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Por Andrés Sanguinetti
- Los primeros meses del 2019 no han sido positivos para la mayoría de las
empresas del país. La recesión, la caída del consumo, el contexto
inflacionario, la inestabilidad cambiaria y la volatilidad financiera siguen
trabando la recuperación de las ventas, los ingresos y la rentabilidad.
Se trata de un
escenario que también se ve afectado por el contexto político del país, con las
elecciones generales de octubre cada vez más cerca y con la oposición y el
Gobierno intentando definir sus candidatos y fórmulas.
En todos los casos, con
candidatos o precandidatos que admiten lo preocupante de la crisis pero que
ofrecen diferentes alternativas para evitar que la Argentina post electoral
siga profundizando su debacle económica y financiera.
Más que nada, si se tiene en
cuenta que ya el año pasado la depreciación del peso, la suba de costos y las
altas tasas de interés impactaron en casi todos los sectores empresarios y
dieron paso a una etapa más recesiva, con una fuerte contracción del 2,5% del
PBI y una profunda caída de la producción industrial.
Coletazos que se vieron
reflejados en los balances de gran parte de las compañías que cotizan en el
mercado bursátil y que sufrieron fuertes pérdidas o una manifiesta caída de sus
ganancias, su producción y sus ventas.
Ese año mostró a 40 de las
empresas y bancos cotizantes en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires con
balances positivos y otras 21 con pérdidas. Pero más allá del resultado final,
todas se vieron afectadas por el estancamiento, el clima recesivo del consumo y
la disparada del dólar.
Hasta las que ganaron dinero se
resignaron a "celebrar" niveles de rentabilidad muy por debajo de
otros años e insuficientes para pensar en planes de inversión o de expansión.
Las excepciones que escaparon al
"rojo"
Solamente el
sector financiero escapó a esta lógica, con bancos que obtuvieron millonarios
ingresos, favorecidos por mejores
resultados por tenencias de títulos públicos e ingresos por operaciones que
ajustan por CER y CVS.
Y, en lo que va del 2019, se
refleja el mismo panorama, con empresas que no logran revertir pérdidas y otras
que resignan rentabilidad. Hay pocas excepciones, como las de las dos mayores
transportadoras de gas del país como son TGS y TGN.
La primera incrementó sus
ganancias a $606 millones, contra los $282 del mismo lapso del año pasado,
favorecida por mayores resultados operativos y una menor exposición a la
devaluación.
En el caso de TGN, ganó $1.205
millones contra $627 millones de los primeros tres meses del año pasado, gracias
a una mayor facturación asociada al incremento en las tarifas de transporte;
mayores ingresos por incremento de volumen y un aumento en los servicios de
operación y mantenimiento de gasoductos.
También los bancos saltan este
escenario de balances negativos y ganancias en caída y, como el año pasado,
acrecientan sus ingresos. Los casos del Santander Río; el Macro; el Grupo
Financiero Galicia y el BBVA Francés reflejan esa realidad.
El Santander Río ganó $6.347
millones, un aumento del 41% con respecto al mismo período del 2018. El Macro
obtuvo $7.343 millones, un 40% más; el Galicia ganó un 195% más, llegando a los
$8.828 millones; mientras que el BBVA Francés cerró con ganancias por $6.007
millones, lo que representa un incremento del 32,5%.
Peso-pesados en problemas
Sin embargo,
esta positiva performance del sistema financiero no se traslada a empresas de
otros rubros y sectores, ni siquiera a los grandes conglomerados o
multinacionales de origen argentino.
El mayor ejemplo es Ternium, del
Grupo Techint, que ganó $1.071 millones contra los $3.213 millones del mismo
período del año pasado.
La caída es un reflejo de un
menor resultado operativo, una menor ganancia financiera neta, un peor
resultado del impuesto a las Ganancias y de la inversión en Ternium México, tal
como la propia compañía explica en su balance.
