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Por Nicolás Salvatore - Estimé las reservas
del BCRA “disponibles” para atender una corrida cambiaria y el número es de
alrededor de U$S 50.000 millones. Un matafuego gigantesco para apagar el
incendio de tu casa.
En los medios, en cambio, se leen “analistas”
pronosticar una megacrisis cambiaria porque “disponibles” para una corrida
estarían sólo las reservas netas (los activos del BCRA) que, según ellos, son
de alrededor de U$S 20.000 millones. Y este número estaría a tiro de la demanda
de divisas, es decir, con una alta probabilidad de crisis cambiaria más adelante.
Este es un error conceptual. Lo que no está
disponible son los pasivos de corto plazo del BCRA, básicamente encajes en
dólares de los bancos comerciales y obligaciones de corto plazo de la entidad.
No usar los pasivos de largo plazo del BCRA ante una corrida cambiaria sería
como no usar el matafuego cuando se incendia tu casa, porque no querés que
dentro de tres años (swap, por ejemplo) el matafuegos te quede vacío. No
resiste una tabla de lógica.
Por el contrario, con el mismo criterio que el mío,
Gabriel Rubinstein estima el poder de fuego en U$S 48.000 millones, Miguel
Kiguel en U$S 45.000 millones (incluyendo swap con China) y Portfolio
Inversiones en U$S 44.000 millones. Moneda más, moneda menos, hablamos de lo
mismo.
Tomemos el número intermedio de Kiguel: U$S 45.000
millones. El Tesoro dispone, además, de U$S 9.000 millones (recordar que este
FMI es el más buena onda de la Historia Argentina, y de la del propio FMI) y el
campo tiene por liquidar aproximadamente U$S 8.000 millones. Así, el stock
total de oferta de divisas es de aproximadamente U$S 62.000 millones.
Demos vuelta la hoja de balance, y estimemos la
demanda potencial de divisas, es decir, los pesos que podrían comprar dólares.
Hay básicamente dos grandes activos en pesos: plazos fijos y Lecap, más algo
más. Supongamos un escenario catástrofe: Cristina gana las PASO y el 30% del
stock de plazos fijos Lecaps algo más, se transforma en demanda de divisas.
Estimado lector, ¿usted es consciente del caos apocalíptico que tendría que
ocurrir para que se retire un tercio de los plazos fijos de los bancos?
Supongamos además un escenario de ficción: todos
los plazos fijos vencen al mismo tiempo (o cerca). Y además obviemos que en los
mercados de capitales hay expectativas y que las carteras ya estarían
obviamente dolarizardas antes de las PASO.
Si semejantes cosas ocurrieran, la demanda
potencial de divisas (pesos) disponibles para una corrida cambiaria, en el peor
de los casos, rondaría los U$S 15.000 millones.
En consecuencia, la concurrencia al mercado
cambiario arroja un dato abrumador: el stock total de oferta de divisas
cuadruplica su demanda potencial.
En Argentina no va a haber, en 2019, una corrida
cambiaria (a menos que el BCRA cometa mala praxis, algo que no creo), ni devaluación,
ni crisis bancaria, aunque Cristina Fernández gane las PASO, lo que es
probable.
Es entendible que los “analistas” anden apurados y
no tengan tiempo de estudiar teoría económica, o leer el ataque especulativo de
Paul Krugman, o cómo George Soros le ganó la pulseada al pound, pero sería sano
que al menos hagan bien las cuentas.
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