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Por Carlos Lamiral - El Mercosur y
la Unión Europea estarían más próximos que nunca en los últimos 20 años para
cerrar de manera exitosa la etapa de negociaciones por un acuerdo birregional
de comercio. Al menos eso se espera en la Cancillería argentina. Las
delegaciones de ambos bloques se volverán a reunir el próximo 20 de junio en
Bruselas con la idea de terminar de darle forma al acuerdo, luego de la exitosa
ronda que tuvo lugar en Buenos Aires entre el 13 y el 19 de mayo.
La sensación que quedó en ese momento es que
tan sólo faltaba una decisión de alto nivel político para terminar en encauzar
el diálogo. Y ese fue uno de los temas que abordaron los presidentes de
Argentina. Mauricio Macri y de Brasil, Jair
Bolsonaro (ver página 13).
La estructura del acuerdo es de 14 capítulos
en los cuales se incluye la cuestión de acceso a mercados, normas de origen,
protección a inversiones, resolución de controversias, comercio electrónico,
normas sanitarias y ambientales, entre otros. Por el lado de la Unión Europea
ayudó la finalización del período de elecciones parlamentarias, que dejó como
resultado una mayoría de legisladores en una posición favorable al acuerdo.
La semana pasada, el canciller Jorge Faurie
dijo en Córdoba que probablemente el acuerdo quede terminado en la próxima
ronda de negociaciones en la capital de Bélgica.
Uno de los aspectos más duros que hubo que
sortear es el de las denominaciones de origen. Los países que integran la UE
son muy celosos de mantener para su uso exclusivo ciertas denominaciones de
productos alimenticios, como el champán o el queso roquefort o el parmesano,
que hacen referencia a regiones del viejo continente. De 350 denominaciones
puestas en la mesa de discusión, se habían achicado a 30 en la última reunión.
La otra cuestión que preocupa todavía a los industriales argentinos tiene que
ver con posibles maniobras de triangulación que se pueden operar desde Europa.
Tienen que ver con textiles, autopartes y en general con bienes manufacturados.
Las grandes industrias europeas han adoptado las formas de producción a través
de cadenas de valor internacionales. Eso implica que un producto no se elabora
todo en un país, sino que diferentes partes de él se producen en distintos
territorios. De modo que cuando se termina de elaborar y se exporta, es
probable que ese bien tenga un bajo componente local. Los empresarios de
Argentina y Brasil están alertas frente a ello. Como el acuerdo implicará una
reducción de aranceles a bienes industriales (el promedio del Mercosur es 14%),
aspiran a que no ingresen productos de terceros territorios como si fueran
europeos.
Por el lado del Mercosur, conseguiría un
acceso preferencial para la mayoría de productos agropecuarios y de alimentos,
pero en algunos casos como carne o biocombustibles, que tendrá que conformarse
con cuotas.
Si concluyen las negociaciones, se espera que
entre el 15 y el 17 de junio en la ciudad de Santa Fe, durante la Cumbre de
Jefes de Estado del Mercosur, los presidentes de la región puedan hacer un
anuncio oficial. Por lo menos es la expectativa de los empresarios consultados.
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