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Por Mariano Cuparo Ortiz
- Dos informes privados afirman que la inercia inflacionaria no permitirá que
la dinámica de precios encuentre niveles de calma durante los próximos meses.
La indexación de los salarios y la necesidad de las empresas de recuperar
márgenes de ganancia impactarán incluso si el Gobierno logra estabilizar el
precio del dólar. Si no consigue esa mera, la espiralización sería explosiva.
Dos datos: por un lado, la economía en año electoral depende de lo que
ocurra con la inflación y, por otro, las expectativas respecto a los precios
lucen desbocadas. El consenso de los economistas de la city, medido por
el REM delBCRA, incrementó su
inflación esperada en 4,5 puntos y ya espera una de 40,5%. Cada vez más cerca
de los niveles de 2018. El Gobierno ya puso el ancla en el dólar pero los
analistas afirman que la inercia se muestra cada vez más feroz.
Un informe de LCG afirmó al respecto: "La depreciación del peso de
los últimos días acelerará la inflación de los próximos meses y el riesgo de
entrar en una dinámica de un régimen de alta inflación y permanecer en este se
eleva. El grado de velocidad de revisión de contratos que existe actualmente en
la economía tiene la suficiente fuerza para que la inflación se acelere por
sobre el registro de marzo en el corto plazo. El ajuste reciente de los
combustibles es un claro ejemplo de esto".
La inflación sigue destruyendo los salarios reales. En febrero se
contrajeron otra vez: 1,1% en términos reales, según los datos del Indec
publicados durante la semana pasada. En los últimos 12 meses, siempre según los
datos oficiales, la contracción fue de 11,1%. Lo más esperable es que haya
empeorado en marzo y abril, ya que el IPC aceleró por
encima del 3,8% que había dado febrero (la inflación fue 4,7% en marzo y según
el REM será de 4% en
abril).
En año electoral el Gobierno busca detener la dinámica y por eso pasó
del mero control en los agregados a poner el foco en la dinámica del dólar. Un
informe deEcolatina coincidió
con el de LCG: "Incluso en el escenario en el que las presiones cambiarias
logren ser domadas por el BCRA,
no esperamos que se observe durante los próximos meses una significativa
desaceleración de la inflación. Si bien controlar el mercado cambiario reduce
la probabilidad de una nueva aceleración, no es condición suficiente".
Y agregó: "En las últimas semanas comenzó a tomar fuerza el visto
bueno del gobierno en relación al ajuste trimestral de las paritarias, siendo
incluso el costo laboral un driver más importante que el dólar a la hora de
analizar el proceso inflacionario".
Ahí la inercia. Mientras LCG refiere a la totalidad de los
contratos, Ecolatina se
centró en los salarios. La caída del salario real en año electoral obligó al
Gobierno a intentar recuperarlos con paritarias indexadas y de más corto plazo.
Tal como explica Ecolatina,
mientras las empresas no tengan margen de ganancias para resignar, los
incrementos salariales se volcarán a precios y de esa forma, a pesar de que los
sueldos crezcan en forma nominal seguirían cayendo en forma real.
Y si algo no tienen las empresas es márgenes: a marzo, los precios
mayoristas (sus costos) crecieron 68% y los minoristas (sus precios de venta)
54,7%. "Una mayor nominalidad es el riesgo al que se expone el gobierno al
respaldar este tipo de acuerdos paritarios, lo que parece ser la última carta
para afrontar las elecciones", resalta Ecolatina, que además
afirma que una inflación espiralizada exigirá la continuidad de las tasas
altas, lo que también afecta los costos y por ende los precios.
Si el nuevo programa de estabilización fallara, los riesgos crecerían ya
que al pass through se le sumarían los salarios indexados. "Nada como un
como un plan de estabilización fallido para acelerar la inflación",
cerró Ecolatina.
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