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El Banco Central liberó ayer unos u$s459 millones, y Argentina terminó
de cerrar un capítulo más en su errática, problemática y difícil historia con
los organismos financieros internacionales. Con ese dinero se terminó de
cumplir en tiempo y forma con el plan de pagos que hace cinco años cerró Axel
Kicillof en su negociación con el Club de París en abril de 2014. El último
ministro de Economía de Cristina de Kirchner elaboró con los acreedores con los
que el país estaba en default desde 2001 un plan de cuotas para cerrar la deuda consolidada
(incluyendo intereses y punitorios) por unos u$s9.700 millones. El plan era a
cinco años, con pagos puntuales al 28 de enero de 2015, 2016, 2017, 2018 y
2019, luego de una liquidación original importante. El monto acordado para los
intereses del plan ascendía a 3% para los saldos de capital durante los 5 años,
al tiempo que el acuerdo establecía un pago mínimo que debía afrontar Argentina
cada año y se fijó un criterio de pagos adicionales en caso de incremento de
las inversiones provenientes de los países miembros del Club. Algo que,
obviamente, no ocurrió. Ni con el Gobierno anterior, ni con el actual.
Curiosamente, el motivo de la negociación y pago (sin descuentos, quitas ni
perdones), por parte de Kicillof, fue para cumplir con el mandato de la
entonces jefa de Estado, que buscaba que una vez cerrada la liquidación
comenzaran a llegar inversiones desde los miembros de la UE. O que, al menos,
se le permitiera a la Argentina volver a recurrir a los mercados
internacionales. Nada de eso pasó. En la agenda aún estaba abierto el “juicio
del siglo” contra los holdouts y fondos buitre, con lo que el país mantenía
vedada la posibilidad de colocar deuda voluntaria.
Con el pago concretado ayer, el país cierra su historia de endeudamiento
con un organismo al que, curiosamente, bautizó la Argentina como Club de París.
Reúne a 19 países con los que Argentina contrajo diversas deudas desde el año
1956 en adelante. Hubo renegociaciones en 1962, 1965, 1985, 1987,1989, 1991 y
1992, y en 2001 se cayó nuevamente en incumplimiento como consecuencia de la
crisis que determinó el fin de la convertibilidad. Ahora sólo queda un último
pago para 2020 que no es de capital y corresponde a otro plan de
aproximadamente u$s1.900 M.
Una buena noticia es que, al menos con este plan de pagos, hubo
continuidad en las políticas financieras de los gobiernos de Cristina de
Kirchner y Mauricio Macri. Es de país serio sostener los acuerdos, frase que
vale para la gestión que suceda a la actual; especialmente si incluye un cambio
de signo político y un eventual regreso del kirchnerismo.
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