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Por Miguel Ángel
Boggiano - La mayoría de los analistas locales toman
el escenario internacional como algo estático y sin la posibilidad de que
afloren mayores dificultades en los próximos tiempos. Sin embargo, ese análisis
resulta miope y altamente peligroso.
La política de tasas de interés cercanas a
cero, que llevaron a cabo conjuntamente los principales Bancos Centrales del
mundo en los últimos 10 años, ha implicado una baja sensible de la calidad de
la deuda de todo tipo (corporativa, financiera y gubernamental) a nivel
global.
Esto es consecuencia de los
incentivos propuestos: si a una entidad se le permite tomar crédito a
un precio artificialmente bajo, tomará mucho más crédito del que debiera tomar
e incluso lo hará de modo irresponsable.
Uno de los focos más alarmantes
de este problema se encuentra en los Estados Unidos en lo que es deuda
corporativa.
La deuda corporativa americana
es hoy de casi 10 billones de dólares, un 52% mayor a lo que era hace 10 años.
Pero si miramos la deuda BBB que es el segmento de menor calidad dentro de lo
que se considera “grado de inversión”, esta deuda era 10 años atrás un tercio
del total y hoy es la mitad.
Esta emisión de deuda
corporativa vino a suplantar toda la deuda que quitó de circulación la Reserva
Federal a través de sus compras agresivas de Títulos del Tesoro.
Sin embargo las corporaciones
actuaron de manera altamente irresponsable con esta deuda que tomaron,
principalmente para la recompra sus propias acciones y para realizar fusiones y
adquisiciones de manera muy agresiva.
En principio esto no debería
ser una dificultad, salvo que la economía americana pudiera entrar una recesión, y este es
justamente el problema que ahora enfrenta. La discusión ya no pasa a ser si
habrá o no recesión, sino si comenzará a manifestarse a finales de 2019 o
comienzos de 2020.
Como consecuencia de esta
recesión, habrá una parte de la deuda BBB que recibirá un downgrade, y al
perder su condición de grado de inversión muchos fondos se verán obligados a
desprenderse de esta deuda, subiendo la tasa implícita de interés de esos
títulos.
Lo que esto pone de relieve es
que en el momento que Argentina necesite refinanciar en 2020 o 2021, va a haber
una cantidad creciente de participantes que necesitarán refinanciar a tasas más
altas. No olvidemos tampoco que uno de los principales entes que refinanciarán
en el 2020 de forma muy agresiva será el Tesoro de los Estados Unidos.
Es decir que mirar solamente
las condiciones propias de la Argentina para ver si podremos o no
refinanciarnos resulta insuficiente, ya que hay que empezar a ver quienes serán
los otros que necesiten refinanciar y cuales serán las condiciones en las
cuales lo podrán hacer.
Queda claro que la situación
crediticia global va camino a empeorar en los próximos años de manera preocupante.
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