Los fondos controlados por las grandes gestoras y bancos de inversión estadounidenses han acelerado su avance hacia Latinoamérica. De hecho, ya hay quien habla de una auténtica reconquista de la región. Durante 2005, muchos de ellos ampliaron sus participaciones en los blue chips latinoamericanos convirtiéndose, incluso, en los principales accionistas de referencia. Desde luego, los datos bursátiles son muy claros. El índice de ADR (valores de empresas extranjeras que cotizan en la Bolsa de Nueva York) de compañías latinoamericanas del Bank of New York se revalorizó un 47,6% en 2005. Una evolución que permite pensar que los grandes inversores apostaron por concentrar su dinero en el cono sur. Latinoamérica ha superado ampliamente a otras regiones. Así, el índice de ADR europeos subió un 5,5% durante el pasado ejercicio por un 16,9% de los valores de empresas asiáticas. En este sentido, la región latinoamericana ha superado a la revalorización media de los ADR de mercados emergentes realizada por la citada entidad estadounidense, que finalmente fue del 33,8%.
Los analistas justifican esta evolución en la recuperación de las economías de la zona que, a su vez, se ha traducido en una revalorización de las monedas locales frente al dólar. Por ejemplo, el peso mexicano subió un 5,6% con respecto a la divisa estadounidense en 2006.
Esta tendencia de llegada de capitales estadounidenses se tradujo también en el éxito de las salidas a bolsa en Wall Street (IPO) de compañías como Submarino de Brasil, Inversiones de Aguas Metropolitanas de Chile o la mexicana Axtel. De igual forma, el interés de los inversores por Latinoamérica se tradujo también en la buena evolución de las ampliaciones de capital de Cemex y Femsa de México, y de las brasileñas Unibanco y GOL Airlines.
El dinero ha llegado. Y como se ha dicho con anterioridad, los blue chips han sido el objetivo de muchos inversores estadounidenses.< Quizá América Móvil, la compañía que controla Carlos Slim, ha sido uno de los ejemplos más claros puesto que sus ADR subieron más de un 100% en 2005. Esta corriente de compras en los mercados ha consolidado a JP Morgan Chase como segundo accionista de la operadora mexicana (sólo por detrás de Slim) con más del 8,11% del capital. Una participación que, actualmente, tiene un valor superior a 4.800 millones de dólares.
Y no es el único. Capital Research Management posee un 4,22%, Fidelity posee un 3,85%, Morgan Stanley un 2,3% o Wachovia un 2,11%. La situación se repite de manera similar en Telmex. En estos momentos, Franklin Resources, controla un 7,86% de la compañía, por un 6,95% de Brandes Investment y un 6,03% de JP Morgan. El valor conjunto de las participaciones de estas tres firmas norteamericanas en la compañía mexicana ronda los 6.000 millones de dólares.
También Brasil ha atraído a los fondos estadounidenses. Por ejemplo, ocho de los diez primeros accionistas institucionales de Companhia Vale do Río Doce provienen de EEUU, controlando cerca del 30% del capital. Así, Wellington tiene un 8,64% por un 5,5% de Capital Research, un 4,6% de Janus Capital, un 4,5% de JP Morgan y un 2,8% de Fidelity. A su vez, Morgan Stanley controla un 3,15% de la eléctrica Cemig frente a algo más de un 1% de Citigroup.
En Chile, el citado Morgan Stanley poseía, al cierre del tercer trimestre, un 1,5% de Enersis, la principal filial de Endesa, mientras que, por ejemplo, en Telecom Argentina, Brandes tiene un 4%. Y si continúa la recuperación económica de Latinoamérica en 2006, el avance de los fondos estadounidenses, proseguirá.