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Por Florencia Barragan - "No me quedó"; "Ya no
trabajo más ese producto"; "Lo que ves es lo que hay"; "Te
lo traigo". La falta de mercadería en los comercios puede observarse en la
mayoría de los rubros, según evidenció un recorrido realizado por iProfesional en
distintos barrios de la Capital y Gran Buenos Aires.
Ante la caída en las ventas y la baja del consumo, los comerciantes
comenzaron a trabajar con menos stock durante el último año y se manejan
"por encargo". Con una seña, la transacción a pedido les permite
asegurarse la venta y no tener, en cambio, productos inmovilizados en el
depósito.
Detrás del vacío en las góndolas y del "no tengo, pero te lo traigo
en unos días" lo que ocurre es que los comercios trabajan con menor
cantidad de mercadería que en los últimos años. "Cuando hay una recesión, todos bajan los stocks, desde los
productores hasta el comercio final", explica Juan Luis Bour,
economista jefe de FIEL. "Esto se empezó a ver en mayo del año pasado de
forma más clara", agrega.
Entre las causas de los faltantes en los minoristas no sólo está la
caída del consumo. Los comerciantes revelaron que deben "rematar" la
mercadería para tener efectivo y pagar gastos corrientes como la luz.
Algunos, incluso, desembarcaron en
el comercio electrónico, donde pueden publicitar productos con los que no cuentan
físicamente.
También hay casos en los que el comerciante se encuentra con que la
empresa fabricante de un producto cierra su línea de manufactura para trasladar
el dinero al mercado financiero, donde la rentabilidad es mayor y la inversión
menos riesgosa.
De las marcas premium a las "medium"
Desde su perfumería en Bernal, Osvaldo Guerrero, de 66 años, cuenta cómo
debió variar la lógica de reposición de mercadería por la crisis. "Perfumes, cosmética y cremas importadas ya no
traigo porque se me vencen o vendo solo una en un año", cuenta.
Esos son los productos que comenzó a trabajar "por encargo".
"Si el cliente es desconocido le pido una seña, pero si es del barrio les
digo que me den su palabra de que lo van a venir a buscar", explica.
"Dejé de trabajar lo premium y estoy con lo
medium", dice con humor. Las marcas internacionales las reemplazó por
nacionales. "Antes me gustaba innovar, traer cosas nuevas para los
vecinos. Pero ahora me remito a trabajar lo que se vende. La gente está
empezando a comprar productos sueltos, esa es la crisis", explica Guerrero.
Aunque señala que esta baja en el consumo comenzó hace cinco años, el
comerciante subraya que en los últimos dos se acentuó.
Las ventas "por encargo" en productos costosos se ven también
en otros rubros. Desde su librería en Maschwitz, Federico Castronovo comenta
que desde hace un año comenzaron a variar el contenido del depósito.
"Tenemos stock, pero de menos variedad de productos. Siempre vas a
encontrar lo de consumo masivo", cuenta. "Dejamos de trabajar momentáneamente las líneas premium, como puede ser
una pluma Parker. Antes teníamos dos en el local, pero hoy le decimos al
cliente que se lo traemos por encargo".
Rubén Ipolitti tiene un taller mecánico en la Avenida Constituyentes, en
el barrio de Villa Urquiza. Todos los días recorre los locales de repuestos que
necesita para reparar los vehículos. Lo que observó es que ahora los comercios
tienen más partes importadas de China que marcas originales, como Fiat o
Renault.
En este sentido, Ipolitti asegura: "Repuestos encuentro, pero solo
los de marcas chinas. Los originales los tengo que encargar y buscarlos durante
los siguientes días". Desde las casas del rubro explican que trabajan
menos con las marcas porque tienen precios altos que están dolarizados. Y porque el cliente,
a la hora de elegir, prefiere lo de menor costo.
