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Por Carlos Pagura - La idea del Latam
Economic Forum en un año clave para la economía y la política fue bien
clara: reunir a cuatro economistas de diferentes escuelas y con el ingrediente
en común de haber pasado por la función pública: Carlos Melconian,
expresidente del Banco Nación en la presidencia de Mauricio
Macri, Emmanuel Álvarez Agis, viceministro de Economía de Cristina
Fernández de Kirchner, Martín Lousteau, exministro durante el kirchnerismo
y actual precandidato a senador por el oficialismo y Martín Redrado, al
frente del Banco Central entre 2004 y 2010.
El encuentro fue un atractivo mosaico de
exposiciones acerca de la difícil coyuntura que enfrenta el país en 2019 y los
años venideros, con especial énfasis en dos temas que desvelan tanto al
oficialismo como a la oposición: la relación con el Fondo Monetario
Internacional y el futuro del dólar, que signarán sin dudas la campaña
presidencial, las elecciones y el recorrido del mandatario que asuma el 10 de
diciembre.
Melconian: “La pulseada con el mercado cambiario es ganable”
Abrió la cita Carlos Melconian, exponiendo
sus preocupaciones sobre los montos a pagar al FMI que deberá afrontar la
próxima administración. “Hasta 2021 hay poca amortización, pero en 2022 y
2023 habrá que devolver los u$s 50.000 millones. El gobierno que asuma
requerirá que el Fondo esté en el cuadrilátero”. Ese cuadrilátero, explicó, se
compone de la economía, la política, la justicia y el FMI. “El único que
le puede pagar al Fondo es el Fondo, así que más vale que lo invitemos”,
agregó.
En su diagnóstico, “los últimos dos años
de Cristina fueron emisión monetaria y uso de reservas, Macri en sus primeros
dos hizo un uso abusivo del endeudamiento. Los números en 2018 y 2019 los cerró
el FMI, entonces queda la duda sobre quién los va a cerrar en 2020 y 2021”.
Asimismo, se refirió al dólar y consideró
que “hay una moneda transaccional y otra de ahorro y tenemos que decidir
qué régimen monetario queremos” y estimó que “hay una pulseada con el
mercado cambiario que, salvo un resultado espantoso en las PASO, es ganable”.
En su opinión, el “plan Picapiedras”,
como suele llamar al acuerdo firmado con la entidad tenía “tres
mandamientos: no malgastarás reservas, no emitirás y no gastarás más de lo
recaudado. Un plan básico para un país incumplidor, en eso funcionó bastante
bien”. “Es un programa para llegar, no pidan flores. Sin este plan no ganas,
con este plan podés ganar”, admitió.
Una de las dudas a despejar, detalló, es “si
en 2020 y 2021 se vuelve al mercado”, e imaginó un escenario abierto: “Ninguno
de nosotros sabe si el Riesgo País bajará a zona de colocación de deuda si gana
Macri, de hecho la economía ya está metida en no colocación”, pero analizó que
para los mercados es aún más intranquilizador “el solo hecho de pensar que
vuelva la administración pasada. No es un comentario provocativo, es lo que
dicen los números”, antes de advertir que “la Argentina no necesita el
océano Atlántico, se ahoga en la bañadera”.
Álvarez Agis: “El problema no es el Fondo, somos nosotros”
“El
trabajo de un economista en la Argentina es encontrar la coincidencia entre lo
que se quiere hacer y lo que se puede. En principio los dos programas que
plantean el Gobierno y la oposición parecen muy distintos, pero viendo las
posibilidades que tiene la economía no son tan distintos, porque hay
restricciones para moverse tanto a la derecha como a la izquierda… y además
está el Fondo”, puntualizó.
Según describió, la crisis se inició en 2018
porque “el mercado dijo que no podía financiar más a un país que tiene un
perfil de reservas declinante y con exportaciones estancadas, se cortó el
chorro y hubo que ir al Fondo. Pero esto no tiene nada que ver con 2001, tiene
más que ver con 2009. Aunque no se parece en la recuperación, porque entonces
lo que hubo tras la crisis fue expansión fiscal y ahora ajuste con el FMI. Por
eso no se ve recuperación. Salvo el campo, nada tracciona el crecimiento de la
economía”.
Agis evaluó que “el problema de la
Argentina no es el Fondo Monetario Internacional, sino nosotros o, en todo
caso, la receta que dieron a un país con sus particularidades y su obsesión con
el dólar. Yo tenía un prejuicio ideológico, porque esa receta de ajuste
monetario y fiscal fue sufrida por todos los países, pero cuatro países
mejoraron, crecieron y equilibraron las cuentas luego de los últimos cinco
stand by firmados, con excepción de Grecia. El riesgo que enfrenta el Fondo es
que la Argentina sea la próxima Grecia”. En ese contexto, sostuvo
que “gane quien gane se tendrá que sentar con el Fondo” y
que “la solución no pasa por defaultear, porque el horizonte es distinto
al de 2001, no está en el horizonte que pueda producirse un ‘rebote’ positivo
como el ocurrido en 2002 y 2003”.
