Por Juan Diego Wasilevsky -Descartada la posibilidad de que las inversiones externas sean el motor
de laeconomía, al menos en el corto plazo, el Gobierno ha venido enfocando su agenda internacional en la potenciación de exportaciones, más tras el empujón que dejó elsalto del dólar.
Para ello, Macri acaba de activar el "Plan de Desarrollo Exportador", que tiene dosgrandes objetivos: triplicar las ventas al mundo y, en paralelo, multiplicar por cuatrola cantidad de empresas con negocios en el
exterior. Todo esto de cara al año 2030. Pero claro: la necesidad de divisas no resiste semejante lapso.
Durante la presentación de dicho plan, Macri atacó de manera directa a CristinaKirchner, señalandola
como la gran responsable de haber "perdido mercados, inversiones y capacidad", lo que "contribuyó a la
inestabilidad económica".
Desde que asumió, la agenda internacional de Macri giró casi por completo en tornoal objetivo de
comunicar los beneficios de "nueva Argentina". Primero lo hizo paracaptar inversiones internacionales. Sinembargo, con pocos resultados a la vista, sepuso el foco en sacar provecho de lo que el macrismo
denomina como una"inserción inteligente" en el mundo. En otras palabras: generar dólares exportan
domás.
El corolario de esta estrategia se dio en el marco de la Cumbre del G20 en BuenosAires, donde un Macri con lágrimas en los ojos hablaba del éxito del "operativoseducción" hacia los principales mandatarios del planeta.
Y las expectativas para el cierre de esta gestión, que en las urnas se dirimirá si
continúa o no en el
poder eran altas: con el tipo de cambio como principal aliado yel sostén de la súper cosecha, se
pusieron muchas fichas en los dólares que puedanaportar las ventas al exterior, en un contexto en el que no ayuda el consumodoméstico.
Sin embargo, el Gobierno se topó con un contexto internacional cada vez es másadverso y el "Made in
Argentina" está teniendo problemas para capitalizar el salto dela competitividad cambiaria.
"Todo aquello que antes era viento de cola hoy es viento de frente, no hay dudas. Y elproblema es que la Argentina no se preparó para eso. Tuvimos algunos años debonanza pero todo cambió en el plano
internacional, a punto tal que ahora nosvolvimos más dependiente de los dólares del FMI y de la soja",
plantea el experto encomercio internacional Marcelo Elizondo.
La lista de problemas que hoy están convirtiéndose en un lastre para la economíalocal es amplia. Según
el analista,"los frentes con dificultades son numerosos: Brasil no levanta, el dólar se fortalece en el
mundo, la guerra comercial entre EstadosUnidos y China le está pegando y mucho a la soja, la peste
porcina también afecta elprecio de los granos y la economía del gigante asiático se está desacelerando".
"Es un cóctel sumamente complejo", completa el experto.
Jerónimo Morales Rins, profesor de la Escuela de Política Gobierno y RelacionesInternacionales de la
Universidad Austral, coincide al señalar que "el frente externose convirtió en una fuente continua de malasnoticias para la Argentina".
"El aumento de la incertidumbre global, la guerra de aranceles comerciales, larevaluación del dólar y todas sus consecuencias están conspirando contra unarecuperación económica de nuestra economía, al
retroalimentarse con los factoreslocales y la elevada incertidumbre", detalla.
Brasil, una sombra
La tracción por parte del país vecino era una de las grandes apuestas que tenía elmacrismo, a falta de un mercado interno fuerte que apuntale a la industria nacional.
Sin embargo, pese a contar con un dólar a $46, en el primer cuatrimestre laperformance de las
manufacturas industriales fue muy pobre: se realizaronexportaciones a ese mercado por u$s2.100
millones, lo que implicó una caída de casi8% respecto del mismo lapso del año pasado.
Parte de esto responde a la desaceleración de la demanda brasileña, especialmenteen el rubro
automotriz: hacia ese destino las terminales enviaron casi 46.200unidades, unas 7.800 menos que entre
enero y abril de 2018.
Así, ante la feroz caída que se dio en el mercado interno, las exportaciones no estánpudiendo servir de
sostén y la producción de autos acumula un derrumbe del 32%, agravando la crisis sectorial.
Pero las bajas son generalizadas: manufacturas de metal (-22%), productos plásticos(-18%),
químicos (-11,5%) y máquinas y aparatos (
2%), son otros rubros que se estánviendo afectados
además del automotriz.
"En el plano económico, la recuperación de Brasil se vio dilatada por un deterioro enla confianza de los
inversores", advierte un informe de Delphos Investments, queagrega que hubo una importante salida de
capitales de ese país "luego de lasdemoras observadas en la sanción de la reforma previsional y del
cambio decontexto global".
Desde Bank of America Merrill Lynch vienen de rebajar sus estimaciones para el PBIbrasileño, de la mano de la mencionada demora en la reforma previsional que pideel mercado pero también por los problemas en el frente fiscal y el nivel dedesempleo, que se mantiene elevado.
Cabe destacar que, entre enero y abril, el déficit de cuenta corriente superó losu$s8.200 millones, una
cifra que no conforma al mercado, que apuntaba a unareducción más acelerada.
Además, el relevamiento de expectativas que todas las semanas publica el BancoCentral de ese país
también refleja el mayor pesimismo: el último informe incluyó eldecimotercer ajuste consecutivo, con una estimación de crecimiento del PBI deapenas 1,23%.