La respuesta "no lo tengo, pero te lo traigo
por encargo" se repite en cualquier rubro. En una carnicería de Villa
Urquiza, una zapatería en Recoleta y hasta en un Pet Shop en Castelar, en el
partido de Morón.
En los últimos meses, Oscar Cabrera, dueño del Pet Shop, optó por
reponer sólo los alimentos para mascotas que se venden todos los días. En
cambio, dejó de tener stock de productos de medicación, como pipetas, que salen
casi $1.000 y vencen al mes. O accesorios para perros, que pueden costar más de
5.000 pesos. "No tener las cosas me frustra. Les digo a los clientes que
me aguarden a que cobre y se las traigo", cuenta.
"El ‘te lo traigo’ es un fenómeno reciente", revela Germán
Borrego, quien preside una agrupación de comerciantes de la Avenida Nazca.
Según explica, una de las estrategias de los locales para vender sin stock es
volcarse hacia Internet, donde pueden exhibir una foto del artículo sin
tenerlo.
El problema no parece que se vaya a revertir en el corto plazo. El
consultor económico Damián Di Pace, autor de "Economía Pyme", asegura
que el menor nivel de reposición se debe a la "incertidumbre" y a una
"caída de expectativas" por parte de los comerciantes: ellos saben
cuándo arrancó la crisis, pero no cuándo va a revertirse el nivel de actividad.
"Estamos quemando mercadería para pagar gastos
fijos"
Llegar a un local y no encontrar el producto buscado es la cara visible
de un problema complejo. La punta de un iceberg. En tiempos recesivos como el actual,
las ventas caen y "todo el mundo baja los stocks", según explica el
economista Juan Luis Bour.
Para entender por qué un comercio no tiene mercancía hay que mirar qué
pasa con las empresas que producen y las que los distribuyen a los minoristas.
"El comercio no se puede hacer de stock porque no hay suficiente
producción, los importadores frenaron la importación y hay distribuidores que
prefieren no entregar para proteger el único activo que tienen", asegura
Bour.
Y agrega que a esto se le suman dos factores: la "incertidumbre" de no saber cuándo va a
restablecerse la demanda y las altas tasas de interés para financiar la compra
de mercadería.
Desde su dietética en Morón, José Mendes cuenta que tiene faltantes.
"Las empresas de cereales te dicen que tienen problemas de producción,
pero no mucho más", explica. También, hay ciertas marcas que dejó de tener
porque el proveedor le pedía pagar en el momento.
"Tuve que dejar de comprar", admite. Esto
le representa un problema porque "cuando te piden un producto, si no lo
tenés el cliente se va. Si lo tenés, le vendés otras cosas".
"No estoy perdiendo una venta, sino varias", enfatiza.
Lo mismo le ocurrió a Carla Barnes desde su zapatería en Belgrano. La
temporada de invierno, que en los primeros días de febrero exhibe un adelanto,
llegó en abril. "Me decían que tenían problemas con las materias primas,
el cuero, el taco o la plantilla", recuerda.
"Al principio los clientes se
enojaban, pero ahora están informados, saben que es una cuestión del país y
entienden", agrega. Desde este año, Barnes tuvo que cambiar la
estrategia de venta: "Antes, armaba un plan de compra comparando meses o
años pasados; ahora, repongo a medida que vendo. Voy a lo seguro".
Incluso, hay comercios donde la falta de mercadería se da porque el
dinero que se obtiene de una venta, en vez de reinvertirlo, los comerciantes
deben usarlo para pagar gastos corrientes.
Desde su ferretería en Vicente López, Eduardo Trotta relata: "Te
comés el capital del negocio para pagar gastos fijos, sueldos, impuestos.
Quemás la mercadería y después no podés reponer".
Otro aspecto que le impide tener gran cantidad de stock es la
devaluación. Es que las listas de las herramientas están dolarizadas. Las
ventas son en pesos y la reposición, en dólares. "Nunca sabés si vas a
reponer la misma cantidad", revela Trotta.
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