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Por Daniel Sticco
- MSCI (Morgan
Stanley Emerging Capital International) sacó a la Argentina de la
calificación negativa de mercado de frontera, la elevó un escalón, a
mercado emergente, y eligió a 8 acciones de empresas con sede local que cotizan
en Wall Street, para que puedan integrar el portafolio de los grandes fondos de
inversión en equity, como se define a los papeles privados.
La inclusión de la Argentina había sido largamente esperada por los
inversores, pese a que en 2018 vieron cómo los rendimientos del año pasado
habían sido eliminados con la escalada del tipo de cambio que obligó al
Gobierno a buscar un préstamo de
contingencia por USD 57.000 millones del Fondo Monetario Internacional.
Y, más recientemente, los activos locales volvieron a ser golpeados por la
incertidumbre política, en un contexto donde las variables macroeconómicas se
movieron en la dirección contraria a la que esperaba el Gobierno a esta altura
del año anterior.
Es justamente
ese escenario lo que desdibujó las expectativas que tenía el mercado uno año
antes, cuando se abrió la posibilidad de la mejora de la
calificación de los activos financieros de la Argentina basado en el desempeño
que entonces proyectaban los agregados macroeconómicos.
En una entrevista con Infobae el economista Norberto Sosa,
director de IEB Invertir En Bolsa, firma miembro directa del ROFEX y del ByMA,
analizó los efectos esperables de la decisión de MSCI, así como el panorama que
proyectan los grandes fondos de inversión para el gran segmento de bonos de la
deuda pública del país.
– Dos semanas atrás MSCI sacó a la Argentina de la condición de mercado
de frontera para las acciones que cotizan en Wall Street ¿qué evaluación hizo
de la medida?
– En primer lugar, resultó menos de lo que se esperaba, con una ponderación en
el índice de sólo 0,26%, y apenas la selección de 9 de las 16 empresas
posibles.
– ¿Por qué cree que ocurrió eso?
– Son varios los criterios los que se
aplican, uno es el de la evolución del nivel de capitalización bursátil de cada
empresa cotizante; y como los precios de las acciones argentinas cayeron
y los volúmenes operados también, se debilitó el resultado de la recomendación
de inversión. De ahí que queda en el mercado una sensación amarga, en el
sentido que el año pasado, después de haber esperado durante años la
reclasificación, nos tocó un período en baja en todos los mercados emergentes.
Nosotros especulábamos y hacíamos los ejercicios sobre cuánto capital fresco
nos iba a entrar neto entre lo que vendían los fondos de fronteras y lo que compraban
los fondos emergentes.
– Me acuerdo que estimaba alrededor de USD 5.000 millones. ¿Qué pasó,
ahora en cuánto se puede prever la llegada de fondos frescos?
– Lo que ocurrió en 2018 fue que los inversores en mercados de frontera,
sabiendo que la Argentina iba a entrar en la categoría de emergente, y con una
plaza en baja, empezaron a vender acciones argentinas; mientras que los
emergentes, en ese escenario no los compraban. De ahí que el efecto neto, lejos
de ser positivo, con ingresos de fondos, se transformó en una salida de dólares
de la Argentina. Ahora, el aspecto positivo es que quienes operan en el
circuito de los emergentes prácticamente ya vendieron todo. Pero persisten dos
efectos negativos: 1) perdimos
ponderación en el nuevo mercado total de los emergentes, al punto que hoy
esperamos en el cálculo más optimista inversiones en esos papeles por apenas
USD 1.000 millones; la quinta parte de lo que preveíamos un año antes,
porque hay dos grandes tipos de fondos, están los pasivos, o direccionales, que
son los que siguen de cerca el índice MSCI; y los fondos activos que son los
que se pueden sobre o sub comprar. Y en un contexto en el que ven a la
Argentina media complicada en el corto plazo es más probable que los que
ingresen sean los pasivos.
– ¿Cómo ven esos inversores el escenario político local?
– En una opinión muy personal, lo que ocurrió en la Argentina en la última
semana, ¿quién se iba a imaginar que Alberto Fernández podía llegar a ser
candidato a presidente de Cristina Fernández de Kirchner? Por eso, lo que
planteo humildemente es que todos aquellos que aún nos creemos que
supuestamente tenemos mejor información o más calidad de análisis porque
estamos todo el día dedicados a esto, la realidad ha mostrado que no tenemos la
menor idea de lo que va a terminar sucediendo este año. La única certeza que
tenemos es esa; y que hoy los activos
argentinos están asociados con un nivel de incertidumbre muy alto. Y un
administrador de dinero lo que administra es riesgo. Y cuando un activo pasa a
ser muy riesgoso molesta en el portafolio. Hasta que no se disipe un
poco la incertidumbre, será muy difícil que recupera precio significativamente.
