imparable.
Una mala noticia fue la decisión de dejar de
publicar el motivo por el cual varían las reservas. No sólo es pésima desde lo
institucional, ya que tenemos derecho a saber cómo se usan los recursos
públicos. Además, el justificativo de no dar a conocer la estrategia de
intervención del BCRA es errado. Todo el mundo sabe que, si esos datos no están
disponibles, las inferencias que luego hará el mercado sobre las variaciones de
reservas siempre generarán más incertidumbre que las que se hacen con
información certera. Aún peor, históricamente, cada vez que se ocultó
información, terminó filtrándose para algunos “vivos” y no vale nada el
compromiso de que esta vez no sucederá. Sin duda, ésta es una decisión que un
BCRA que necesita recuperar credibilidad debe revertir.
Otra medida que se debería revisar es la decisión
del Gobierno de vender las divisas que atesoró en licitaciones diarias
prefijadas. Por ejemplo, ahora que baja el tipo de cambio, no tiene sentido
desperdiciarlas y malvenderlas si es que no se necesitan pesos. El Ministerio
de Hacienda y Finanzas debería reservarse la decisión de no vender para poder
colocarlas cuando y por el monto que le parezca conveniente o si necesita
moneda local. Es mejor guardarlas para ayudar ante una escalada cambiaria,
donde los dólares además le rendirán más pesos al Tesoro. Es más, el ministro
Dujovne debería estar dispuesto a pagar más tasa de interés para colocar deuda
en moneda extranjera que venza a partir de 2020 y renovar lo más posible de los
vencimientos actuales. Durante el segundo semestre será vital cada dólar que
hayan acumulado.
Por último, si el BCRA hiciera anuncios
contundentes de que sacará todos los pesos sobrantes del mercado cuando toque
el techo, ¿eso es garantía de éxito ante una futura corrida cambiaria?
Lamentablemente no. Sin embargo, la experiencia de 2018 dejó claro que es la
apuesta con mayores chances de mantener la confianza en el peso. Si ésta se
pierde, no hay estrategia que pueda evitar una nueva crisis ya que habrá un
desarme de la cartera de Leliq y una corrida bancaria. Por lo tanto, mejor
cimentar la credibilidad de la autoridad monetaria con tiempo y con
contundencia.
(*) Economista y Director de la Fundación “Libertad
y Progreso”.
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