El euro se movió hoy al ritmo dictado por Alemania. Los datos macroeconómico procedentes de la locomotora de la zona euro tuvieron efectos contrastantes sobre la divisa comunitaria. Por un lado, la confianza sobre la evolución de la economía impulsó las compras de euros, calentando las perspectivas de nuevas subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE). Pero estas mismas expectativas se enfriaron cuando se conoció que la inflación de diciembre bajó en contra de los pronósticos. Tras la publicación del índice de confianza empresarial IFO, que en diciembre se situó en máximos de cinco años, 102 puntos frente a los 99,7 esperados, el euro voló por encima de la cota de 1,23 dólares, tocando su máximo de la sesión en 1,2324. Sin embargo, a primeras horas de la tarde se conoció el dato preliminar del IPC alemán de diciembre, que bajó un 0,4% frente al mes anterior, dos décimas más de lo que preveía el mercado. La tasa de inflación interanual se situó en el 2,2% frente al 2,4% que esperaban los analistas. El euro reaccionó a la baja, ante la perspectiva de que la autoridad monetaria europea ya no tenga demasiados estímulos para volver a tocar al alza el precio oficial del dinero. La divisa comunitaria tocó entonces su mínimo del día en 1,2247.
A poco del cierre de las bolsas europeas, el cruce entre la divisa europea y la estadounidense estaba prácticamente plano y el euro se mantenía solidamente por encima de la cota de 1,22. El BCE fijaba el cambio oficial en 1,2294. El dato de venta de viviendas de segunda mano en EEUU, que resultó inferior a las previsiones del mercado, no afectó demasiado al dólar en los cruces con las principales divisas. La moneda estadounidense logró recuperar la cota de 115 yenes tras avanzar casi un 0,6% frente a la moneda nipona. También el euro avanzaba de forma sostenida frente al yen y se cambiaba a 141,98.
La libra recuperaba algunas posiciones frente al dólar tras conocerse que la estimación preliminar del PIB del Reino Unido del cuarto trimestre se quedó por encima de las previsiones. La economía británica creció un 0,6% en el cuarto trimestre, cuando el mercado esperaba una décima menos. En tasa interanual la subida alcanzó el 1,7% frente al 1,6% esperado.
Pero aún más benefició a la moneda británica la publicación de las Actas de las reuniones del 11 y 12 de enero del Banco de Inglaterra. Hoy se descubrió que sólo uno de los 10 miembros del comité de política monetaria votó a favor de bajar los tipos de interés en la pasada reunión, con lo aumentan las probabilidades de que en la reunión del próximo 9 de febrero la autoridad monetaria británica apostará para mantener inalterado el precio oficial del dinero.