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Por Claudio Zlotnik - Nicolás Dujovne cree que, por primera vez en
varios meses, puede sentirse aliviado.
No tanto porque haya resultados positivos para mostrar de su gestión
sino, más bien, porque ha logrado enderezar el rumbo de la economía. En
comparación con la zozobra de marzo y abril, con el desperezamiento del dólar y
la escalada de los precios, ahora el ministro cree tener motivos para cierto
relax.
Hay dos datos que, hacia adelante, contribuyen a esa mirada optimista.
Por un lado, el 3,4% del IPC de abril, que ha sido comunicado de manera eficiente
por el Gobierno como una desaceleración inflacionaria. Y, por el otro, la
novedad que en la última semana le notificaron algunas de las empresas líderes
en la fabricación de alimentos.
Esos fabricantes aseguran que, de no mediar una
nueva sorpresa cambiaria, las compañías ya no tendrán motivos para realizar
aumentos de precios generalizados.Y que solamente habrá ajustes mensuales
puntuales, más acordes a los movimientos del mercado en una economía que
atraviesa por una recesión profunda.
Algo parecido a lo que está sucediendo ahora mismo, con las principales
alimenticias pautando incrementos en algunos precios: yerba, fideos, polenta y productos congelados -de
entre 5% y 9%-, que por supuesto no tienen el mismo peso en el índice que
cuando se dan los movimientos en toda la lista de artículos.
No lo van a decir en público pero, en el equipo económico, los
funcionarios se ilusionan con una inflación que este mes empiece con el número
"2". Y ya no con el "3". Los propios empresarios admiten
que la economía, efectivamente, podría ingresar en una zona de
"deslizamiento bajista de la inflación".
Para el diagnóstico final, los ejecutivos tienen en cuenta no sólo su
propia realidad, sino al hecho que el Gobierno les ha quitado de encima el peso
de los incrementos de las tarifas, que hasta este mismo mes han encarecido sus
costos.
La "única" advertencia que dejan refiere a la suerte del tipo
de cambio. "Nosotros vemos una dinámica
inflacionaria soportable siempre y cuando el Gobierno logre mantener al dólar
en los niveles actuales. Si se dispara, no podemos hacer nada. Eso lo
decimos en cada reunión que tenemos, ya sea con Dujovne o con (Dante)
Sica", comenta a iProfesional uno de los gerentes clave de la
industria de alimentos.
La expectativa de una economía con una inflación a la baja, aunque sea con una tendencia leve,
resulta clave para el escenario político que se viene. Una cosa es que la Casa
Rosada vaya a las elecciones con aumentos constantes en los precios de los
alimentos y volatilidad cambiaria, y otra muy diferente es si logra domar ese
escenario estresante.
De hecho, Federico Aurelio, uno de los principales consultores entre
empresarios y gobernadores, tiene medido que la imagen de Mauricio Macri y sus
chances electorales están directamente relacionadas con la inflación. Con remarcaciones, la intención de voto hacia
el Presidente cae sensiblemente.
La otra gran apuesta que tiene el Gobierno para mostrar alguna mejora
pasa por la resolución de las paritarias. En las próximas semanas habría
avances en el cierre de algunas de las más grandes, que se sumarán a las que ya
fueron acordando, como la de bancarios o la de los docentes en la provincia de
Buenos Aires.
Esos ajustes, confían tanto en las empresas como en el Palacio de
Hacienda, deberíam redundar si no en un repunte en el consumo masivo, al menos
en un freno en la caída.
Por ahora, admiten los empresarios, la mezcla entre dólar quieto-caída
del consumo-tarifas congeladas puede ser la clave para que en los próximos
meses se siga viendo un descenso paulatino del índice inflacionario. Con
el timing justo para las Primarias y las elecciones generales
y el balotaje.
Descartado un rebote en la actividad económica y en los demás
indicadores sociales (empleo, pobreza) para antes de las elecciones, en la Casa
Rosada quieren, al menos, demostrar que la inflación cae mes tras mes.
De todas maneras, y como no se cansan de advertir
empresarios y también los economistas de la City, todo ese cuadro optimista
depende, una vez más, de que el tipo de cambio no se dispare.