Hasta el propio ministro de Economía, Paulo Guedes, reconoció días atrás que laexpansión iba a ser
mucho menor a la prevista: en enero, la adminitraciónBolsonaro preveía un avance del 2,5% y ahora la
proyección oficial habla de unaexpansión mucho más tibia, del 1,5%.
Esto no pasa desapercibido para el macrismo, que apostaba por la fórmula "1/0,25", según la cual, por
cada punto que se expande el PBI brasileño esto genera en laeconomía doméstica un efecto arrastre de
un cuarto de punto.
A comienzos de año, bajo esta lógica, en el Gobierno consideraban que estabaasegurada una expansión de 0,75 del PBI argentino sólo por "engancharse" a lalocomotora brasileña.
Sin embargo, conforme se han recortado las proyecciones en el país vecino, más seve afectado el
crecimiento doméstico y el caso de las automotrices es un ejemploconcreto de este impacto negativo.
Así las cosas, el tan esperado "efecto Bolsonaro" en el plano económico, no se está viendo reflejado en el plano local.
Morales Rins señala que "Brasil es el socio estratégico de la Argentina y susproblemas nos afectan
ampliamente. Por eso, la llegada de Bolsonaro habíagenerado una gran expectativa en los mercados en
el sentido de un despegue de laeconomía brasileña".
Sin embargo, el experto advierte que "las grandes dificultades de gestión política delnuevo gobierno están limando las expectativas positivas de crecimiento de Brasil",generando que en la Argentina "se moderen
las expectativas de una recuperación dela industria".
Por su parte, Gustavo Segré, socio de la consultora Center Group, sostiene que "elproblema está en los
que especulaban con que Brasil nos salvaba".
Según el experto, la foto actual es en realidad consecuencia de una situaciónestructural más profunda:
"Argentina haya perdido muchísima participación en esemercado: en el año 2000, de cada 100 dólares
que importaba de todo el mundo, elpaís vecino nos compraba u$s12,35. Hoy ni siquiera llega a los
u$s6".
Trump, China y luces de alerta por la soja
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, el incremento en losaranceles en el comercio
bilateral de Estados Unidos y China generó un alarmantedesplome del precio de la soja, que alcanzó
niveles mínimos comparables a los de2008, en plena crisis mundial.
Esto, en un contexto en el que la economía china se viene desacelerando, a lo que sesuma, más
preocupante aún, una crisis sanitaria en su industria porcina que haceprever una abrupta caída de sus
necesidades de granos.
Según el economista Gustavo Garzón, del IERAL, el brote de Peste Porcina Africana(PPA) generó que
estén cayendo con fuerza las compras de harina de soja paraalimentación animal: las importaciones del
complejo oleaginoso por parte de Chinase desplomaron un 26% entre noviembre y marzo respecto del
mismo períodoanterior, lo que equivale a unas 10 millones de toneladas menos.
"Pese a la recuperación de la producción en la Argentina, la caída en los preciosquitó u$s1.400 millones a la proyección del valor de las exportaciones del complejosojero", advierten los analistas Federico Di
Yenno y Emilce Terré, de la Bolsa deComercio de Rosario.
Desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires trazan una lectura similar: calculan queel valor de la
cosecha se redujo casi u$s1.350 millones frente a las estimacionesprevias. Sin embargo, el impacto a lo
largo de la cadena agrícola sería mucho mayor, del orden de los u$s2.300 millones.
¿Cómo es que esta crisis comercial afecta la cotización del grano? Según un análisisde la BCR, que
Estados Unidos no le pueda vender soja a China "significa que haperdido el mercado donde colocaba
más del 60% de sus exportaciones de estegrano".
Así, en el lapso de un año, se produjo en el mercado estadounidense "un aumentodel stock, que pasó de 12 a 27 millones de toneladas, más del doble, explicando latendencia decreciente de los precios en
Chicago".
Así, tras rondar los u$s425 la tonelada a mitad del año pasado, el valor se derrumbó hasta tocar los
u$s300.
En las tres últimas jornadas hubo un rebote, que enciende una luz de esperanza parael Gobierno: las i
nundaciones en Estados Unidos están afectando la cosecha y estopermitió una recuperación del precio.
Sin embargo, el agravamiento de la guerracomercial con China es un argumento de mucho peso.
Lo que también preocupa es que el secretario de Agricultura de Estados Unidosanunció una ayuda de u$s16.000 millones para asistir a los agricultores afectados porel cierre del mercado chino, un subsidio que
-según expertos- deprimirá lacotización.
"Con Estados Unidos dispuesto a ofrecer soja muy barata, hay mayor competencia enlos mercados de
exportación de la harina y el aceite de soja, perjudicando a laindustria procesadora local, dado que se
erosionan los márgenes de la actividad", alertan desde la Bolsa de Comercio de Rosario.
En este marco, las exportaciones totales de la Argentina vienen mostrando un pobrecomportamiento, en
gran medida, como consecuencia de la mala dinámica de losprecios. Los últimos datos publicados por el
INDEC muestran que en el primercuatrimestre las ventas al mundo no solo no crecieron sino que
retrocedieron 1,2%.
Así y todo, las principales consultoras proyectan que el año cerrará con superávitcomercial. Pero claro:
con un derrumbe del orden del 30% por la devaluación y lacrisis, prácticamente todo el "mérito" se lo
llevará la mala performance de lasimportaciones y no habrá lugar para festejar ningún boom exportador.
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