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Por Luis Beldi - Este lunes se va a definir si las dos últimas
subas del dólar mayorista fueron por coberturas de fin de mes o si hubo un
cambio en la tendencia por la situación crítica que Estados Unidos está
provocando en el mundo.
En las
ruedas del jueves y del viernes, la divisa mayorista subió 30 centavos, con una
fuerte presión sobre el final de los bancos oficiales, que salieron a vender en
los plazos más cortos, al tiempo que el Banco Central reforzaba sus coberturas
de futuro. De no haber sido por esa intervención, el dólar mayorista, que a 15
minutos del final cotizaba a 45 centavos, hubiera terminado por encima de ese
valor. Pero la venta de bancos oficiales lo hizo caer 24 centavos a $44,76, un
valor que es 16 centavos más elevado que el del jueves.
Pero lo que
más preocupa es la caída de los bonos de la deuda local y el fuerte aumento de
los títulos de Estados Unidos que ahora rinden apenas 2,12 por ciento. Este
fortalecimiento de bonos norteamericanos -desde el 2 de diciembre de 2012 que
no tienen un rendimiento tan bajo- y la debilidad de los locales hicieron que
el riesgo país el viernes saltara un 4,68% a 985 puntos. Está a un paso de superar
la temida barrera de los mil puntos.
El Gobierno
no debería celebrar la baja del dólar, sino mirar el riesgo país porque es el
que puede desmoronar la economía y su punto vulnerable en las elecciones.
Por otra
parte, el anuncio del gobierno de Donald Trump de abrir otro frente
de guerra comercial con México por el tema de los inmigrantes, imponiéndole
nuevos aranceles, derrumbó las monedas de la región. El peso chileno termino el
mes con una fuerte baja, el real también cedió y el peso mexicano cayó 0,60% en
un día y se quedó sin la ganancia que acumulaba en el mes frente al dólar. El
peso argentino no fue a contramano de la tendencia.
El petróleo
bajó al menor precio de los últimos 7 años porque se teme una caída de la
actividad en el mundo. Wall Street viene avisando con sus cotizaciones, con la
suba de los bonos y del oro. El metal precioso apunta a los USD 1.325 por onza
y hay inversores interesados en cubrirse de las guerras comerciales acumulando
oro físico.
Lo cierto
es que los futuros de los principales mercados del mundo dan señales de que no
será un buen día para las bolsas de los emergentes y el dólar puede seguir
fortaleciéndose ante casi todas las monedas del mundo.
Las Bolsas
de Estados Unidos operaban antes de la apertura en rojo, al igual que todas las
bolsas europeas. En Asia, las bolsas chinas abrieron con signo levemente
positivo, mientras caían las de Hong Kong y Tokio.
Pero lo más
grave fue la fuerte caída de Wall Street del viernes que amenaza
prolongarse el lunes. Cuando los inversores tenían la atención puesta en China,
Trump abrió el frente con México: le impondrá aranceles de 5% en junio que
pueden llegar hasta 25% si no se detiene la inmigración. Con el anuncio
perjudicó a las bolsas locales. El Dow Jones cedió 1,41%, el S&P 500. 1,32%
y el Nasdaq, 1,51%. El S&P y el Nasdaq están en el nivel más bajo de los
últimos 200 días. El Dow Jones tiene su mayor racha negativa de los últimos 11
años. Y la historia sigue, pero no para revertir la tendencia sino para acentuarla.
El pesimismo ganó a los inversores y no es un buen escenario para la Argentina
ni para Brasil.
Guido
Sandleris, el titular del Banco Central, ahora no enfrentará a un enemigo
interno, sino a los inversores del mundo que buscarán refugio en los bonos más
seguros del mundo y en el dólar.
Va a ser
una semana complicada para mantener la divisa a raya. La política local no
está dando buenas noticias, pero ahora los ojos están puestos en la crisis que
se viene del exterior y que va a golpear también a Brasil, el principal socio
de la Argentina. Es el peor de los mundos para Mauricio Macri, que confiaba
que, con algunos retoques y un amago de reactivación, podía llegar en buenas
condiciones a los comicios.
No hay
adivino o brujo que pueda predecir lo que sucederá en los próximos días. Lo
cierto es que el dólar sin volatilidad de las últimas semanas ahora parece que
va camino a convertirse en un recuerdo.
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