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Por Juan Gasalla
- La incógnita cambiaria es foco de análisis minuciosos de los economistas y
expertos financieros. Obligan a imagina un tipo de cambio más alto la
escasa reacción que mostró la actividad económica para escapar del
"piso" de la recesión, las dudas sobre la política económica que
impulsará el candidato que gane las elecciones y las dificultades del Estado
argentino para refinanciar su deuda una vez vencido el acuerdo con el Fondo
Monetario Internacional.
Sin embargo, pasado el primer cuatrimestre del año asoman cinco
fundamentos que contribuyen a una estabilización del dólar en el corto plazo.
Estable, traducido a "argentino", significa que la divisa podría
acompañar a la inflación, sin escalar fuera de control como ocurrió en agosto y
septiembre del año pasado, y también en marzo de este año.
Después de todo, pasados los primeros cuatro meses de 2019 el dólar
subió un 17,1%, casi lo mismo que el 16% de inflación acumulada desde enero.
1 – Monitoreo del Banco Central. La autoridad monetaria eliminó de
facto la zona de "no intervención". Con permiso del FMI, proveedor de
divisas al Gobierno argentino, el Central podrá salir a vender divisas en el
mercado de cambios. Y si el dólar supera los $51,488, el límite de ventas será
de USD 250 millones diarios.
La sola señal del BCRA de "mostrar la billetera" al mercado
ayudó a que el dólar retrocediera 4% en las dos últimas ruedas, desde el récord
de $45,97 a los $44,15 en el segmento mayorista, sin necesidad de efectuar por
ahora venta de reservas.
2 – Mayor liquidación de exportaciones. El volumen operado en la
rueda mayorista, en torno a los USD 900 millones diarios, demuestra la
mayor presencia de los exportadores del agro. En el segundo trimestre del
año se concentran las ventas de la cosecha gruesa (soja y maíz) y sus derivados
industriales, como soja y aceite, que son el puntal exportador de la Argentina.
Un dólar estabilizado incentiva las exportaciones. Si el dólar se escapa
al alza, las ventas se paralizan a la espera de un precio de referencia firme.
También aporta liquidez a la oferta regular venta de USD 60 millones diarios a
cuenta del Tesoro, que comenzó el 15 de abril y se sostendrá hasta las
elecciones.
3 – Continuidad de las tasas altas. El esquema de Base Monetaria de
crecimiento "cero" y la elevada inflación de 56% anual obligan
al BCRA a mantener las tasas de referencia por encima de 70% anual. Es malo
para la economía que padece por el encarecimiento del crédito. También para el
Central, que paga unos $50.000 millones mensuales solo de intereses de Letras
de Liquidez (Leliq), con un amenazante stock de un billón de pesos.
Pero desde el punto de vista cambiario, las altas tasas en pesos restan
interés a la demanda de dólares y mantienen viva la demanda por colocaciones en
pesos. Y eso frena el ascenso de la divisa en las pizarras de la City.
4 – Aval del FMI. Quedó claro que las autoridades del Fondo
Monetario Internacional juegan a respaldar al gobierno de Mauricio Macri más
allá de las cuestiones financieras. Por eso, el proverbial rigor que
caracteriza a las disposiciones del organismo internacional, se dejó de lado
para revisar por tercera vez la letra del acuerdo stand by por unos USD 57.000
millones. La primera vez fue con la confección del acuerdo en junio de 2018; la segunda, con el primer examen del stand-by en octubre pasado; la tercera,
esta semana con el permiso al Central para intervenir.
Aunque los analistas estiman entre 20.000 y 25.000 millones de dólares
las reservas "netas" del BCRA, es decir el "poder de fuego"
real con el que cuenta el equipo de Sandleris para incursionar en el mercado de
cambios, la tutela del FMI permite anticipar que no faltarán las divisas en
caso de tener que aplacar a una plaza superada por la demanda.
5- Equilibrio de cuenta corriente. Este es el punto más importante,
porque los dólares que aporta la economía real, a través del intercambio de
bienes y servicios, son los que permitirán salir a la economía del
estancamiento que se inició con el "cepo" cambiario, hace más de
siete años, y que la Argentina no pudo resolver.
Reducir el déficit primario a cero es un paso adelante, aunque conlleva
sin dudas un duro costo para la sociedad por el ajuste fiscal. Si bien se
mantiene el déficit financiero por el peso de la deuda pública, éste puede ser
subsanado por los préstamos del Fondo. La recuperación del superávit comercial
(USD 2.016 millones en el primer trimestre) tampoco fue gratuita, pues se
produjo por el desplome de las importaciones.
No obstante, la economía argentina empieza a mostrar signos de poder
generar divisas genuinas y el 2019 podría finalizar con superávit gemelos
(fiscal primario y comercial) por primera vez en ocho años.
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