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Por Jorge Herrera - Abril emitió una señal de
alerta en el frente cambiario. El nivel de atesoramiento (salida de capitales)
del sector privado aumentó fuerte a u$s2.341 millones (un 32,2% más que en
marzo). El dato generó la expectativa de que la “dolarización electoral” que
los analistas descontaban iba a aparecer en el trimestre
julio-agosto-septiembre se había adelantado. Sin embargo, en las últimas horas
la cúpula del BCRAtuvo un respiro, y por ende el Gobierno, al constatar
que en las primeras tres semanas de mayo el nivel de atesoramiento, había
menguado en forma significativa. Según los datos con que cuenta el ente
monetario, el nivel de atesoramiento, que en abril mostró un pico, en mayo
habría vuelto a los niveles de febrero, incluso, señalan desde el BCRA que está
por abajo de febrero. Lo que llegó a ser un monto diario de u$s250 millones en
los máximos de la crisis (los picos fueron de u$s400 millones diarios, entre
gastos por viajes al exterior y compra de billetes), en la actualidad ronda los
u$s40 millones diarios. El mes pasado, en promedio, el atesoramiento diario
rondó los u$s118 millones.
De modo que, de acuerdo con los datos del BCRA,
tanto la compra de billetes como la demanda para turismo al exterior registran
un importante retroceso en mayo. Sin duda es una señal de alivio. Aunque
implícitamente refleje otras circustancias por las que atraviesa la economía.
Pero al fin y al cabo, la estabilidad cambiaria, fruto de que el BCRA ahora
dispone de mayor libertad para intervenir, cuando lo crea conveniente, es uno
de los grandes responsables de lo que está ocurriendo.
Pero se están dando varias circustancias que
explican el comportamiento estable del mercado cambiario a lo largo de mayo.
Por un lado, los agroexportadores están liquidando
más divisas, como era esperable. Hoy la oferta diaria del sector agroexportador
se ubica entre los u$s100 y u$s120 millones. El BCRA espera que la tónica se
mantenga hasta bien entrado junio y comience a ceder en julio. Aunque hay un
dato que puede traer otro respiro, y es que ante la caída del precio de la soja
muchos productores están entregando la cosecha, pero no cierran precio de modo
que la oferta de divisas puede extenderse un poco de lo estimado. Pero hoy
saben en el Gobierno que el mercado cambiario está atravesando su mejor
momento. Porque a los 100 a 120 millones de los exportadores hay que sumarles
los u$s60 millones del Tesoro y con esto basta para equilibrar la oferta y la
demanda.
Se observa una reacción de la demanda de las
empresas importadoras que compran para recomponer stocks. En el BCRA reconocen
estar sorprendidos con mejores datos económicos de abril, no sólo del sector
agropecuario. Aunque aún el retail y el consumo siguen estancados.
Se percibe una caída fuerte de la dolarización de
locales y extranjeros. En marzo y abril los extranjeros se estaban dolarizando
muy fuerte, y ya en mayo no quedan muchos. Si hay algo de carry trade nuevo
(como, por ejemplo, vía Lecap), es en realidad, dinero que se fue y volvió. Lo
que refleja que el mercado esta tranquilo.
Se tiene la impresión de que el anuncio de la mayor
capacidad de intervención del BCRA ayudó y mucho. Podría decirse que fue como
el fatídico “28D” pero a favor. Claro que para ese entonces ya se habían ido
mucho de los más agresivos tenedores de pesos.
Todo esto se enmarca bajo el imperio de un fuerte
apretón monetario. Sin nuevos “pesos” libres no hay materia prima para que la
gente y las empresas ahorren comprando dólares.
De modo que el agro vende más por la estabilidad y
la realidad imperante es que no hay nuevos pesos para comprar dólares. Lo que,
junto con las altas tasas de interés, jugaría a favor de los ahorristas de
plazos fijos en pesos. Ahora bien, si la inflación se desacelera, el BCRA
tendrá un dilema porque las altas tasas de interés reales lo serán aún más.
Pero hoy prima la cautela. Todo es precaución y estar alerta.
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