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Por Daniel Fernández
Canedo - Un reciente informe de la consultora Quantum analizó
la evolución del peso argentino respecto
del dólar estadounidense, el real brasileño y los pesos mexicanos y uruguayos
reflejando que desde octubre el peso se fortaleció un 14%.
Esa fotografía sobre los tipos de cambio se completó con una
comparación de precios, medidos en dólares,
de una TV (Samsung 50" UHD 4k), un celular (Samsung Galaxy Note 8/9
Negro), un litro de aceite, uno de leche, una gaseosa y un kilo de carne (ojo
de bife o similar).
El cuadro muestra
que un televisor acá cuesta US$ 605 contraUS$ 793
en Chile y que el celular en cuestión está en US$
648 contra US$ 800 en EE.UU. La gaseosa es más barata
que en Chile pero más cara que en Brasil y
la carne (y en este punto saltarán los consumidores con el bolsillo golpeado
por la caída del poder de compra) gira en US$ 6,05 mientras que en Brasil
y Chile supera los US$ 15 y en Uruguay los US$ 20.
Esas comparaciones
son un reflejo más del fuerte cambio en
los precios relativos (a favor de los productos que se exportan y contra los
importados y los servicios) que vivió la Argentina en el último año.
También, de que la estabilidad del dólar de los últimos meses no
habría redundado en un atraso sensible del tipo de cambio.
La variación en los precios de los productos ligados al dólar,
sea porque se comercializan internacionalmente o por el alto componente
importado, generó en forma simultánea un encarecimiento para
los consumidores locales y, por la recesión, un abaratamiento relativofrente
a los países vecinos.
Mientras tanto, la estabilidad del dólar sigue acumulando noticias.
Una de ellas fue el salto en la "formación de activos externos del
sector privado", en otro término la dolarización de portafolios,
que en abril alcanzó a US$ 2.341 millones, el mayor nivel desde agosto del año
pasado.
El proceso de dolarización tradicional de los períodos preelectorales
vuelve a hacerse presente y a pesar de las altas tasas de interés.
A los depositantes mayoristas, los bancos les ofrecen hasta 58%
anual de tasa por plazo fijo y 48% anual en la cuenta
corriente remunerada. Tasas altísimas frente a una expectativa de inflación
de 30% y a un dólar aquietado.
El dique de
contención del sistema, apuntalado en tasas de Letras de Liquidez de 70,8% que
reciben los bancos y de 53% anual en promedio para depósitos de más de un
millón de pesos, está a prueba.
El volumen de depósitos remunerados crece por debajo de la
inflación y es un movimiento a seguir de cerca.
El Gobierno va logrando mantener al dólar mayorista por debajo de los
$45 a la espera que surta efecto sobre la marcha del índice de precios al
consumidor.
En Economía esperan que la inflación de este mes ronde 3%
después del 3,4% de abril y que en junio puedan mostrar
algo cercano a 2%. De hecho, la decisión de postergar la aplicación de un
gravamen sobre los combustibles, buscó evitar una suba de la
nafta prevista para el fin de semana.
Dólar,
tarifas y combustibles aquietados forman parte del esquema que el Gobierno está llevando adelante en el
tiempo preelectoral.
Lo completa la
esperanza de que los aumentos de salarios de
la primera parte del año comiencen a tener algún "derrame" para
mejorar el consumo.
A eso se adiciona un fuerte salto en
el otorgamiento de créditos de la ANSeS para
jubilados, pensionados, beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo
y a trabajadores en relación de dependencia que cobran asignaciones
familiares.
Hasta el lunes llevaban otorgados 1.784.099
préstamos de los cuales, 301.000 correspondían a
jubilados, 58.168 a quienes reciben pensiones no contributivas, 382.133
a trabajadores en relación de dependencia y 1.042.542 a beneficiarios de
la AUH.
La búsqueda de expandir en algo el consumo se adueñó del accionar
económico del Gobierno en el intento de que ni el dólar ni la inflación le
jueguen una mala pasada.
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