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Por Daniel Sticco
- Poco más de una hora después de que el Indec difundiera el dato de inflación
de mayo que confirmó las
expectativas de nueva desaceleración que había recibido de los informes
privados de los respondentes del REM, el presidente del Banco
Central de la República Argentina, Guido Sandleris, brindó una conferencia de
prensa en la que destacó el contraste entre la inflación de 3,1% de
mayo con el 6,5% de septiembre de 2018, cuando aún no había comenzado la nueva
política monetaria. "Por tanto ya se están viendo los primeros efectos,
aunque aun falta mucho, pero la inflación de junio será menor", dijo.
Y agregó: "estas cifras siguen siendo muy altas. Están todavía muy
lejos de los niveles aceptables. Estoy convencido de que, si persistimos
en esta política monetaria estricta que estamos llevando adelante, la inflación
seguirá bajando. De hecho, esperamos que en junio sea menor, en la medida en
que se vaya disipando la incertidumbre política, y la ausencia de aumentos de
tarifas, van a llevar a que el proceso de baja de la inflación será más
rápido".
Sandleris explicó: "La inflación va a seguir bajando porque
finalmente, después de mucho tiempo, están dadas las condiciones
macroeconómicas para que esto suceda. Hemos recuperado los equilibrios básicos:
el fiscal, un tipo de cambio competitivo y precios relativos no distorsionados.
Sobre estas bases continuaremos implementando una estricta política
monetaria. Alcanzar niveles de inflación de un dígito anual requerirá de
tiempo y esfuerzo. La perseverancia es clave en este proceso".
Y concluyó el presidente del Banco Central: "tasas altas de
interés implican costos para muchos sectores en el corto plazo. Sin embargo, en
el contexto actual, la alternativa es aún más costosa. Esta política monetaria
nos protege de la incertidumbre, interna y externa, y traerá beneficios para el
conjunto de la sociedad que perdurarán en el tiempo".
Qué reveló la
variación de los precios al público en mayo
Por segundo mes consecutivo la tasa de inflación fue en mayo inferior a
la del mes previo, y eso ya generó la expectativa de una clara tendencia a la
baja, principalmente por el agotamiento del proceso de adelanto de los aumentos
de las tarifas de los servicios públicos al primer cuatrimestre, y el salto
cambiario que tuvo lugar entre enero y marzo, que sorprendió a los mercados, y
en particular al sector real de la economía, como se define a la producción y
comercio de bienes y servicios.
Sin embargo, la buena noticia no tiene aún mucha fortaleza, por dos
razones: 1) porque la tasa interanual volvió a
acelerarse significativamente a poco más de 57%, cuando en mayo de 2018
había sido de 26,4%; y en abril de 55,8%; y 2) porque la denominada
inflación núcleo fue superior al nivel general, tanto en el mes, como en el
acumulado del año y en los pasados 12 meses, esto es la variación del promedio de
precios no vinculados a factores estacionales, ni a decisiones discrecionales
del Gobierno, como los regulados, y por tanto no se puede asociar el nivel de
la inflación a estos dos desagregados.
De todas formas, la política monetaria restrictiva que mantiene el Banco
Central, tanto por la decisión de congelar la expansión de base monetaria, en
el nivel de septiembre, que fue una de las claves
de la expansión del acuerdo stand-by con el Fondo Monetario, como
por la fijación de una tasa de interés de referencia de política más de 10
puntos porcentuales por arriba de la inflación de los pasados 12 meses, y de
más de más de casi 30 respecto de la proyección del mercado que hasta hace 10
días se ubicaba en 40% anual a diciembre.
De ahí que en el inicio de la conferencia de prensa Guido Sandleris
resaltara que "ya se ven los primeros efectos de la política
monetaria puesta en práctica desde octubre del último año", y por tanto,
de cara a los movimientos habituales de redolarización de carteras en momentos
previos a las elecciones presidenciales, aseguró: "se mantendrá la
política monetaria restrictiva, para evitar un movimiento brusco de ese
proceso, pero no alterar la tendencia".
El cambio de
humor de los mercados desde mediados de mayo, con las primeras definiciones
sobre las conformación
de las cabezas de listas a presidente y vicepresidente por parte del
kirchnerismo, y más recientemente
del oficialismo, provocaron un punto de giro en el nivel de las
tasas de interés de referencia y en la cotización del dólar. Dos variables
claves que de mantenerse en esa tendencia tendrán efectos inmediatos
sobre las tasas de inflación, tanto a nivel consumidor, como mayorista.
Pero no podrían sostenerse en esa línea desde comienzos de
agosto, excepto el Gobierno quiera correr el riesgo de dejar atrasar el
tipo de cambio, que ingresó en la zona de $40 por dólar en septiembre de 2018,
y se mantuvo en ese rango, porque para entonces la inflación acumulada en un
año será menor a la actual, pero aún muy superior a 40 por ciento.
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