– Curiosamente, tras el anuncio de una fórmula totalmente impredecible,
los mercados reaccionaron con cautela, hasta el índice de riesgo país llegó por
un momento a perforar el piso de los 900 puntos básicos, aunque tal vez más
influenciados por factores externos. ¿Cuál es su lectura, el mercado de bonos
sigue otros parámetros que el de equity?
– Como IEB es un jugador relativamente importante en el mercado me preguntan
como si fuera un comunicador del sector, que no lo soy. Pero, por un instante,
ante su pregunta asumo ese rol. ¿Qué es lo que quiere el mercado?, que el
Gobierno le pague los bonos. Y simplificando el análisis, se puede ver que hay
candidatos: 1) el oficialismo, ya sea el propio Mauricio Macri, o el Plan V,
María Eugenia Vidal, en ese caso se interpreta que la probabilidad de una
reestructuración es la más baja, pero aún en el escenario de una reelección
nadie descarta, por lo menos hay un 20%, de probabilidad de una restructuración
de la deuda pública a la ucraniana.
– ¿Qué características tuvo?
– Es una quita del 20%, es decir una reestructuración amigable. Esto lo he
hablado con portfolio manager de firmas internacionales que han participado de
la renegociación de Ucrania y que tienen deuda argentina. Y a cambio esperan
que se le entregue algún instrumento de ajuste, como fueron los cupones PBI de
Roberto Lavagna en 2005, que establecía que si la economía se recuperaba les
permitía a los inversores recuperar esa quita.
En el otro extremo, en el kirchnerismo, aún cuando Axel Kicillof ha hablado con algunos inversores
internacionales, y ha dicho que su espacio político va a respetar los
contratos, y que no va a defaultear la deuda, que es necesaria una
reestructuración, el mercado entiende que va a ser muy difícil obtener una
reestructuración amigable, porque para eso se necesita que se mantenga
un cierto rollover de los vencimientos de capital, y en ese caso será muy
exigente en términos de tasas, por eso es el escenario opuesto, donde los que
esperan una reestructuración dolorosa alcanza al 70 por ciento.
Y, en el medio, como se decía en la "ancha avenida",
dirigentes como Miguel Ángel Pichetto, que intentan diferenciar lo que es el
default de la reestructuración, también se habla de reestructurar. Como Sergio
Massa y Roberto Lavagna también. En ese caso, se prevé una renegociación
amigable.
– Planteado ese escenario, ¿qué percibió el mercado esta semana?
– La primera señal sobre el movimiento de Cristina Kirchner fue interpretada
como de debilidad; que le bajó probabilidad a su triunfo, y con ello redujo la
probabilidad de reestructuración dura. Pero al mismo tiempo, se generó un
temor, que es que Alberto Fernández, al ser una persona de diálogo, puede
acercar a dirigentes del PJ que Cristina no lograba. Mientras que Alternativa
Federal, en cabeza de Juan Schiaretti, advierte rápidamente que va a mantener
su propia fórmula.
– Lo mismo hizo Roberto Lavagna…
– Exacto. Con lo que el mercado interpretó que la oposición al oficialismo quedó
dividida en 3, y eso es leído como mayor probabilidad de reelección del
oficialismo. Con lo que aumentó la expectativa de renegociación amigable de los
vencimientos de la deuda.
– Pero en ese escenario, los que algunos analistas plantean es que esa
lectura es válida para la primera vuelta en octubre y para la conformación de
un Congreso con minorías, aunque con mayor porcentaje de coincidencias para
encarar reformas estructurales, y obtener el aval del FMI para un Acuerdo de
Facilidades Extendidas y de mayor monto de crédito. Pero otros piensan que en
una segunda vuelta la fórmula FF podría captar más votos de Alternativa
Federal, a la que por ahora la ven como tercera, de los que se inclinarían por
apoyar la reelección de Cambiemos…
– Ahí ya entramos en "fantaciencia", porque imagínese que si este
espacio político, FF, anuncia una fórmula con tanta anticipación, uno lee entre
líneas que está abriendo un espacio de negociación. La realidad es que nosotros
quedamos sumergidos en un cortoplacismo total, donde estamos tratando de leer
entre líneas la reunión de Schiaretti-Macri; de Schiaretti con los otros
dirigentes de Alternativa Federal, y la movida de Lavagna, o esperando ver qué ocurre
con la Convención Nacional del Radicalismo. Por eso, para el mercado pensar en el ballotage es pensar en
el larguísimo plazo. Todo esto lleva a ver tanta incertidumbre que determina
que el atractivo del momento son los fondos de inversión latinoamericanos.