El economista comparó la situación del país a
la de “un auto que viene a los banquinazos y debe entrar a un túnel
estrecho”. Respecto a la tensión cambiaria, aseveró que “cuando el Banco
Central dijo que podía vender el dinero del préstamo del Fondo para parar
cualquier corrida, el dólar se estabilizó inmediatamente. ¿Por qué siguió
subiendo el Riesgo País? Porque así como todos entendimos que si corremos al
dólar perdemos contra el Central, el mercado comprendió que estaban a la venta
los dólares que eran para pagar la deuda de 2020”, razonó. Por eso, “cada
dólar que vendemos tranquiliza al mercado cambiario hoy e intranquiliza a los
tenedores de bonos mañana”.
Por otro lado, consideró equivocado intentar
mejorar la competitividad “moviendo el tipo de cambio”, porque “lo
que se hará es espiralizar la inflación”.
Lousteau: “Creemos que el camino es sencillo y estamos complicados”
.“Cuando escucho que seremos potencia, que
estamos condenados al éxito o que tenemos el mejor equipo de los últimos 50
años, pienso que estamos complicados. Porque creemos que el camino es
sencillo”, afirmó Lousteau, en una frase dirigida tanto a los gobiernos
anteriores como a la actual gestión de Cambiemos, partido por el que se
presentará como precandidato a senador.
El exembajador en EEUU y actual diputado
nacional realizó un breve panorama sobre la realidad económica del país durante
las últimas décadas y la abrupta caída de los ingresos per cápita. “Por
cada año de crecimiento tenemos uno de caída del PBI. Las crisis argentinas
están motivadas por la restricción fiscal y la restricción externa, cuando nos
dejan de prestar”, afirmó.
Lousteau consideró “imposible competir y
crecer sin un Estado más competitivo y la discusión es cómo mejoramos esa
competitividad”. Entre los principales problemas mencionó la “carga
impositiva insoportable para producir” y sentenció que “algo está
pasando para que le paguemos poco a los productores de alimentos, paguemos los
precios más caros en el supermercado y al mismo tiempo haya supermercados en
problemas y al borde de la convocatoria”.
A futuro, sugirió que “la política tiene que
definir cuáles son las prioridades, pero eso no se puede hacer desde la
grieta” y concluyó que “los cambios culturales no se pueden imponer,
ocurren cuando los países se desarrollan”.
Redrado: “Vamos a necesitar un Central con mucha capacidad de acción”
“¿Cómo llegaremos al 10 de diciembre? Veo una
tenue salida de la recesión”, afirmó el extitular del Banco Central, quien
consideró que el desafío fundamental es “lograr un plan económico, que es
lo que faltó en esta gestión. No se puede hacer política económica sin una
visión de equilibrio general”.
En su entender, “el principal riesgo es
la evolución del dólar. Algunos analizan que ya no hay espacio para la
dolarización, que el que se quiso dolarizar ya lo hizo. Pero ese es un análisis
parcial: en los próximos siete meses vencen títulos públicos en pesos por un
valor de u$s 7.400 millones que podrían dolarizarse”, al igual que una parte de
los plazos fijos.
“Vamos a necesitar un Central con mucha
capacidad de acción para capear el dólar si existe tensión cambiaria. Si hay
que llamar a Washington para tomar decisiones tendremos problemas”, alertó.
Redrado criticó a los enviados del Fondo
que “piensan que el tipo de cambio tiene que subir sin intervención hasta
que encuentre su equilibrio, pero en nuestro país la tasa de traslado de
devaluación a inflación es del 50 por ciento”.
Acerca de las medidas del Gobierno para
contener la inflación, el economista opinó que “el plan de metas atado a las
tasas de interés fracasó rotundamente” y que “el problema es tan
complejo que se necesita una ley de política macroeconómica votada en el
Congreso para que todas las variables del sector público estén tras el mismo
objetivo”.
Para lo que viene, enumeró como temas
fundamentales “hacer una reingeniería del gasto público”, “reformar el
sistema impositivo” y “generar una red de acuerdos comerciales que
nos permitan ingresar en otros mercados. En mi opinión el acuerdo con la Unión
Europea es una cuestión más política en que no hay tanta ganancia”. Por último,
pidió “sacar del vocabulario términos como ‘renegociar’ o ‘reestructurar’
la deuda con el Fondo, cuando lo dice un argentino el mundo lo entiende como un
sinónimo de default”.
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