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La economía de Brasil cayó
0,2% en el primer trimestre de 2019, que coincide con el inicio del gobierno
de Jair Bolsonaro, en el primer retroceso desde 2016, informó hoy
el Instituto Brasileño
de Geografía y Estadística (IBGE).
Los motivos de este retroceso se encuentran en las caídas de la
industria y la actividad agropecuaria y preocupa a la Argentina, ya que frustra la
expectativa de despegue rápido creada por la elección de Bolsonaro con
un programa promercado.
Los principales alarmados son los empresarios locales ligados a la
producción industrial, ya que el principal socio comercial del Mercosur es uno de
los motores de la actividad local por las importaciones que genera.
Y es que Brasil se
ve ahora a las puertas de una nueva recesión (definida por dos contracciones
trimestrales consecutivas), después de la de 2015-2016. La mayor economía
latinoamericana, con unos 13 millones de desocupados, siente aún las
consecuencias de esa crisis, que fue seguida por dos años de débil crecimiento
( 1,1% tanto en 2017 como en 2018).
La comparación es con el último trimestre de 2018, y estaba
dentro de los valores esperados por el mercado financiero a raíz de la
caída que se había anticipado en varios sectores de la economía.
En ese sentido, el ministro de Economía brasileño, Paulo Guedes,
señaló que el resultado no es novedad y subrayó que la aprobación de las
reformas económicas (jubilaciones y tributaria) es fundamental para la
reanudación del crecimiento económico.
"Nosotros ya estábamos contando con una economía bastante estancada
en este primer trimestre, pero estamos seguros de que la recuperación ya
viene", afirmó a la prensa tras un encuentro con parlamentarios en el
ministerio, según EFE.
Para que se considere recesión, un país debe registrar dos trimestres en
negativo el Producto Bruto Interno (PBI).
En cambio, comparado con el primer trimestre de 2018, la economía creció
0,5%, de acuerdo con los datos del IBGE.
Según el detalle del Instituto, la industria cayó 0,7% respecto del
trimestre anterior, en lo que significó la peor caída desde 2016.
En tanto, el agronegocio cayó 0,5%, en el peor resultado desde el tercer
trimestre de 2017.
La industria extractiva descendió 6,3%, cargando la paralización del
sector con la tragedia de Brumadinho, cuando en enero cedió un dique con
desechos minerales de la empresa minera Vale en Minas Gerais.
"El incidente complicó a todo el sector", explicó la gerente
del IBGE Claudia Dionísio.
Las inversiones cayeron 1,7%, la exportación 1,9% y la construcción
civil 2%.
En cambio, el consumo de las familias avanzó 0,3%, la importación 0,5% y
el sector servicios 0,2%.
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