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Por Natalia
Donato - "La cifra de 10,1% de desocupación es una 'buena
noticia'. Podría ser mucho peor en este contexto de crisis, pero el
mercado ajustó claramente por salarios y no lo ha hecho por cantidades. Es
decir, las empresas han tratado de evitar una cesantía de su fuerza de trabajo
ocupada", remarcó el director del Observatorio de la Deuda Social de
la UCA, Agustín Salvia.
De hecho, si se analizan los números informados por el Indec el
miércoles tarde, puede corroborarse que no se percibe destrucción neta de
empleo entre el primer trimestre del año pasado y el mismo período de 2019. La
tasa de empleo –población ocupada sobre la población total– prácticamente se
mantuvo (cayó apenas una décima, del 42,4% al 42,3%).
Según explicó el economista de Ecoledesma, Gabriel Caamaño, "se
observa un deterioro de los indicadores laborales, incluido el alza del
desempleo", pero "no hay aún destrucción neta de empleo".
No obstante, indicó que sí se percibe "una demanda que no satisface el
ritmo de crecimiento de la oferta laboral". Lo mismo destacaron Nadin
Argañaraz y Bruno Paniguel, del IARAF, quienes plantearon que
"lo que se observa en un contexto de baja de ingresos es el aumento de la
población económicamente activa (PEA), lo que explica el aumento de la
desocupación, ya que no pudieron crearse los nuevos puestos de trabajos
demandados".
Respecto del alza de la tasa de actividad, que trepó del 46,7% al 47% en
un año, puede deberse a tres factores clave, según Caamaño: la destrucción de
ingresos reales, el crecimiento de la subocupación y el mayor ritmo de
crecimiento relativo del desempleo entre los jefes de hogar, que mueven a otros
miembros del grupo familiar a buscar trabajo.
¿Por qué el empleo aún resiste? Según el economista, son clave la
subocupación, la informalidad y el cuentapropismo, que "pueden estar
jugando en el corto-mediano plazo de variables de ajuste". De acuerdo con
los números del Indec, el porcentaje de trabajadores por cuenta propia subieron
del 8,7% al 9% en un año, mientras que los asalariados sin descuentos
(informales) crecieron del 10,8% al 11% en el primer trimestre.
Para el titular del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas y dirigente
de Unidad Popular, Claudio Lozano, la cifra del 10,1% de
desocupación "no evidencia la debilidad del mercado laboral".
"Es un indicador incompleto, por eso sumo la desocupación encubierta, que
son todos aquellos que estando ocupados en algo menor que no les resuelve sus
condiciones de vida, tienen que seguir buscando trabajo. La verdadera realidad
del desempleo de la Argentina es el 27,6%, no el 10,1%. y eso es un
desastre", manifestó el dirigente, quien agregó: "Hay un ajuste por
caída del poder adquisitivo, pero también por debilitamiento general de
estructura laboral, en donde se ve una estrategia de supervivencia que se
expresa en un aumento sistemático del cuentapropismo".
Según precisó Salvia, la heterogeneidad del mercado de trabajo se agrava
en contextos de crisis y los que más protegen sus empleos son los que tienen
trabajos formales. "Quienes ven reducido sus salarios y precarizadas sus
condiciones son los que ya están en una situación precaria, por lo que empiezan
a caer en el subempleo y a tener salarios más bajos. Y este subempleo indigente
(changas) también se ve agravado por el empobrecimiento de los sectores medios
que demandan estos trabajos", explicó el director del Observatorio Social
de la UCA.
Optimismo oficial
El ministro de Producción, Dante Sica, destacó que se está "viendo
el impacto de la crisis del año pasado y que preocupa que 1,8 millón de
argentinos buscan empleo y no lo encuentran". "Todos tienen que tener
acceso a oportunidades", remarcó el ministro, quien aprovechó para aclarar
que desde el Gobierno ya comenzaron a percibir una recuperación de la actividad
en varios sectores, lo que "va a revertir la curva".
Para Sica, el "verdadero desafío es estructural":
"Incorporar al mercado formal al 35% de los trabajadores y crear las
condiciones para que las pymes generen empleo de calidad", detalló. El
titular de la cartera productiva sostuvo que para lograr ese objetivo hay que
terminar con las crisis y, en ese sentido, el equilibrio fiscal es el verdadero
camino. "Luego necesitamos la ley de blanqueo laboral para reconocer
derechos de los 4,5 millones de trabajadores informales. Y, en tercer lugar,
seguir impulsando el cambio productivo que nos de competitividad y cree
oportunidades", aseguró.
Al respecto, el equipo técnico de la diputada K y economista Fernanda
Vallejosdestacó que la clave para revertir el ciclo recesivo "es el
trabajo y la recuperación de los salarios reales y de la capacidad de consumo
de los argentinos". "Es la condición fundamental para volver a
crecer, para volver a producir, para volver a invertir, para volver a colocar a
la Argentina en el camino del desarrollo", remarcaron.
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