En el informe asegura que los
despachos disminuyeron 8%, mientras que el margen operativo se redujo en 9
puntos porcentuales, afectado por un mix de ventas de menor valor agregado y
una mayor participación de las exportaciones.
Adicionalmente, sus costos de
materias primas e insumos aumentaron con respecto al trimestre anterior, al
tiempo que hubo mayores depreciaciones y gastos de mantenimiento, servicios y
transporte.
Otro caso
preocupante es el de YPF, que cerró el trimestre con un resultado negativo de
$8.153 millones, tras haber ganado $5.986 millones en igual lapso del 2018.
Su resultado se vio impactado por
el cargo contable por impuesto a las Ganancias, que recoge situaciones
especiales vinculadas con la adhesión de la compañía al revalúo de los activos
impositivos, el tratamiento fiscal del abandono de pozos, y la proyección de
los resultados operativos y financieros".
Pero también,
por la caída de los principales precios netos en dólares con respecto al mismo trimestre
del año anterior, como los del crudo doméstico (-18,5%), gas (-20%), naftas
(-17,6%) y gasoil (-8,8%).
La petrolera estatal forma parte
de un grupo de grandes empresas de variados sectores con el mismo resultado
negativo como ocurrió con IRSA; Metrogas;
Celulosa Argentina; IMPSA; Mastellone; TGLT; Clarín; Camuzzi; Cresud; Quickfood
y Longvie.
En el caso de IRSA, sufrió un
rojo de $4.611 millones contra una ganancia de $12.104 millones en el 2018,
afectado por menores resultados por cambio en el valor de sus activos e
inversiones. Su Ebitda también cayó un 12%.
En su informe a la CNV, el grupo
que preside Eduardo Elsztain hace referencia al escenario de crisis que sufren
muchas marcas que alquilan locales en sus centros comerciales y sostiene que
las ventas alcanzaron los $45.450 millones, una caída del 13,6% en términos
reales en relación a igual período del 2018, debido a la desaceleración del
consumo y la caída del salario real.
Otra empresa vinculada a IRSA
como es Cresud, también informó un rojo de $9.794 millones, que contrasta con
una ganancia de $10.488 millones en igual lapso del 2018. Su caída se debió a
mayores pérdidas financieras originadas por la devaluación y a menores
resultados por cambios en las valuaciones de sus activos.
En el sector inmobiliario, otra
compañía con problemas es TGLT, que perdió $527 millones y atraviesa una
situación financiera complicada por efecto de la crisis y el derrumbe de las
ventas.
El escenario le pegó directo en
sus flujos de efectivo y el patrimonio neto. De hecho, viene analizando
variantes para implementar un plan de recapitalización que le permita revertir la
situación de patrimonio neto negativo.
En el mismo sector, el grupo Raghsa también evidenció una fuerte
retracción si se tiene en cuenta que en los primeros meses del 2018 ganó $2.947
millones que se transformaron en $983 millones en igual período de este año.
La contracción del mercado
doméstico la llevó a buscar opciones en otros países como Brasil, Estados
Unidos, Uruguay, Perú y Paraguay, que podrían representar una oportunidad para
la sociedad.
En Argentina, apostará por la
compra de terrenos y edificios que el Estado nacional y el gobierno porteño
pondrán a la venta a través de subastas públicas o licitaciones con el objetivo
de adquirir los que le resulten de interés para la construcción de edificios residenciales
o de oficinas.
Igual escenario sufrió
Consultatio, la empresa de Eduardo Costantini, cuyo resultado integral durante
el primer trimestre fue de $243 millones de ganancias pero que representa una
disminución respecto del mismo período del 2018 por $558 millones.
Durante este período, la mayor
ganancia bruta corresponde, principalmente, a la evolución de las ventas en el
segmento de negocio "Edificios residenciales", por un total de $529
millones.
