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Por Maia Jastreblansky - Mauricio
Macri terminará su mandato con lo que en el Gobierno califican
como una "dotación razonable" de empleados públicos, tras recortar la
planta de la administración pública nacional (APN) en un 18%.
Desde que llegó a la Casa Rosada,
la gestión de Cambiemos apuntó a recortar el gasto público, controlar el
presentismo y el desempeño de los estatales y fomentar la carrera pública. De
acuerdo a datos oficiales, los ministerios y organismos descentralizados
pasaron de 237.889 agentes a fines de 2015 a 195.410 agentes (42.479 empleados
menos), si se contemplan despidos, jubilaciones, retiros voluntarios y la no
renovación de contratos.
Según aseguraron fuentes
oficiales a LA NACION, no están previstas más reducciones en los
planteles de los ministerios y organismos descentralizados que integran la APN
de aquí al 10 de diciembre.
¿Y si Macri logra su reelección?
Desde el Ministerio de Modernización y Empleo Público aseguran que el objetivo
en materia de gestión será profundizar la senda del "gobierno
digital", es decir, la incorporación de tecnología para agilizar a los
procesos y los trámites del Estado. A la larga, es factible que esos cambios
alteren las necesidades de personal.
De cara a la campaña electoral,
en el Gobierno hicieron una comparación de la evolución del empleo público.
Entre el 2005 y el 2015, siempre de acuerdo a los datos oficiales, la
administración pública nacional se engrosó en un 87% y el empleo público total
del país creció un 42,5% alcanzando los casi 3.700.000 trabajadores estatales.
Ese número de empleados se sostiene hoy: es que, si bien la APN (el sector que
está bajo la órbita de Macri) se redujo en un 18%, en paralelo crecieron
levemente las plantas municipales y provinciales.
En el Gobierno aseguran que no
tienen previsto cambiar el convenio colectivo de trabajo con los gremios
estatales. Las modificaciones en las condiciones laborales que se dieron en los
últimos años se introdujeron en las negociaciones paritarias con la Unión de
Personal Civil de la Nación (UPCN). Por ejemplo, se incorporaron los controles
y los plus salariales por presentismo.
Una campaña de ATE, el gremio más
combativo, aseguró que desde diciembre de 2015 el salario de los estatales
perdió un 65% contra la inflación. En el Gobierno rechazan esa cifra. "En
2016 y 2017 los incrementos salariales fueron parejos con la inflación. En
2018, con la crisis cambiaria e inflacionaria, los sueldos de los estatales
quedaron atrasados aproximadamente en un 15%, pero se van a recuperar este
año", señalan fuentes oficiales.
El modelo que tienen como faro
cerca del Presidente es el de los acuerdos sectoriales. "El de Vaca Muerta
es un ejemplo a seguir", aseguran en el Gobierno en alusión al convenio
firmado con los representantes políticos, sindicales y empresariales en torno a
la extracción del gas no convencional en los yacimientos de Neuquén. En ese
caso, incorporaron una adenda al convenio colectivo de trabajo con nuevas metas
de productividad y medidas contra el ausentismo, entre otros puntos.
El Ministerio de Modernización y
Empleo Público que comanda Andrés
Ibarra , en tanto, se apresta a incorporar en el último tramo
del año evaluaciones por desempeño que, además de calificar a las capacidades
de los puestos jerárquicos del Estado, también evalúe el cumplimiento de
objetivos. Se hará una prueba testigo con 500 directores nacionales.
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