|
Por Carlos
Burgueño - La autorización del Fondo Monetario Internacional (FMI) para poder utilizar
dólares provenientes del acuerdo stand by para enfrentar eventuales corridas
bancarias, cumplió ayer un mes. Y en este tiempo, el Gobierno de Mauricio Macri
pudo mostrar la etapa más tranquila en la evolución del tipo de cambio, desde
que en abril de 2018 comenzó la crisis financiera. Aún sin haber tenido que
hacer uso de la herramienta. Hasta aquí, y ya con el cierre de mayo al alcance
de la mano, para este fin estabilizador alcanzó sólo la amenaza hacia el
mercado de la posibilidad de aplicar esta arma letal autorizada por el
organismo que maneja Christine Lagarde.
La posibilidad de hacer uso de los dólares del FMI fue negociada durante
el fin de semana del 27 y 29 de abril, luego de un cierre del dólar de $46,58
en la última semana completa de ese mes; y en medio de la última escalada de la
divisa vivida por el mercado argentino. Eran momentos de zozobra para el
Gobierno, donde el peligro de una corrida cambiaria terminal golpeaba la puerta
del mercado local al ritmo de la salida masiva de pesos del sistema financiero.
Las compras eran protagonizadas por fondos de inversión que aún permanecían
dentro del mercado argentino, pero que ante la imprevisión política y los malos
números de la economía; elegían dolarizarse y salir del país. Ese último fin de
semana resultó de negociaciones directas entre el Ministerio de Hacienda y el
Banco Central que maneja Guido Sandleris, y de una comunicación vía teléfono
rojo entre el secretario de tesoro norteamericano, Steven Mnuchin, y el número
dos del FMI, David Lipton; el principal escollo ideológico para que se le
permitiera al país hacer uso de esos dólares. Mnuchin fue el encargado de
aclararle al economista de origen demócrata que el dinero provenía en realidad
del Tesoro norteamericano, y que era estricta voluntad del Gobierno de Donald Trump que se
le permitiera al país hacer uso de esos fondos para el destino que se requería
desde Buenos Aires.
La autorización final llegó en tiempo y forma para que el lunes 29 de
abril se haga pública, y se aplique formalmente desde el martes 30. El primer
día el cierre del dólar fue a $45,7 y un día después a $45,44. EL cierre de
ayer fue a $45,67, con lo que a un mes de vigencia de esta etapa de la política
cambiaria oficial, la divisa cotiza sin cambios. Es lo mismo que decir que se
maneja en un clima de estabilidad un insumo básico para las pretensiones
presidenciales de sostener la inflación y tener algún tipo de fórmula
competitiva para las elecciones de octubre.
Un valor agregado importante de este tipo de cambio estable es que se
dio además en días de importantes definiciones políticas. Los últimos siete
días de cotización, con dólar además en baja, se vivieron ante la noticias del
lanzamiento de la fórmula Alberto Fernández- Cristina Fernández de Kirchner los
vaivenes en el peronismo intermedio de Alternativa Federal y el lanzamiento
oficial del tándem Axel Kicillof- Verónica Magario como candidatos para la
provincia de Buenos Aires por el kirchnerismo. Esto implica que aún con
novedades políticas no siempre “market friendly”, igual el tipo de cambio pudo
cotizar estable.
El acuerdo entre el Gobierno de Mauricio Macri y el Fondo Monetario
Internacional (FMI) es concreto. El Ejecutivo puede utilizar algo menos de u$s9.000
millones correspondientes a los disponibles de Tesorería. Este dinero podrá ser
administrado con topes de hasta u$s250 millones por día, hasta que la moneda
llegue a la cotización de $51,45, precio que según el oficialismo podría
sostenerse hasta, al menos, la primera vuelta electoral. En teoría este
programa deberá prosperar y sostenerse hasta las elecciones del 27 de octubre.
Pero si no se logra el objetivo, el Gobierno ya tiene la habilitación gestual
para reabrir las negociaciones y ampliar el monto y plazos. Todo dependerá de
la marcha política del Gobierno antes del acto electoral, y de qué tan cerca
esté el Ministerio de Hacienda de cumplir con las pautas pactadas con el
organismo que dirige Christine Lagarde. Algo quedó claro en las negociaciones
que se mantuvieron con el organismo: el FMI apoyará en todo lo que esté a su
alcance la continuidad de Mauricio Macri como Presidente. Los aproximadamente
u$s9.000 millones, provienen en su mayoría del disponible en las cuentas del
Tesoro desde la época de Luis Caputo y un saldo de unos u$s1.000 millones que
el país acumuló en los últimos dos meses del superávit comercial. Estos dólares
son los que el FMI autorizó para utilizar para ejecutar política cambiaria
restrictiva, luego del abandono de la zona de no intervención.
La nueva etapa del stand by será definitivamente aprobada en la próxima
reunión del board del organismo, programada para junio y donde se evaluarán los
números de la Argentina que durante mayo estuvo fiscalizando en Buenos Aires el
italiano Roberto Cardarelli.
|