– ¿Qué son los fondos Latam?
– En la Argentina hay más de 50 sociedades gerentes, y en este momento el
producto estrella son los fondos latam, que lo que menos tienen son bonos de la
deuda argentina, sino chilenos, mexicanos, colombianos, peruanos, brasileros.
Muchos de los cuales se nutren de inversores argentinos. IEB ha firmado un
acuerdo de distribución con Franklin Templeton, con custodia en Caja de
Valores, para recibir inversiones en activos internacionales desde la
Argentina. El inversor no le tiene miedo al sistema, pero hace unos meses decía
no soporto el riesgo de uno bono largo, a lo sumo compra una Lete, pero ahora
ese mercado también se redujo. Pide un bono del Tesoro de los EEUU, o Latam, o
internacional. Y para nosotros es la posibilidad de seguir manteniendo al
cliente, sin que se vaya de este mercado. Por eso la Comisión Nacional de
Valores lo acepta, para que cuando el humor mejore se vuelva más atractivo
rápidamente a los activos argentinos.
– ¿Rendimientos del 15% a 18% anual en dólares, y frente a un escenario
en que el electorado se perfila va a quedar dividido en 3, no invita a tomar
riesgo con parte del capital?
– Lo que sucede es que no todos los
inversores tienen el estómago para aguantarse este nivel de incertidumbre; o no
están dispuestos a tomarse los ansiolíticos que necesitarían para poder dormir.
Hoy un inversor que compró acciones de la Argentina hace un año o más, no está
dispuesto a venderla a los valores actuales. Y si no tiene, tal vez compre un
poquitito. Lo mismo ocurre con un bono de la deuda pública, un AO20 o AY24,
después de lo que cayó el precio, nadie quiere vender, pero se puede ver una
oportunidad de compra mínima. Eso explica los volúmenes tan bajos del mercado.
– ¿Un escenario, en el que se cree que se está más cerca de conducir a
la reestructuración ordenada, amigable, de la deuda pública, no debería jugar a
favor de la reducción del grado de incertidumbre y disparar decisiones de
compra de los inversores, para aprovechar esta oportunidad?
– Para responder permítame que le muestre un gráfico con la curva de
rendimientos de los bonos en dólares de la Argentina. Una curva normal es
positiva, ascendente, a más plazo más rendimiento; pero hoy es completamente
negativa, porque el mercado estima que va haber una reestructuración de la
deuda, y en ese caso los que más se castigan son los bonos cortos, porque los
largos tienen la posibilidad de recuperarse. Fíjese que un AO20, que es
equivalente a un plazo fijo en dólares, rinde 18% anual; y el Century, el bono
que emitió Luis Caputo a 100 años, rinde apenas más de 10% anual. No soy yo el
que dice que la Argentina va a reestructurar, es el mercado que está
"priceando", valuando los bonos, pensando en una reestructuración.
– ¿En un evento de reestructuración de los vencimientos de la deuda
pública el próximo año, qué rol cree que tendrá el Fondo Monetario
Internacional?
– En primer lugar, hay que tener presente que el FMI de hoy no es el de 20 años
atrás. E incluso dentro de la bibliografía que hay dentro del organismo se
advierte que algunos técnicos consideran que en realidad los programas de
salvataje del Fondo se dan cuando un Tesoro no está en capacidad de pago; y que
entonces esos programas deberían usarse para reestructurar deuda, lo más
amigable posible, y permitir usar parte del giro en efectivo como parte de un
adelanto de pago a los bonistas.
