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Por Luis Beldi
- La apertura del mercado preanunciaba un día volátil. Pero solo fue un amague. El
dólar mayorista llegó a $43,02 y pegó la vuelta para terminar a $42,72, dos
centavos menos que el día anterior. El monto de negocios fue de USD 642
millones, menos que la jornada previa por la menor liquidación de los
exportadores.
En bancos y casas de cambio el dólar bajó un centavo a $ 43,94, pero en
un momento del día estuvo por encima de los $ 44. La divisa estuvo a tono
con los demás países emergentes, donde el dólar operó con equilibrio frente al
real, al peso mejicano y al chileno.
Lo cierto es que el Gobierno está brindando por como finaliza el mes. Se
venció el mayor obstáculo, que era el pago del bono dual, y el dólar termina
junio en baja. Pero lo más importante es que no tuvo volatilidad. No hubo
subas ni bajas bruscas, que es lo que más detestan en el Banco Central. Esa
zozobra atenta contra la caída de la inflación, debido a que las empresas no
pueden prever sus costos.
La quietud de la divisa no modificó la decisión del Banco Central de
quedarse en el piso de tasas que se impuso en las Letras de Liquidez. Pudo
haber recortado la tasa de interés, pero no lo hizo y la mantuvo en 62,60%.
Captó $ 218.870 millones que cubrieron todos los vencimientos sin restarle
pesos al mercado.
La mejor noticia fue la baja del riesgo país que retrocedió 1,95% a 854
puntos básicos. En la semana subió apenas 34 puntos. La caída se debe a la
mejora del Bonar 2020, el título más corto, que aumentó 0,54%. Los ojos de los
inversores están puestos en este bono porque es el vencimiento clave del año
próximo y al que el próximo Gobierno deberá hacer frente con divisas propias o
renovando con una nueva emisión de bonos, si consigue adhesión de los
inversores.
Pero esto depende de cómo se maneje el próximo Gobierno y de que el
riesgo país baje a niveles por debajo de los 500 puntos básicos. Si el país
tuviera el riesgo que tiene YPF, el default sería un vocablo ausente en el
diálogo entre operadores.
Es más, el éxito de YPF alentó a uno de los grandes grupos empresarios a
emitir aun bono la semana próxima por USD 100 millones.
Las reservas perdieron USD 89 millones y quedaron en USD 64.304
millones.La caída se debe a que bajó el oro y a la venta habitual de USD 60
millones del Tesoro.
Después de algunas ruedas adversas, la Bolsa tuvo un día que rozó
la euforia, con un elevado monto de negocios por $1.130 millones. El S&P
Merval, el índice de las líderes, aumentó 3,04%.
Bancos y compañías de energía fueron los motores del movimiento. Pampa
Energía aumentó 8,49% tras la compra de la Central Térmica de Ensenada y
Transener subió 4,50%. Entre las entidades, Banco Macro anotó aún alza de 4,59%
y Supervielle, lo siguió con 3,76%.
"Hay gente que compra y vende incertidumbre. El movimiento
sigue porque hay papeles que tienen precio de oportunidad, pero hay que bregar
contra la incertidumbre de las elecciones. Lo bueno es que por lo menos se
conocen los nombres de los candidatos y con ese dato los inversores apuestan.
Ahora están tomando posiciones los más adelantados, los que apuestan cuando hay
incertidumbre, pero creen que hay más chances de ganar que de perder",
opinó Ariel Sbdar Head Strategist del Banco Industrial.
En Wall Street, los ADR's argentinos –certificados de tenencias de
acciones– replicaron el movimiento de la Bolsa de Buenos Aires. Acá
también Pampa ( 7,44%) fue lo más destacado junto a Banco Macro ( 4,02%).
Mañana es el último día hábil del mes y todavía el mercado no se alteró.
Si no fuera por lo elevado del riesgo país, no parecería que fuera un año
electoral. El primer mes clave fue superado con éxito. En julio, el dato de la
inflación de junio será clave.
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