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Por Pablo Wende
- La visita de FMI arrancó con reuniones técnicas en el ministerio de Hacienda,
con el objetivo de repasar el cumplimiento de las metas fiscales del primer
trimestre. Según dejaron trascender, los encuentros con el ministro Nicolás
Dujovne y el titular del Central, Guido Sandleris, quedarán para el
cierre de la misión, que sería a fines de la semana próxima. En cambio, en esta
oportunidad no habría encuentros previstos con referentes de la oposición.
El hecho de que la fecha de este nuevo desembarco del Fondo esté ya tan
cerca del cierre de alianzas electorales y de las PASO habría llevado al
organismo a optar por evitar una nueva ronda de contactos con la oposición. Esa
recorrida ya se había hecho en la visita anterior, en febrero, cuando
mantuvieron encuentros con Roberto Lavagna y Axel Kicillof.
Con Sergio Massa y su equipo ya se habían reunido en noviembre del
2018.
Según destacaron voceros del organismo, tanto Roberto Cardarelli, jefe
de la misión, como los técnicos sí tendrán encuentros con representantes
académicos, economistas y representantes de la sociedad civil. De esta
forma, buscarán tener una impresión de primera mano sobre la situación
económica y sobre todo social que atraviesa la Argentina. Un dato relevante es
que también estará en Buenos Aires el director del Hemisferio Occidental, Alejandro
Werner.
Según destacan en el Gobierno, el grueso de la actividad del Fondo se
concentrará en la cuestión fiscal, ya que desde el punto de vista monetario las
cartas están echadas. Sobre todo luego de la decisión de permitirle al Banco
Central utilizar reservas si se produce una variación brusca del tipo de
cambio, incluso sin necesidad de esperar que llegue al techo de la banda, en
51,45 pesos.
Uno de los temas que ya ronda el futuro de la relación de la Argentina
con el FMI está relacionado con la devolución del préstamo recibido por el
Gobierno. A esta altura, ya casi nadie discute la necesidad de ir hacia un
nuevo programa, de más largo plazo, con el objetivo de refinanciar los
vencimientos con el organismo y eventualmente negociar nuevos desembolsos.
Si las metas fiscales se aprueban, después de junio llegaría un nuevo
desembolso de alrededor de USD 5.500 millones, que completaría un 78% del total
del préstamo.
Sin embargo, uno de los problemas que hay por delante es la
concentración de vencimientos que debería enfrentar el próximo gobierno con el
FMI. Según se acordó, el plazo de repago es de tres años, por lo que en
2021 habría que devolver USD 3.700 millones, U$S 20.100 millones en 2022 y
otros USD 22.300 millones en 2023.
La salida sería negociar un nuevo acuerdo a partir del año que viene,
pero pasando del "stand by" a un "extended fund facility".
Esto permitiría ingresar a un programa más largo, con la posibilidad de estirar
la devolución del crédito, aunque siempre pagando los intereses. Pero no sería
gratuito. El Gobierno debería comprometerse a realizar una serie de
reformas estructurales, que ya figuran en la lista de 10 puntos que Mauricio
Macri envío a la oposición. Allí se plantea la necesidad de avanzar en el
plano laboral, previsional y tributario, claramente con la mirada puesta en lo
que sucederá con la nueva administración.
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