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Por Paula Urien - A partir de la entrada en vigor de la nueva ley sobre riesgos del trabajo, el 5 de marzo de
2017, bajó la cantidad de juicios contra las aseguradoras de riesgos del
trabajo (ART) de una manera muy notoria.
Según datos de la cámara sectorial, en 2016 hubo 127.503 juicios. En 2017,
llegaron a 130.679, por un efecto residual (los demandantes se apuraron a
llevar adelante los juicios antes de la entrada en vigor de la ley), pero en
2018 bajaron a 80.000. Estiman para este año un poco más de 50.000 juicios.
Este era uno de los mayores reclamos de las
aseguradoras, que decían que, de seguir con este nivel de litigiosidad, el
sistema no era sostenible. "Con respecto a los nuevos juicios que ingresan
mes a mes, el resultado ha sido muy bueno", dicen en la Unión de
Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART).
Otra batalla que libraron estas empresas fue
que se adhiriesen a la ley las diferentes provincias (menos CABA, que fue de
aplicación inmediata), cosa que fue sucediendo paulatinamente. Hoy hay 15
provincias adheridas a la ley, aunque todavía falta, de las más grandes, Santa
Fe.
Como positivo, se resalta que los fallos de
la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo "tienen una mirada favorable
en siete salas para lo que son las comisiones médicas y ocho salas en la
aplicación del Baremo [la tabla en la que figura para cada dolencia el
porcentaje de incapacidad]", dicen desde la unión de aseguradoras. También
hubo fallos positivos en otros tribunales del interior.
El informe de la entidad agrega que "la
misma Corte Suprema ratificó entre 2017 y 2018 aspectos claves de la ley, sobre
los cuales se suscitó alguna controversia judicial". Por ejemplo, hubo un
aval a las fórmulas prestacionales tarifadas, entre otros aspectos de la
reforma.
En el debe
El "pendiente", según la UART, es
la conformación de los cuerpos médicos forenses. "La ley previó que cada
corte provincial, y en el caso de CABA la Corte de la Nación, conformara estos
cuerpos en el ámbito judicial para que una vez que se haya transitado el paso
administrativo a través de la comisión médica la Justicia se expidiera [por
ejemplo, en la diferencia en el porcentaje de discapacidad]", continúan.
Por eso, aseguran, es que podría volver a reactivarse la industria del juicio.
"Previamente, antes de la reforma, había
mucho descalabro judicial", explicaron en la UART, en diálogo con LA NACION. "Un esguince podía tener 15 puntos de
incapacidad médica más 10 puntos de incapacidad psicológica. No usaban el
Baremo, por lo que nunca iba a coincidir la evaluación de la ART con la de la
Justicia". La UART recopila muchos casos que califica como
"disparatados y sin asidero lógico", por ejemplo, un perito médico
judicial otorgó 60% de incapacidad por estrés postraumático y 10% de
incapacidad por secuelas de orden físico a un trabajador que, regresando a su
domicilio, sufrió un esguince de tobillo.
Parte de la reforma estipula entonces que se
conformen estos cuerpos médicos forenses, que además de usar el Baremo,
"no cobren en función del porcentaje que peritan. Pero hoy los peritos son
los mismos que antes de la reforma y esto agrava el stock de juicios".
Hay un presupuesto especial para conformar
estos cuerpos médicos, aunque todavía no se asignó. "Hay que darle
jerarquía a ese cuerpo y que conozcan del tema", solicitan.
Por otro lado, consultados sobre la posible
baja en las tarifas de las prestaciones de las ART a partir de la nueva
legislación, desde la UART creen que es difícil que esto suceda. "La
judicialidad no fue cobrada en su totalidad, por lo que no hay margen para
bajar demasiado las tarifas de las prestaciones. Además, hubo un aumento del
50% en el monto de las indemnizaciones a raíz de la reforma". Y agregan
que las indemnizaciones se ajustan por tasa activa, que llegó estar entre el 80
y el 120% en el segundo semestre de 2018", cierran.
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