En cuanto a las perspectivas para
lo que resta del año, desde Consultatio explican que la volatilidad observada
el 2018 "ha redundado en un
incremento en los niveles de incertidumbre que suelen afectar las decisiones de
los agentes económicos, especialmente las asociadas a la adquisición de
bienes durables y de largo plazo como los que produce la compañía".
En el rubro medios de
comunicación, se destaca la mala performance del Grupo Clarín, que sufrió un
rojo por $285 millones contra los $67 millones negativos de enero y abril del
año pasado.
El consumo masivo refleja la
pérdida salarial
En el segmento
de consumo masivo, tal como ya informó iProfesional, las pérdidas
las lidera Mastellone. La empresa dueña de La Serenísima cerró con un rojo de
$465 millones, contra una pérdida de $147 millones un año atrás.
Sus
actividades fueron limitadas por una importante caída en la disponibilidad de
materia prima láctea que afectó sus volúmenes de producción y venta a punto tal
que la obligó a reformular el plan de negocios del primer semestre.
La caída se produjo por una
combinación de factores que van desde lo climatológico hasta lo económico como
altas temperaturas en enero y febrero, inundaciones en el norte de Santa Fe,
aumento del costo de la alimentación de las vacas a causa de la fuerte
devaluación y de la inflación.
El mismo escenario se dio para
Quickfood, el mayor fabricante de hamburguesas del país y dueño de la marca
Paty, con un resultado negativo de $275 millones contra $90 millones del primer
trimestre del 2018.
Preocupante también es la
performance de Arcor: acumula pérdidas por $874 millones en los primeros tres
meses del año contra un rojo global de $1.011 millones que sufrió en todo el
2018.
Desde la empresa, argumentan que
el preocupante cambio en los estados de resultados tiene estrecha relación con
la devaluación del peso frente al dólar y también por la recesión de la economía,
que se refleja en la constante retracción del consumo.
Mientras tanto, el balance de
Molinos refleja una "mentirosa" ganancia de $657 millones lograda por
el impacto contable de una revaluación fiscal de sus activos fijos por $892
millones. También por la venta de las acciones que controlaba en la empresa
italiana Delverde y la compra de La Salteña en el marco de la estrategia de la
compañía de la familia Perez Companc de focalizar sus negocios en Argentina.
Pero de no
tenerse en cuenta ambos factores, Molinos mostraría un resultado trimestral
negativo de $300 millones, con lo
cual la caída de ingresos de las cuatro grandes del sector alimenticio sería
mayor a los $1.800 millones nada más que en los primeros tres meses del 2019,
tal como ya anticipó iProfesional en notas anteriores.
La misma
situación se repite en los balances de Aluar; Los Grobo; Aeropuertos Argentina
2000; Telefónica y Telecom Argentina, cuya ganancia cayó de los $11.404
millones del primer trimestre del 2018 a los $1.279 millones de este año, con
ventas que se redujeron en un 9% e ingresos que bajaron otro 8% en promedio.
En el caso de su rival,
Telefónica sufrió las tensiones de la crisis local con reportados de enero a
marzo afectados por el tratamiento contable de Argentina como economía
hiperinflacionaria que impactaron negativamente en los ingresos en 35 millones
de euros, en 21 millones de euros en el OIBDA y en 6 millones de euros en el
CapEx en términos reportados.
En lo que respecta a las empresas
vinculadas al sector energético y gasífero como TGN; TGS; Tansener; Edesur;
Edelap; Generación Costanera, entre otras, el escenario no difiere del resto.
Lo mismo ocurre con los balances de las cementeras Loma Negra y Holcim; o con
los de Metrovías; Sociedad Comercial del Plata (SCP); Autopistas del Sol
(Ausol), y Compañía General de Combustibles (CGC).
En algunos casos, con ganancias
que evidenciaron bajas de hasta el 71%, como la de Edesur que, entre enero y
abril pasados logró una rentabilidad de $573 millones contra los $1.977
millones del primer trimestre del 2018.
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