Las cuentas públicas cerraron el año pasado con un récord histórico en las erogaciones del Gobierno. Tanto los gastos corrientes como los gastos de capital alcanzaron en diciembre un pico máximo. Si bien el balance anual fue positivo, los ingresos crecerán a un ritmo cada vez más lento. El excedente fiscal es clave para controlar la inflación.
Luego de un 2005 sin sobresaltos en materia fiscal, los gastos corrientes sumaron 11.651 millones de pesos el mes previo, la cifra más alta alcanzada por el Tesoro. Hubo así un aumento de 17,6% respecto a diciembre del año pasado.
Este incremento se debió a un fuerte alza en las partidas de remuneraciones y bienes y servicios, es decir en los proveedores del Estado. También se verificó un alza significativa en los intereses pagados en concepto de deuda pública. En la comparación interanual, el gasto salarial subió 21%, en bienes y servicios 10%, mientras que el pago en intereses se triplicó. Además, hubo un alza de 22,8% en las transferencias a las provincias.
Por su parte, los gastos de capital sumaron en el mes $ 1.258 millones. El récord se generó a partir de la ejecución de obra pública y de infraestructura.
De cualquier manera, el superávit primario del año fue de $ 19.661 millones, por encima del superávit fiscal de $ 17.360 millones obtenido durante el 2004. Aunque con los servicios de la deuda, amortizaciones más intereses, el sobrante se redujo a $ 9.379 millones.
Sin embargo, en diciembre, el superávit primario fue de solo $ 23 millones como consecuencia de que el último mes del año requiere mayores erogaciones por el pago de aguinaldo a los empleados estatales y jubilaciones. Los mayores ingresos tributarios y el incremento de la actividad económica contribuyeron a que los resultados de diciembre sean menos magros. Al tener en cuenta el pago de intereses se llegó a un rojo de 960 millones de pesos.
Con este resultado, el año pasado marcó el cuarto año consecutivos de excedente fiscal, lo que contribuye a convertir a la estrategia en una política de Estado.
Balance provincial
Se estima que las cuentas de las provincias cerraron con un superávit en torno a los $ 4.000 millones, por lo que la ganancia fiscal entre Nación y provincias alcanzaría 4,4% del Producto Interno Bruto (PIB), como anticipó El Cronista. Este registro superó la expectativa oficial. El superávit consolidado se compone de un 3,6% de Nación y 0,8% de las provincias.
En 2005 los pagos de la deuda sumaron $ 10.243 millones, un 79% más que los $ 5.703 millones de 2004. En tanto el déficit operativo de las empresas públicas se redujo de $ 160 millones a $ 65 millones el año pasado. En el Palacio de Hacienda insistieron en que el excedente servirá para fomentar las políticas sociales, los planes de desarrollo de infraestructura y el fondo anticíclico.
Para 2006 se espera que los ingresos corrientes sumen
$ 140.349 millones contra gastos por $ 118.777 millones. También se proyectó un superávit fiscal primario en torno a los $ 19.350 millones, es decir 3,5% del PIB.
El excedente es clave para mantener los precios bajo control. El Estado, mediante el ahorro, absorbe dinero de circulación que de otra forma contribuiría a generar presiones inflacionarias en una etapa en el que la mayor demanda elevó los precios a una tasa anual de dos dígitos.
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