Por Jorge Herrera “A pesar de los importantes ajustes
realizados desde el año pasado, el peso argentino y la lira turca siguen siendo
las dos monedas más vulnerables a una reversión en el sentimiento del mercado”,
advierte Evghenia Sleptsova, economista jefe de mercados emergentes de Oxford
Economics. En un intento por evaluar las probabilidades de nuevas crisis
cambiarias, la consultora colocó a Argentina y a Turquía con las mayores
chances, tanto en el plazo de un año como en los próximos tres, de sufrir una
debacle monetaria. Es más, en el caso argentino señala que “evitar una venta
masiva sigue dependiendo de la continua cooperación del FMI, que a su vez
depende del resultado de las elecciones de
octubre”. Pero lo más relevante es que finalmente sea Macri o Cristina, las
probabilidades de una nueva crisis cambiaria son muy altas.
“Si bien el grivna ucraniano escapó a la ira del mercado en 2018,
también tiene un riesgo significativo, con un puntaje cercano a la atribulada
lira”, agrega el informe. Otro que está en la mira es el rand sudafricano: “La
economía no competitiva y rígidamente estructurada de Sudáfrica, que el
Gobierno no ha abordado, refuerza sus déficits gemelos crónicos, lo que
convierte al rand en la siguiente moneda emergente más riesgosa en nuestro
ranking”. En cambio, en el caso del peso colombiano que suele aparecer a menudo
como la próxima víctima de una venta masiva, la consultora cree que “este temor
es exagerado y probablemente se basa en una lectura errónea de los fundamentos
macro del país”. En el extremo opuesto, es probable que las monedas asiáticas y
de la UE sean las más resistentes a un cambio en el apetito por el riesgo
debido a los sólidos balances externos de estos países y las presiones
inflacionarias contenidas.
“Si bien los datos sobre China sugieren que lo peor ya pasó, la
creciente incertidumbre sobre el crecimiento en EE.UU. y las tensiones
comerciales globales siguen planteando riesgos para los sentimientos del
mercado mundial, y es probable que haya más volatilidad en las monedas de los
mercados emergentes”. Según la consultora, a pesar de un entorno global
relativamente benigno, el sentimiento de los inversores sigue frágil y ello
explica las crisis cambiarias en los emergentes. Y “si bien el momento de estas
crisis es difícil de predecir, el rendimiento relativo de las monedas en caso
de una venta masiva no lo es”, para lo cual diseñaron un modelo predictivo que
abarca a 166 países. Lo que está claro es que al observar los cambios en los
perfiles de riesgo, son las políticas monetarias y/o fiscales los principales
impulsores de los cambios positivos o negativos en todas las monedas. En
algunos casos, el deterioro se debe a una mayor inflación y alzas en las tasas
de interés, explica el informe.
A continuación, lo
más relevante de los casos argentino y turco.
En nuestras clasificaciones,
Argentina tiene un puntaje de 8,2 sobre 10 y Turquía 7,6, equivalente a un 70%
de probabilidad de una crisis monetaria en los próximos tres años. Ambos
continúan sufriendo errores de políticas pasadas y nuevos errores que impiden
que las correcciones sean más eficaces.
Las altas subas de las tasas en
Argentina ayudaron a estabilizar temporalmente la situación, pero también
frenaron la actividad económica. Y como los métodos no convencionales del BCRA
(como mantener la base monetaria plana) para frenar la inflación están
fallando, los últimos movimientos para defender el peso a través de
intervenciones cambiarias y los controles de precios probablemente estén
allanando el camino para otra crisis monetaria clásica. Tanto Turquía como
Argentina demuestran que, una vez que se desata una crisis de balanza de pagos,
no hay opciones “buenas” para arreglar la economía. Esto es particularmente
cierto si un país intenta cumplir objetivos mutuamente incompatibles al mismo
tiempo, como estabilizar el tipo de cambio, respaldar el crecimiento, reducir
la inflación y mantener bajos los costos de los préstamos, incluso con una
enorme asistencia internacional, como en el caso argentino. Si no se toma la
“píldora amarga” del ajuste, se pueden producir crisis financieras más
dolorosas y, potencialmente, incluso el doble o triple del daño sobre la deuda
soberana y/o bancaria en un futuro.
En el semáforo de riesgo le sigue
el hryvnia ucraniano con un puntaje de 6,7 o un 47% de probabilidad de crisis
en 3 años; luego el rand de Sudáfrica con un puntaje de 5,1/10 en nuestra
herramienta, lo que indica aproximadamente un 40% de probabilidad de una crisis
monetaria en los próximos tres años.