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Por Daniel Sticco
- Desde la puesta en marcha del nuevo régimen de flotación con intervención del
Banco Central sin límite dentro de lo que era una banda de pisos y techos de
$39,755 para la compra y $51,448 para la venta de dólares, desde el 29 de abril
último la autoridad monetaria logró virtualmente estabilizar la cotización de
la divisa en $45,55 para la compra por parte de clientes minoristas de las
entidades y $44,50 para el segmento mayorista, donde operan las empresas
vinculadas con el comercio exterior y quienes tienen que afrontar compromisos
financieros en moneda extranjera con el resto del mundo.
Para lograr ese objetivo alcanzó con el mero anuncio de la
tercera mini revisión del acuerdo original con el FMI, que
autorizó la flotación
cambiaria con intervención del BCRA con sus reservas internas netas,
más la flexibilidad que en pocas semanas antes había
concedido a la Tesorería para subastar en forma directa hasta USD 9.600
millones – a un ritmo máximo de USD 60 millones por día –
del cuarto desembolso del crédito stand-by.
Prácticamente no le fue necesario debutar con ventas de reservas: apenas
cayeron en USD 221 millones en cuatro días por la subasta de USD 240 millones
del Tesoro para hacer frente a pagos de vencimientos de deuda pública en pesos;
ni tampoco subir mucho las tasas de las Leliq, pasaron de 73,19% a 73,77% anual
a 7 días.
Al mismo tiempo, continuaba a buen ritmo la liquidación de
exportaciones por parte del sector agropecuario, ahora beneficiado con cosechas
récord tras dos años pésimos por los efectos primero de las inundaciones, y
después de la peor sequía en más de 50 años. De ahí que la posición bruta
de divisas se mantuvo por sobre los USD 71.290 millones, aunque sólo el
20% serían propias de libre disponibilidad.
Al parecer, los números que tranquilizaron al mercado, más allá de la
incertidumbre electoral y de los movimientos anunciados de la tasa de
referencia de la Reserva Federal de los EEUU, fue que las reservas internas
netas del BCRA – que surge de restarle los pasivos, es decir aquellos dólares
que no son propios sino que provienen de endeudamiento o de otras fuentes, como
swaps de monedas con China y con bancos internacionales, más el remanente no
utilizado de los desembolsos del FMI – cubren con holgura el margen
dolarizable de los depósitos a plazo fijo no transacciones, que la autoridad monetaria
estimó en unos USD 9.000 millones.
Los datos parciales del BCRA al 29 de abril sobre el total de depósitos
privados en pesos a plazo fijo a tasa, más los ajustables por UVA y una renta
adicional, daban cuenta de un total de poco más de $1,14 billones, equivalente
a unos USD 25.130 millones al tipo de cambio promedio de venta al público al
cierre de la última semana, de $45,55 por dólar.
Si bien casi nadie en el mercado, en particular entre el consenso de los
economistas, piensan en volver a un régimen de convertibilidad de los pesos por
dólar, es un ejercicio que contribuye a clarificar dónde se está parado
para enfrentar eventuales situaciones de turbulencia y huida del riesgo
argentino, hoy focalizado en algunos fondos de inversión internacionales que
fueron atraídos por altas tasas reales de interés, más en pesos que en dólares,
pero ahora el miedo a un cambio de escenario político supera su avaricia.
Cuentas simples
Un ejercicio sencillo para determinar la capacidad real de fuego del
Banco Central para enfrentar una eventual demanda excesiva de dólares es
determinar el nivel de las Reservas Internacionales Netas: estas resultan de
restar al nivel bruto del viernes 3 de mayo de USD 71.291 millones los fondos
no utilizados de los 4 desembolsos del FMI, (unos USD 13.700
millones); los swaps de monedas con China, (USD 18.000 millones); y los swaps
con el Banco de Pagos Internacionales y Bancos Extranjeros por USD 8.000
millones; los encajes bancarios en divisas que surgen de la diferencia entre
el récord de depósitos privados en moneda extranjera que ascendieron a USD
30.107 millones, y préstamos en la misma nominación por USD 15.909 millones.
De ahí surge un nivel de RIN de USD poco unos USD 17.390 millones,
equivalente a 69% del total de los depósitos privados en pesos a plazo fijo.
Mientras que si se agregan los USD 9.600 millones que puede subastar la
Tesorería hasta fin de año, la capacidad total de intervención en el mercado de
cambios sube a USD 27.000 millones, y supera con creces el total de las
imposiciones privadas en moneda nacional colocadas a interés prefijado, o el
total a una paridad de cambio de $42,40, inferior en un 7% a la paridad de
cierre semanal de venta al público.
A lo anterior se agregan unos USD 4.000 millones que el mercado
estima de superávit de la balanza comercial entre abril y diciembre
próximo.
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