|
Por Claudio Zlotnik Los inversores de fondos y bancos de Wall Street que hace poco más de un mesescucharon a Miguel Ángel Pichetto allá en Manhattan nunca imaginaron que elsenador terminaría, semanas después, como compañero del Presidente MauricioMacri en la fórmula con la cual el jefe de Estado intentará su reelección en el cargo.
Durante aquella jornada de finales de abril, los financistas estaban muy preocupadospor el salto del riesgo país y la renovada presión cambiaria, y no escucharon departe de Pichetto ninguna pista de su vínculo con Macri.
Su paso por Wall Street confirmó su compromiso con la gobernabilidad de laArgentina. Tanto, que manifestó con elocuencia que el próximo Gobierno deberíadar todas las señales posibles para que los inversores confíen en que se pagarán cadauno de los vencimientos de la deuda.
Queda para el anecdotario que, como en medio de la jornada surgió el rumor de quehabía dicho todo lo contrario, el propio Pichetto se sintió obligado a escribir un tuitdesmintiendo la versión.
"Me reuní con los principales bancos y fondos de inversión de Wall Street en EstadosUnidos para analizar el actual contexto económico y financiero en Argentina.Destaqué la importancia de cumplir con las obligaciones internacionales contraídaspara no caer en un nuevo default", escribió para dejar las cosas en claro.
Pero más allá de las finanzas, Pichetto se mostró frente a los inversores como unestadista. Habló de economía, pero también de temas referidos a la seguridadinterior y hasta de inmigración. También destacó el acercamiento de Macri a losprincipales líderes del mundo. Y la política en Vaca Muerta.
Pichetto fue muy claro en relación a la deuda:
"Argentina tiene que salir de la idea devolver a caer en default. Argentina no está muerta; tiene con qué pagar su deuda", lesaseguró a los financistas.
"Hay que cumplir con los contratos", concluyó.
Su respaldo a la administración Macri fue tan contundente que una de las comidillasentre los inversores, tras la reunión, fue que Pichetto se parecía más a unfuncionario de Cambiemos que a un líder de la oposición peronista.
Incluso, entre varios de los asistentes dejó la idea de que es un político con "hambrede poder", según recordó, en diálogo con iProfesional, el representante de un fondode inversión presente en aquella jornada organizada por el banco inglés Barclays.
A propósito de eso, otro de los presentes en aquella charla en Manhattan lo imaginacomo un vicepresidente "muy activo" para el caso de que la fórmula Macri-Pichettosea revalidada por los votos.
Por lo pronto, en Wall Street creen que Pichetto, lejos de ser un vicepresidente debajo perfil, al estilo Michetti, podría ser alguien de vuelo político propio, conautonomía política.
De hecho, fue la imagen que para algunos operadores de Wall Street dejó ayermartes ofreciendo una conferencia de prensa en soledad, en el Senado de la Nación, dando idea de su manejo de los tiempos y lugares políticos.
Esa plena disposición al "diálogo" como el mismo senador se esforzó por categorizaren su conferencia fue clave para la suba en los precios de los activos financieros.
Wall Street cree que Pichetto podría convertirse en una figura clave para la próximaadministración a la hora de negociar futuras leyes y reformas, que los inversoresaguardan con ansiedad. Las leyes de reforma laboral y la previsional figuran al topede las consignas.
Desde otro punto de vista, para algunos analistas, esta decisión de la Casa Rosadatambién da cuenta de cierta debilidad del Gobierno.
¿Habría concedido la fórmula aun hombre del PJ si no fuera así?
De todas maneras, esa aceptación de la debilidad podría ser el primer paso hacia untriunfo; y en esa percepción también habría que encontrar respuestas al rally alcistade los bonos de la deuda argentinos, tan golpeados en los últimos meses.
Lo que también parece claro es que "Cambiemos" ya no es lo mismo. Y no solamentepor la apertura de la fórmula a un peronista. También por la figura elegida. Alguiencon plena autonomía conocedor de los pasillos del poder, tanto en la Argentinacomo en el exterior.
"Un nuevo mundo, desconocido, si Macri vuelve a ganar", refería un analista políticoen la noche del martes. Un nuevo escenario, en todo caso, que será recién conocidoa partir del 11 de diciembre. Y para eso, en la Argentina, es lo mismo que hablar dedécadas.
|