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Por Jorge Herrera - Mientras el
mercado se prepara para testear la nueva estrategia de intervención cambiaria del BCRA crece el debate
sobre el poder real de fuego del ente monetario. Se refieren, en realidad, a
las llamadas reservas “netas” internacionales del BCRA. Porque del total de las
reservas “brutas” disponibles, hoy en u$s71.291 millones, los expertos le
descuentan varios conceptos o items como, por ejemplo, los dólares son encajes
de los bancos como contrapartida de los depósitos en dólares (argendólares). No
es un tema menor. Basta con mencionar que las “reservas netas” son también de
una meta pactada en el programa con el Fondo. Pero además de los encajes en
dólares hay también otras partidas que integran las reservas “brutas” que ya en
tiempos del kirchnerismo el mercado recomendaba no tomarlas en cuenta como ser
los swaps con el Banco de Basilea y con el Banco Central de China. Hoy, ante el
temor a una nueva megacorrida en el mercado, dicen irónicamente que los
argentinos conocerán los yuanes, recordando la célebre pregunta de Juan Domingo
Perón en 1953: “¿Acaso alguno vio alguna vez un dólar?”.
En la actualidad las estimaciones privadas sobre las reservas “netas”
van, por ejemplo, desde los u$s18.000 millones a u$s26.000 millones. Lo cierto
es que están lejos de los u$s71.000 millones brutos. Por ejemplo, Macroview
calculó las reservas “netas” al 22 de abril pasado en poco más de u$s17.200
millones tras netear casi u$s55.600 millones de pasivos en dólares del BCRA
contabilizados como reservas. Estos son los Depósitos de las entidades
financieras (u$s15.800 M), las Operaciones de pases pasivos (China u$s19.300 M;
BIS u$s2.500 M y Otros u$s1.100 M) y los Depósitos del Gobierno por desembolsos
del FMI (u$s16.400 M). Por su parte EcoGo estimó las “netas” en u$s20.000
millones al 26 de abril pasado (restó casi u$s15.900 M de encajes en dólares;
u$s2.000 M del BIS; u$s19.700 M de China; y u$s14.300 M remanentes del FMI). Un
mes atrás la consultora Ferreres consideraba las “netas” en casi u$s42.600
millones. Más allá de los diferentes criterios aplicados, esto brinda una idea
del poder de fuego del BCRA. Claro que finalmente ante una mega corrida no
importa si se tratan de yuanes o dólares porque en el caso del swap chino al
activarse los yuanes se transforman en dólares.
Lo que importa, además del poder de fuego disponible, que no es
infinito, es cuándo se empleará. Todos los cálculos oficiales descontaban que
el proceso de dolarización de las carteras se iba a intensificar a partir de
las PASO, o sea, en agosto. Aunque algunos daban cuenta de que una vez que se
despejaran las dudas de quiénes iban a ser los contendientes para las
presidenciales, podía esperarse que a fin de junio empezara.
La historia muestra que las expectativas estacionarias, adaptativas, y/o
racionales definen el sentido de supervivencia de los argentinos que siempre se
adelantan. El mercado testeará el accionar intervencionista del BCRA dentro de
la banda, o sea, por debajo de $51. Pero el día “D” será cuando el dólar supere
esa cotización. Ahí se verá el libre albedrío de la mesa de operaciones del
BCRA. Por eso será clave que el BCRA logre mantener el mayor poder de fuego
posible, por lo menos, hasta julio. Es decir, que entre mayo y junio logre
mantener la calma cambiaria con los u$s60 millones diarios del Tesoro más la
oferta de los agroexportadores y no tenga que vender en forma agresiva.
Desde Wall Street celebran
que el BCRA pueda ahora intervenir pero advierten, como fue el caso de Morgan Stanley,
que “dado que las reservas son limitadas, creemos que el nuevo marco podría
tener éxito si las eventuales ventas de dólares del BCRA son relativamente
menores en el segundo trimestre, a fin de dejar la mayor parte de la potencia
de fuego para el período de julio a noviembre cuando el ruido político podría
subir en medio de las elecciones”. Y aconseja: “No debemos subestimar la
capacidad de los argentinos para dolarizar carteras durante tiempos de elección
inciertos. En nuestra opinión, dejar la mayor parte de la potencia de fuego del
BCRA para el período de julio a noviembre parece clave para que el nuevo marco
funcione”.
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