Al respecto, Sandleris y Dujovne sostienen que la estabilidad pudo darse
a partir de inicios de mayo. Ocurrió luego de que el Fondo Monetario permitiera
al Banco Central intervenir en el mercado cambiario en caso de una escalada del
billete verde.
Sin ese permiso, la historia hubiese sido bien distinta. A juzgar por la
manera en que cerró abril, con un dólar que subió de $43 a $47, este mes ya
hubiera arrancado con un "lunes negro". La tensión aflojó recién
cuando ese lunes por la mañana, el BCRA dio la noticia de que Washington había
dado el visto bueno para vender reservas en caso de ser necesario.
¿Habrá test sobre el BCRA?
Hasta ahora no hizo falta que la mesa del Banco Central apareciera en el
mercado. Bastó con alguna intervención en "futuros" y ventas
puntuales del Banco Nación para acomodar las cosas.
Pero nadie puede decir, como a veces porfían los
funcionarios, que "lo peor ya pasó".
Básicamente porque, ya sea en la
City porteña como en Wall Street, los inversores miran con un ojo las pantallas
con las operaciones cambiarias y, con el otro, prestan atención a las
encuestas, al humor social y las novedades políticas.
Faltan solo algunas semanas para el cierre de las listas y Cristina
Kirchner encabeza la mayoría de los reportes. Aventaja a Mauricio Macri, en un
eventual balotaje, por entre 6 a 9 puntos de diferencia. La última encuesta de
Managment & Fit, que se conoció esta misma semana, es la que más ventaja le
da a CFK : 9 puntos.
"La política camina hacia un lugar que no es bueno para el
dólar", confía a iProfesional el economista de uno de los bancos
de inversión más fuertes de Wall Street.
Según esa visión, "el mercado cambiario está muy vulnerable por el
escenario político, a pesar de que el Fondo Monetario haya flexibilizado su
postura", agrega la fuente, que pide mantener su identidad bajo reserva.
La percepción en la City es que si se mantiene la
preferencia de Cristina Kirchner en las encuestas, en algún momento podría
haber un testeo sobre el Banco Central. Para conocer la respuesta y los
reflejos de la mesa comandada por Sandleris.
"Eso no significa que el dólar pueda escaparse, pero sí que haya
volatilidad. Y mucha", añade el mismo ejecutivo.
Si fuera a ocurrir ese escenario, la expectativa de una tendencia
inflacionaria a la baja -imaginada por Dujovne y Sandleris- correría serios
riesgos.
Por ahora, los dólares de la cosecha (los sojeros están liquidando a
razón de u$s100 millones, o más, por día) junto a los u$s60 millones que a
diario licita el BCRA parecen suficientes para mantener el orden.
Hay dos cuestiones que resaltan quienes siguen de cerca al mercado
cambiario. Una refiere a la estacionalidad de los billetes verdes provenientes
de la soja, un proceso que tiene fecha de vencimiento hacia finales de junio.
En segundo lugar, desde los bancos
prestan atención a la evolución de las reservas del Banco Central. Desde que
empezó el mes cayeron nada menos que en u$s4.661 millones. Así, se encuentran
en u$s66.994 millones.
Sandleris ya dijo que ese retroceso refleja los pagos de los
vencimientos de la deuda. La realidad, también, es que la baja significa que
los dólares que se pagan a los inversores privados no se reintegran a las
reservas. No se reinvierten en el país. Con lo cual, la pregunta que recorre
las mesas de dinero refiere a si las divisas acumuladas alcanzarán para enfrentar
una eventual dolarización de portafolios, como suele ocurrir en las instancias
preelectorales.
El Gobierno ya tomó nota hace tiempo de esa posibilidad. Por ahora, la
"amenaza" de una intervención sorpresiva y la tasa de interés por
arriba del 70% anual le alcanza para moderar a los más ansiosos.
Como en lo estrictamente político, sólo el correr de las semanas
definirá el escenario. De eso depende de que se cumplan las previsiones
optimistas de Dujovne y los empresarios. Y de que se mantenga la onda relax.
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