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Por Pablo Wende - La evolución de los depósitos
en pesos es una de las variables que se siguen con mayor detenimiento por estos
días, tanto por parte de consultores económicos, los propios banqueros y
también el Gobierno. Y por ahora las señales son tranquilizadoras. Los plazos
fijos en mayo terminaron creciendo 4%. Con un dólar que subió apenas 1,6% el
mes pasado, las tasas que rozaron el 4,5% en el mes fueron suficiente incentivo
para animar a ahorristas a quedarse en pesos.
Los plazos fijos tradicionales más los ajustados por UVA terminaron en
1,2 billones al 31 de mayo, según datos oficiales del Banco Central, pero a
fines de abril el stock llegaba a 1,15 billones. El aumento de $ 50.000
millones se puede considerar casi "vegetativo", es decir va en línea
con los intereses que mensualmente pagan los bancos, que se ubican en torno al
4% mensual (poco más del 50% anual). En otras palabras, podría inferirse que en
promedio no hay nuevas colocaciones, pero los depositantes al menos reinvierten
los intereses que cobran.
Un dato curioso es que aumentaron los plazos fijos tradicionales -es
decir con tasa fija- pero cayeron los ajustados por UVA. Esto se explica porque
la expectativa es que la inflación baje en los próximos meses, quitándole
incentivo a este tipo de colocaciones.
El comportamiento de los depósitos en pesos es por estas horas una de
las variables más sensibles para el sector financiero. Pero también desde el
equipo económico hay un monitoreo diario sobre los movimientos de los
ahorristas. Si se llegara a producir una disminución, el destino de esos
pesos sería automáticamente la compra de dólares. Pero en la medida que se
mantenga la estabilidad -aún cuando la expansión no sea significativa- implica
que hay menos "combustible" para para correr sobre el tipo de cambio.
Una de las medidas adoptadas por el Central que dio buenos resultados
fue la de promover la competencia de plazos fijos entre bancos, permitiendo
que suscriban este tipo de productos ahorristas que no sean clientes de la
entidad. Para eso, se creó una plataforma on line que permitiera mover el
dinero rápidamente de un banco a otro. Según informó ayer Infobae, en un
mes se hicieron 34.000 operaciones por más de $ 6.000 millones.
El resultado fue un aumento significativo de las tasas de interés para
captar nuevos ahorristas. El Nación, principal banco del sistema, salió a
pagar tasas del 55% anual, por encima de la inflación esperada y varios puntos
más que el promedio del sistema. Y contagió a otras entidades.
De esta forma, el Central consiguió trasladar relativamente bien las
tasas que paga por las Leliq a los bancos (arriba del 70%) a los pequeños
ahorristas. Se trata de un dato clave, porque el Gobierno precisa que los
ahorristas se queden en moneda local en vez de correr contra el dólar.
Para que los depósitos en pesos no caigan es fundamental que el
dólar aumente menos que la tasa de interés. Es decir que aquellos que apuestan
a llevarse un rendimiento en moneda dura lo logren, sobre en estos meses
preelectorales.
En varios bancos realizan simulaciones sobre el impacto que podría tener
una caída de depósitos en relación al dólar. Según una entidad
extranjera, si los plazos fijos cayeran 30%, el Central debería salir a
vender unos 9.000 millones de dólares para evitar un impacto fuerte en la
cotización de la divisa.
Por el momento, y faltando aún dos meses para las PASO, el sistema
luce relativamente "equilibrado". Con tasas cercanas al 55%, los
depósitos en pesos crecen al mismo ritmo y al mismo tiempo esto permite que la
divisa se mantenga controlada. ¿Alcanzará hasta las elecciones? Es difícil
saberlo, teniendo en cuenta que a medida que se acerquen las elecciones crecerá
la ansiedad y se incentive la dolarización de carteras.
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