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Por Daniel Sticco
- El sector industrial es uno de los más afectados por la recesión, pero
medidas del Gobierno para incentivar el consumo habrían comenzado a tener
efecto (REUTERS/Marcos Brindicci)
Después de que en las dos
última semanas los informes oficiales del Ministerio de Producción y Trabajo,
como del Indec sobre el humor de los industriales y de los constructores que transmitían las previsiones de
continuidad del escenario recesivo, apareció un sondeo privado que
dio una señal de alivio, aunque por ahora es sólo eso.
Se trata del Índice
General de Expectativas Económicas (IGEE) de Kantar, que mide la percepción
de la población sobre la situación económica y laboral en el país, se recupera
por segundo mes consecutivo, lo que parece indicar el cambio a una nueva
tendencia ascendente.
Según el sondeo "los
indicadores que impulsan este índice son las perspectivas a futuro, tanto sobre
la situación económica general como sobre la situación de empleo y la
percepción de ingreso personal, aunque sobre la economía y el empleo actual se
mantiene estable".
"Luego de un primer
trimestre con variaciones negativas, abril y especialmente mayo muestran una
recuperación del IGEE, que vuelve a posicionarse por encima de los 70 puntos.
Si bien este valor sigue siendo bastante bajo, muestra un cambio en la
tendencia que denota un mayor nivel de optimismo, anclado en la mejora de las
expectativas a futuro", sostuvo Julieta Dejean, directora
comercial de Kantar.
Y agregó: "Las mejoras en
las expectativas sobre la situación económica general y el empleo en los
próximos 6 meses pueden estar relacionadas con un mes relativamente estable en
relación con el dólar y con algunas noticias positivas, como el menor nivel de
inflación y el anuncio de medidas tendientes a favorecer el consumo".
La baja de las tasas de
interés para los planes de compras subsidiadas a plazo, como Ahora 12, y
el acuerdo del Gobierno con los industriales del sector automotor para
bonificar la venta de autos, aparecen como factores decisivo del
cambio de humor de los empresarios, porque percibieron rápidamente una reacción del lado de los consumidores, sea en términos de consultas de
compras, como para avanzar en operaciones en firme.
Otro indicador que mejoró en
el sondeo de mayo es la percepción del momento como apropiado para la compra de
bienes durables, que crece 5 puntos respecto de la medición previa. "Este
dato es importante porque se trata de un indicador relacionado con el consumo
interno. Va a ser clave darle seguimiento a su evolución en los próximos meses
para comprender si las medidas tomadas para incentivar el consumo se traducen
en una mejora del humor económico de los argentinos" -analizó Dejean.
"Esta mejoría viene
precedida de meses muy duros en los que el IGEE se retrajo de forma sostenida.
El índice exhibe una tendencia negativa desde diciembre de 2017 y aún se
encuentra en niveles históricos muy bajos, por lo cual es preciso ser prudentes
antes de afirmar que hay un quiebre definitivo en la tendencia. Igualmente, lo
destacable es que hacía más de 1 año y medio que no se registraban dos meses
consecutivos con variaciones positivas" concluyó Dejean.
Sin embargo, este aparente
punto de inflexión en las expectativas de los empresarios mantiene una alta
dosis de cautela en su proyección para el segundo semestre, porque a la natural
incertidumbre electoral, se le agrega la aún pendiente agenda de políticas
económicas por parte del Gobierno, como también de las fuerzas de oposición que
aparecen con mayores probabilidades de acceder a la presidencia a partir del
próximo 10 de diciembre.
De todas formas, la
expectativa que se va consolidando de desaceleración de la inflación,
apuntalada en la virtual estabilidad del tipo de cambio, y la cautela del Banco
Central en la reducción de la tasa de interés de referencia de política
monetaria, junto a la recuperación de las cosechas y también de la ganadería,
ha llevado a los economistas a mantener la perspectiva de leve repunte del PBI para el
próximo año.
Pero por otra parte, del
Informe Monetario del Banco Central se desprende una sostenida baja del uso del crédito, en particular por parte de las
empresas, y sin ese lubricante, es impensable una mejora fuerte de
las previsiones para el corto y mediano plazo.
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