– Pero para que eso ocurra, el Fondo le va a decir al nuevo gobierno
cuáles son sus requisitos, básicamente un programa de reformas estructurales:
laboral, previsional, impositivo, del Estado…
– No cabe duda de que se entiende que el oficialismo tiene voluntad de avanzar
en esas reformas de fondo, aunque sí no ha tenido los tiempos, ya sea porque no
los ha podido manejar, o por las razones que se quieran explicarlo, para
llevarlas a cabo. Y, se entiende que políticos como Roberto Lavagna, o de
Alternativa Federal tienen conciencia en que hay que seguir con la reducción
del déficit fiscal; no sólo eso, sino también del nivel del gasto público. En
economías exitosas como la chilena los partidos políticos han consensuado que
el gasto no debe superar 20 puntos del PBI. Obviamente que en la alternativa k
hay menos confianza en la voluntad de avanzar en esa dirección. Pero hoy el
nivel de incertidumbre que hay en el mercado lleva a esta situación.
– ¿Este escenario de camino hacia una reestructuración de la deuda
pública es inexorable, o se puede evitar, si la macroeconomía tiende a
ordenarse, como espera el Gobierno, con las políticas que puso en práctica
desde octubre de 2018, más la recuperación de las cosechas, y del sector
energético, sobre todo porque la concentración de vencimientos se observa a
partir de 2021?
– Es evitable. Pero ahí le planteo más que temas macroeconómicos, 2 aspectos
muy microeconómicos: Uno del lado de los inversores institucionales y el otro
del lado del inversor individual, que son los siguientes: La Argentina
dejó de ser de frontera para el mercado accionario, pero nunca dejó de ser
emergente en el mundo de la deuda pública. Y dentro de los fondos emergentes la
Argentina es un top ten, y entusiasmados los portfolio managers con la llegada
de Mauricio Macri en 2015, y la simpatía que les generaba el ex ministro de
Finanzas, Luis Caputo, los fondos
compraron más bonos de los que deberían haber comprado. Y así como los fondos
de acciones siguen al MSCI, los de bonos siguen a los de JP Morgan. Y hoy están
técnicamente excedidos en la Argentina, por eso no hay mucho inversor
institucional con ganas de comprar, porque están empachados. A punto tal
que en cada vencimiento que ha ocurrido este año, como el del AA19 y del AY24,
han sido visto como oportunidades para bajar un poco su exposición.
– Eso se vio en el último vencimiento, de cada 3 dólares que se pagaron
a los bonistas, sólo USD 1 quedó en el sistema…
– Por eso, el inversor institucional extranjero no está para comprar deuda
argentina, que tiene lo que tiene, y en el mejor de los casos lo mantiene.
Permítame un cuentito: Había un señor que tenía fondos off shore en una cuenta
internacional no declarada; viene Alfonso Prat-Gay y le ofrece blanquear su
cuenta. Pero viene el contador y le dice: tu asesor te está estafando con eso,
comprá bonos argentinos que no están alcanzado por el Impuesto a los Bienes
Personales. Entonces ese señor compró rescató sus bonos de fondos
internacionales y compró bonos argentinos. Poco tiempo después viene el
Gobierno y la grava con el Impuesto a la Renta Financiera; y luego ocurre una
caída generalizada de los precios. ¿Usted cree ese inversor tiene ganas de
volver a comprar un bono argentino?
– No.
– Entonces, los grandes inversores individuales, con cuentas afuera, que
compraron bonos argentinos, no tienen ánimo, ni entusiasmada a salir a comprar
deuda argentina.
– ¿Con eso está diciendo que los movimientos del índice de riesgo país
que se vieron en la semana tiene más de efecto transitorio que permanente?
– Estoy diciendo que le va a costar a la deuda mejorar su desempeño. Los fondos
internacionales están empachados de bonos argentinos; los inversores
individuales fueron muy golpeados, llegaron a perder un 30% de su riqueza por
el recorrido de los precios y las normas impositivas. Por eso, en un contexto
así, quién encare una reestructuración de
la deuda pública tiene que generar mucha confianza. Y aún así, el mercado se va
a poner muy exigente en el pedido de un pago en efectivo.
– ¿Incluso en el caso de reelección, o de una alternativa moderada del
justicialismo?
– También el mercado se mostrará muy exigente, porque antes de volver a
invertir en la Argentina va querer primero ver resultados concretos de las
reformas, y que realmente se va a bajar el gasto público y ser más
eficiente en la economía en general, y que volverá a crecer de modo
sustentable. En ese sentido, este Gobierno ya gastó la oportunidad de invertir
antes que se vean los resultados.
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