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Por Carlos
Lamiral - El Gobierno tiene
ya definido retroceder parcialmente con el incremento de la Tasa de Estadística
que cobra la Aduana que hace apenas una semana la subió del 0,5% al 2,5% con la
idea de recaudar unos $30.000 millones extra. El anuncio está previsto que se
haga antes que culmine esta semana.
La polémica medida despertó airadas protestas de parte de sectores
empresariales de todos los colores, entre ellos de la industria de la
alimentación, que advirtió sobre el encarecimiento de los costos de producción
y, por ende, su traslado a los precios. “Se está analizando cuál va a ser la
magnitud de la modificación”, indicó una fuente del Ministerio de Hacienda que
conduce Nicolás Dujovne. Los cambios incluirán a los bienes temporales (son
aquellos que ingresan al país para formar parte de un producto o bien que luego
se exporta) y a los bienes de capital. En ese caso, en el Gobierno no tienen
claro todavía si estarán alcanzados todos los bienes de capital o sólo los que
se destinan a Vaca Muerta.
La necesidad de introducir modificaciones ya había sido advertida por
tributaristas hace unos días, quienes indicaron que el texto del decreto
mediante el cual el Gobierno subió la tasa dejaba abiertas varias puertas que se
prestaban a diferentes interpretaciones.
Se trata de Decreto 332. Si bien la alícuota no corresponde a un
tributo, sino al precio que fija la Aduana por la prestación de sus servicios a
los operadores del comercio exterior, el incremento tiene clara finalidad
recaudatoria. “El Gobierno nacional se ha propuesto equilibrar las cuentas
públicas y eliminar el déficit primario a partir del año 2019”, dice el texto
de la norma en sus considerandos. Señala además que “en ese contexto, es
necesario incrementar transitoriamente la alícuota de la tasa de estadística”.
La suba llegará hasta el 31 de diciembre. Se supone que luego debería retornar
al 0,5%, pero tratándose de un Estado que siempre tiene problemas para
financiarse genuinamente, las dudas persisten entre las empresas importadoras.
Cuando se conoció la medida el presidente de la Asociación de Fábricas
de Atomotores (ADEFA), Luis Fernando Peláez Gamboa, advirtió que los
empresarios de ese sector analizan “con muchísima preocupación” su alcance
“teniendo en cuenta la situación por la que atraviesa el sector y esperando que
esta no profundice aún más la caída de la actividad”.
Luego el Gobierno dispuso una compensación para el sector automotor. Le
subió al 6% el reintegro a las exportaciones, un beneficio que desapareció para
la mayoría de las grandes industrias en el marco del ajuste fiscal.
Por otro lado, el presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA),
Daniel Rosato, advirtió que la medida tendría efectos “devastadores” en la
producción nacional.
Dijo que solamente persigue un “fin recaudatorio, sin contemplar la
crítica situación por la que atraviesa la actividad industrial” y generará un
encarecimiento de los insumos importados que se utilizan para la agregación de
valor local.
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