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Por Alejandro Colle - Los
profesionales del dinero parecen convencidos de que el dólar se mantendrá
estable, al menos hasta las elecciones Primarias, ya que claramente están
volcándose a las distintas alternativas que ofrece el menú de opciones en
pesos, especialmente las relacionadas con la tasa de interés.
La última licitación que realizó la Secretaría de Finanzas para
descomprimir el vencimiento esta semana del Bono Dual (A2J9), mostró una clara
preferencia por el Bono ligado a la tasa de política monetaria, BOTAPO 2020
(TJ20), en desmedro de las letras asociadas al tipo de cambio (Lelink).
En la subasta de Lelink de mayo, Hacienda logró colocar u$s1.202
millones, que se podían canjear por los Duales. Quedó abierto casi el 40% del
vencimiento de los bonos que vencen esta semana, en pesos, y que podrían
presionar sobre el tipo de cambio, si sus tenedores optaran por dolarizarse. El
monto pendiente equivalía a unos u$s1.000 millones.
El resultado de la licitación de la semana pasada mostró a las claras el
cambio de percepción de los inversores particulares e institucionales a partir
del llamado “efecto Pichetto”, en referencia a la designación del senador
peronista como compañero de fórmula presidencial de Mauricio Macri.
En BOTAPO se adjudicaron $33.841 millones, equivalentes a u$s770
millones, mientras que por las Lelink hubo interesados por una cuarta parte del
vencimiento del Dual. Se colocaron u$s236 millones de los u$s243 millones
demandados, y el plazo de noviembre fue declarado desierto. Así, se logró
cubrir el vencimiento del Dual, pero mayormente con el TJ20.
El anuncio del ticket oficialista fue bien recibido en los mercados, con
baja del riesgo-país a niveles de 840 puntos básicos, retroceso de los seguros
contra default (CDS) a 1.000 puntos, una caída del 2% en la cotización del
dólar, recuperación del 6% en la paridad de los títulos públicos y un salto de
más del 25% en las acciones de empresas argentinas (ADR) que cotizan en Nueva
York.
La reacción obedece a la percepción del mercado de que el compañero
elegido por Macri mejoraría las posibilidades de pasar por el Congreso las
reformas estructurales que no logró negociar el oficialismo a fin de 2017, a
dos meses de haber ganado cómodamente las elecciones de medio término. Se trata
de las reformas laboral y previsional que, como mínimo, reclamará el Fondo
Monetario en caso de que se le pida convertir el programa stand by en un
acuerdo de facilidades ampliadas, que extendería los plazos de 4 a 10 años.
Con estos datos, la dolarización de portafolios, originalmente estimada
para este mes, se habría postergado para fines de julio, más cerca de las PASO
(11 de agosto), que coincide con el fin de la temporada alta de liquidación de
divisas por la exportación de granos, que tradicionalmente concentra el mayor
volumen en el segundo trimestre de cada año. Aunque en este junio de cosecha
récord, la exportación está liquidando la mitad de lo que vendió el mismo mes
de 2018 (u$s3.933 millones), un año en que la sequía afectó la producción.
Hoy la tasa de política monetaria del BCRA está en torno del 66% anual,
rendimiento que con la perspectiva de un dólar quieto potencia el atractivo de
los BOTAPO ya que, de verificarse, se convertiría en una rentabilidad en moneda
dura.
La tasa es similar a la de las Letras de Liquidez (Leliq), 66,6% anual,
en las que las entidades financieras invierten la mayor parte de su capacidad
prestable. Es superior a los rendimientos que los bancos ofrecen por las
colocaciones en plazo fijo (hasta 55% anual), aunque esta opción también
concita el interés del público inversor dispuesto a inmovilizar un capital
mínimo de $100.000 por 30 ó más días.
No son pocos los asesores financieros que cambiaron sus recomendaciones
de inversión en la última semana. Claramente pasaron a priorizar las
colocaciones en pesos ligadas a la tasa Badlar o de Política Monetaria, en
detrimento de los Botes a tasa fija o con cláusula gatillo. O los títulos
ligados al CER, preferentemente en el tramo corto, dejando entrever que estiman
una inflación tendiendo a ceder en los próximos meses. En cambio, mantienen
vigentes a las Letras Capitalizables (Lecap), tanto las que vencen en 2020 como
este año, debido a la menor volatilidad cambiaria.
Todo esto sin perder de vista la posibilidad de tomar cobertura para
julio en el mercado de futuros, aunque recién comenzado o al promediar el
próximo mes, lo cual reduciría el costo de las operaciones, tanto por precio
como por el menor plazo.
Asimismo, entre las alternativas de renta fija en dólares se volvieron a
considerar los Bonar 2020 (AO20) y los clásicos Bonar 2024 (AY24), que en la
última semana estuvieron entre los que más subieron, ganando en paridad y
comprimiendo los retornos más de 300 bps, al rango de 16% anual. Y también
asignan potencial a los bonos de mayor duration: no tanto el Centenario (AC17),
cuya TIR bajó a 9,9%, sino los Discount 2033 (DICA), o el Bonar 25 (AA25),
cuyos rendimientos están entre 13% y 15% anual.
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