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A nivel mundial hay un compás de espera con
miras al G-20. A nivel local, más allá de las apuestas al “carry” corto, es
hasta el próximo Gobierno. Esas son las principales líneas decisorias de los
inversores. Claro que si uno se guía por los recientes flujos hacia los
mercados emergentes pareciera que hay cierto optimismo latente en que el
conflicto EE.UU.-China llegue a buen puerto. Aunque Wall Street se muestra más
distante por lo visto en las últimas sesiones. Sin embargo, según un
relevamiento del IIF de alta frecuencia de los flujos de cartera de no
residentes en acciones y en bonos emergentes, hubo un aumento, incluso a China.
El IIF opina que este posicionamiento podría reflejar la esperanza de un
resultado benigno de las conversaciones comerciales entre Trump y Xi Jinping.
Por ejemplo, los datos muestran un sólido flujo al mercado no chino de
u$s23.000 millones en el segundo trimestre a pesar del aumento de las tensiones
comerciales (en el primer trimestre fueron u$s31.000 millones). “En parte, este
ritmo saludable de los flujos también puede reflejar el moderado cambio de los
bancos centrales del G-3, que puede haber reactivado la búsqueda del
rendimiento”, dice el IIF. Hay otra señal a tener en cuenta: los hedge funds
están muy optimistas. Según datos del Goldman, el apalancamiento creció este
mes el 6,6%, más que en ningún mes de los tres últimos años hasta alcanzar el
63,9%. Como advierten los lobos de Wall Street, no hay nada que dé más miedo
que un hedge fund que se ponga alcista en la Bolsa. Para el JP Morgan el
accionar de los hedge funds muestra que piensan que el rally aún tiene
recorrido por lo que no ve, a priori, nubes en el horizonte de mediano plazo.
Es que a pesar del aumento en el apalancamiento de los fondos de cobertura, el
porcentaje actual sigue estando por debajo del pico registrado en julio de 2018
del 72,3%. Veremos, habrá que atravesar el fin de semana y rezar que ninguno
pateé el tablero en Osaka.
A nivel local, el adormecido dólar da lugar a
que este mes, de no mediar mayores sorpresas, será un junio apoteótico para los
“carritreidistas”. El resto de los mortales, está afuera. Un conocido gestor
local reconoció que desde hace meses no para de comprar Bonos del Tesoro de
EE.UU., sobre todo, notas de corto, a tres meses, para sus clientes. Los que
aún siguen doloridos por el golpe de 2018 solo esperan algún buen precio para
salir. En general todos esperan quién estará a cargo el 10 de diciembre. Pero si
antes las cosas no se van dando como se esperaba, puede haber nuevas salidas.
Desde afuera suplican porque las elecciones se resuelvan favorablemente porque
tienen las alforjas repletas de papeles argentinos. Por eso no sorprenden los
innumerables apoyos e informes favorables. ¡Todo sea por el bonus!
Muchos hombres del mercado pasaron por las
mesas de Elena esta semana aprovechando la tregua cambiaria. En un rincón se
los vió a los NEIX boy’s, Esteban Goyheneix y Lucas Mieres, degustando las
mollejas del chef mientras debatían quién sería el economista elegido para el
evento que preparan para agasajar a sus nuevos clientes, provenientes de la
compra de la cartera de Fénix. En otra mesa, dos conocidos economistas le
comentaban a un funcionario nacional, bondiola de por medio, sobre el debate
político en el evento de Balanz del que no pudieron sacar mucho en limpio.
Todos esperan la nueva andanada de encuestas, sobre todo vinculadas a Buenos
Aires. En los sillones de la recepción tres gestores de carteras no ocultaban
su decepción sobre la CNV, que parece ir a un ritmo por demás cauteloso cuando
los mercados piden más tecnología y el organismo no se aggiorna. “¿Cómo puede
ser que todo el mundo se comunique, intercambie datos e información y toda
clase de archivos por WhatsApp y la CNV no permita tomar órdenes de clientes
por ese canal?”, se lamentaba uno de ellos. “La línea, es la línea”,
justificaba otro de ellos. Lo cierto es que al parecer aún la cúpula del
organismo hace catarsis luego del ruido generado alrededor de la venta de
acciones de la ANSeS.
La próxima semana llega el Tío Ben. Una
visita de lujo. De la cual solo disfrutarán unos pocos. Se trata del
extodopoderoso jefe de la Fed, Ben Bernanke, que invitado por uno de los
principales fondos de bonos del mundo, compartirá un exclusivo almuerzo bajo el
leit-motiv de “Conversación con Ben Bernanke”. Sin duda un testigo privilegiado
de la última gran crisis financiera mundial, para sentarse a escucharlo.
Mientras tanto, para precalentar motores el 7° Latam Economic Forum fue un
éxito que colmó los salones del Alvear. El ya tradicional evento convocó no
solo a gente del mercado sino también “repatrió” a varios sobrevivientes de los
‘90, muchos fuertes actores de la jubilación privada. Sin duda el plato fuerte
fueron las presentaciones de Melconian y Alvarez Agis. Casi pleno consenso en
el diagnóstico y sobre lo que el próximo presidente, sea cual fuere, pueda y
deba hacer para que el país vuelva a crecer. Nadie piensa sacar los pies del
plato y menos huir del Fondo. Lo posible o probable requiere amplios consensos
políticos. Los técnicos parecen estar más o menos de acuerdo con lo que hay que
hacer. Ahora falta lo más difícil: que la clase política lo entienda y se anime
a hacerlo. Si no, el país continuará sumergido en la decadencia de los últimos
cincuenta años.
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