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Por Javier Blanco -
La primera rueda de negocios de mayo no trajo alivio en lo financiero: el
dólar, la tasa de interés local y la de riesgo país se movieron al alza, con lo
que se mantienen en niveles máximos, pese a los sostenidos esfuerzos oficiales
por estabilizar esas variables o dosificar sus oscilaciones.
La divisa abrió y operó con tendencia alcista toda la jornada,
movimiento administrado por puntuales incursiones del Banco Nación en la plaza
y la activa intervención del Banco Central (BCRA) en futuros.
Se movió en la plaza mayorista entre $44,10 (mínimo) y $44,90 para la
venta, antes de quedar a $44,80 promedio, es decir, con un alza de 65 centavos
respecto de su cierre previo. Esto, a su vez, volvió a colocarlo por encima de
$46 (a $46,02, según el relevamiento oficial) para el público.
"Se combinó una mayor demanda con una baja en las liquidaciones
cerealeras, que venían de aportar US$350 millones en dos días. Ese
desequilibrio empujó el precio en una rueda marcada por la suba del dólar en el
resto del mundo", detalló Fernando Izzo, analista de ABC.
El deslizamiento supone una devaluación del peso del 1,5%, en línea con
la registrada por el rand sudafricano (-1,5%) o el rublo ruso (-1,3%), aunque
por encima del repliegue del real (-0,9%) o el peso colombiano (-0,7%), por
tomar referencias más regionales.
Todo en una jornada en la que el BCRA resignó otros US$214 millones de
reservas (cerraron en US$71.528 millones), aunque se desconocen los motivos de
la nueva merma, dado que desde comienzos de semana la entidad ya no detalla qué
causa las variaciones en la valuación de ese importante activo.
Deuda cada vez más cara
La suba del dólar se registró también en un contexto de incremento de la
tasa de riesgo país, que llegó a tocar los 980 puntos ( 2%) a comienzos del
día, hasta recortarla a 964 ( 0,3%), y de un aumento de la tasa de referencia
para la plaza local, que no solo se afirmó por encima del 74% (cerró a 74,07%
anual en promedio), sino que alcanzó su mayor nivel desde la crisis de 2002,
tras el colapso de la convertibilidad.
Según registros oficiales, para dar con un nivel de tasa interna más
elevada hay que retrotraerse a julio de 2002, cuando el BCRA (por entonces con
reservas mínimas y en un país ya en default y sin apoyo del FMI) pagó tasas de
hasta 108% anual promedio para quienes tomaran el riesgo de invertir en sus por
entonces novedosas letras (Lebac), que se emitían a 14 días.
El nuevo récord de la tasa de referencia interna para la era Macri llega
en un momento en que el Gobierno redobló sus esfuerzos para tratar de controlar
el dólar y el BCRA busca que el endurecimiento monetario comience a dar frutos
en términos antiinflacionarios. La estrategia conlleva costos cada vez más
altos para la entidad que preside Guido Sandleris (y agrega lastre a la
actividad), que solo durante abril debió pagarles a los bancos $54.707 millones
en concepto de intereses, suma equivalente a US$1217 millones al cambio de
ayer.
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