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Por Martín Clément
- Hace un par de semanas se realizó la primera edición del Foro Argentina
Exporta, impulsado y organizado por el gobierno nacional para informar a las
empresas sobre las herramientas y aspectos a tener en cuenta para comenzar a
actuar en el mercado internacional. Fueron dos días intensivos con sesiones
plenarias a cargo de destacados referentes nacionales e internacionales que
dejaron claves, consejos y un panorama de las acciones que debemos realizar
para aumentar nuestro comercio.
El cambio cultural
Solo 9000 empresas argentinas son exportadoras
y el plan oficial es cuadruplicarlas.
Hay un cambio cultural que el país debe dar,
para lo cual compartir experiencias es clave. Debemos entender que nuestro
mercado natural es el mundo y desde niños tener esa visión. Contagiar
entusiasmo, con orgullo y épica, transmitiendo historias vividas en la
actividad del comercio internacional es la clave para inspirar a nuevas
generaciones y formar esta nueva cultura. Se debe comunicar lo que sabemos
hacer mejor, que es mucho. En ese sentido, es fundamental definir y difundir la
imagen del país, ya que sirve de mascarón de proa para poder vender nuestros
productos al mundo.
Coinciden los expertos en que este cambio
debe apuntar a la internacionalización de la empresa, más que a generar
exportaciones. Esto implica pensar en tener presencia en los mercados de
destino, formando alianzas con socios locales. No se hacen negocios con ciertos
países si no se viaja, como por ejemplo los del sudeste asiático. Esto se debe
ver como un proceso, un trabajo de largo aliento, pero que es inexorable.
Recomiendan comenzar con mercados más cercanos, donde el idioma y ciertas
costumbres son conocidos.
Asimismo, coinciden en que, en materia de
exportación, hay espacio para todos. Se debe tener una visión de cooperación y
no tanto de competencia. Sumar esfuerzos, por ejemplo en pools de oferta, es
posible, incluso entre competidores. Fue interesante conocer la anécdota de
Fernando Oris de Roa, embajador argentino en Estados Unidos, cuando presenció
en Filadelfia el arribo del primer contenedor con carne argentina luego de 17
años, en donde se encontraban, además del importador, la autoridad portuaria,
el despachante de aduana, el cliente y el periodismo. Según él, desde nuestro
lado debería haber ocurrido lo mismo. Lamentablemente, aún no desarrollamos el
concepto de "la potencia de la cadena", donde cada actor es un
eslabón más. También instó a los potenciales exportadores a encarar el proceso
de venta internacional desde el destino y no desde el origen, lo que suma seguridad
al resultado.
El esfuerzo gubernamental
Según la visión oficial, exportar es
imprescindible para que la economía crezca, se generen empleos de calidad y se
reduzca la pobreza, entre otros objetivos.
Para esto recomiendan utilizar la red de
embajadas y las herramientas digitales que la Cancillería dispone. Hay 159
representaciones en el mundo, las que sumadas a la Agencia de Inversiones y
Comercio Internacional (Aaici), con la ayuda del Ministerio de Producción y la
Secretaría de Agricultura, funcionan como una gran multinacional de servicio
para ayudar a los exportadores a llegar a los mercados. Realizan inteligencia
comercial, detectando trabas y oportunidades comerciales. E incluso es posible
solicitarles estudios de mercado para determinados productos y países.
Actualmente realizan más de 50 estudios por mes. También acciones de promoción
comercial organizando ferias, misiones y reuniones comerciales. Según la visión
oficial, el departamento de comercio exterior de las pymes argentinas debería
ser esta "gran multinacional".
Existe coincidencia en que la cuestión ya no
pasa tanto por la fijación de gravámenes, sino más bien por el acceso a los
mercados. En este sentido, a través de negociaciones comerciales se han abierto
más de 170 mercados en los últimos años, modificando temas arancelarios y
trabas burocráticas o sanitarias. Asimismo, se encuentran en estado avanzado de
negociación acuerdos con Canadá, la EFTA y la Unión Europea, y en curso con
Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda.
Planificar de forma estratégica
Existe un consenso en que el mundo es cada
vez más complicado y existe una alta volatilidad. De todos modos, se están
sumando millones de personas que demandan nuevos y más sofisticados productos,
en especial en nichos con mayor valor agregado dentro de los rubros de
alimentos, ciencias de la vida (farmacéutica, biotecnología), manufacturas de
diseño y productos audiovisuales, así como en el turismo. Existen mercados
totalmente inexplorados, como el de la India, con 1200 millones de habitantes,
con una clase media y alta en franco crecimiento. El 85% de lo que exporta la
Argentina a ese país es aceite de soja.
La clave está en las pymes, para lo cual
deben definir su propuesta de valor, o sea, su mezcla de producto, precio,
servicio e imagen que ofrecerán. Definitivamente una estrategia exclusivamente
de precios bajos no servirá, y sugieren no esperar a que sea el momento justo.
Si bien el timing es crítico, no se debe aguardar a tener la certeza de que
todo saldrá de acuerdo con lo planificado, ya que ese momento nunca llegará. Se
debe tener presente lo que la competencia hace y hará y también considerar lo
inesperado. No subestimar nuestro poder, por más pequeños que creamos ser.
El rol de la tecnología
En un mundo hiperconectado las comunicaciones
han creado un paradigma completamente distinto. Las marcas proliferan
constantemente y nos invaden. Ahora ya no es más B2B (business to business)
sino B2C (business to consumer).
Las grandes empresas tecnológicas dominan las
plataformas, tienen los datos y el acceso al mercado. Pero no se quedan en la
misma "autopista", sino que migran hacia otros mercados. Un ejemplo de
esto es que en los últimos años Apple se ha convertido en el mayor fabricante
de relojes del mundo, desplazando incluso a cualquier fabricante suizo. Esto
obliga a preguntarnos quiénes serán nuestros competidores y de dónde surgirán.
También qué es lo que buscan los clientes,
qué los motiva y qué los lleva a comprar. El reciclaje y la reutilización están
cada vez más en boga, así como la extensión de la vida útil de los productos o
la economía circular. Incluso comprar el uso de las cosas y no su propiedad,
como sucede con Spotify o Netflix. La innovación siempre existirá, pero no
debemos olvidar que al final siempre hay una mercadería tangible.
Ante tanta competencia y confusión, la
diferencia estará en la excelencia e implementación. En este sentido, hubo
espacio para que especialistas en estrategia dieran ciertos consejos sobre qué
aspectos tener en cuenta al momento de tomar aquellas decisiones que tendrán un
impacto en el mediano y largo plazo.
Dicen que toda crisis representa una
oportunidad, y esta no debería ser una excepción. Encontrar el consenso
necesario entre todas las fuerzas productivas, en especial los empresarios y
sindicatos, a fin de generar las condiciones para atraer la inversión
extranjera, es una cuestión que se debe analizar, y no solo en la Argentina.
Varios países, como España, ya lo están contemplando. .
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