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Por Javier Blanco
- Una retracción de casi 25% en el volumen de negocios al contado con el dólar (se operaron
apenas US$643 millones, el menor monto en un mes), en una jornada en la que se
mantuvo casi sin cambios la oferta total de pesos, dio la señal: el mercado
alcanzó un equilibrio y, para definir su rumbo, al menos en las actuales
condiciones, se sentó a esperar la definición que debe adoptar en las próximas
horas elBanco Central (BCRA)
sobre la tasa de interés de referencia para testear si esa intuición resiste.
Desde fines de abril, cuando anunció que
había recuperado la posibilidad de intervenir con reservas sobre el mercado
cambiario, el BCRA ofreció una garantía de tasa para tratar de alentar las
inversiones en pesos.
Estipuló que durante mayo la tasa de
referencia no podría bajar del 62,50% anual, para alentar a los bancos que
aseguraran un mejor traslado de la tasa que cobraban por sus inversiones en
letras de liquidez (Leliq) -superior durante todo ese mes al 70% anual- a los
ahorristas que constituyeran plazos fijos, que por entonces recibían un interés
promedio del 42% anual. En paralelo, comenzó a funcionar el sistema que permite
al cliente bancario mover su plazo fijo por el sistema en busca de mejor renta
si lo desea.
La entidad prorrogó esa garantía de tasa
durante todo junio, un dato que hace unas semanas era anecdótico, pero que
cobró importancia en esos días tras caer del 70,73% al 62,60% anual la tasa
promedio de las Leliq en el mes y quedar desde anteayer a un paso de aquel
piso.
Esto llevó al mercado ayer a moverse con pies
de plomo, reduciendo el nivel de operaciones y dejando para después las
operaciones que no debían cursarse de inmediato.
El resultado fue un cierre de dólar casi
neutro (quedó en $42,70 y $43,94 para venta mayorista y minorista,
respectivamente, con mermas de solo 3 y un centavo en cada caso), en un día que
se mantuvo calmo para el resto de las monedas emergentes en general, al
mantenerse estable la moneda estadounidense a nivel global. Eso supone que el
peso mantiene una ganancia del 4,6% en el mes, la mayor en 8 meses, aunque su
tendencia a la apreciación quedó congelada hace 48 horas.
Y un mercado de pesos también equilibrado,
con el BCRA renovando casi toda la deuda que le vencía en Leliq (pactando una
tasa del 62,595% anual, solo 8 milésimas inferior a la de anteayer) y la tasa
de call (préstamos interbancarios) también
lateralizando al 61,5% anual para operaciones a un día.
Reajustes en danza
Los analistas creen que el BCRA debiera
aprovechar la calma en el mercado cambiario y cierto aplacamiento en las
expectativas inflacionarias para mantener un sendero bajista de la tasa.
"Creo que en estas condiciones, con las
elecciones por delante y con mucho por definir, el BCRA no debería tentarse con
eliminar el piso de la tasa, pero sí con bajarlo un poco; digamos, al 60%
anual", juzga el economista Miguel Zielonka, de la consultora EconViews.
Su colega Hernán Hirsch coincide:
"Debería mantener el piso y bajarlo, anunciando uno nuevo para julio, pero
vigente solo para ese mes".
Zielonka cree que, más allá de algún ajuste
en la tasa, el BCRA debería lograr que el Tesoro discontinúe las ventas de
dólares. "Ojalá consiguieran un OK del FMI para suspenderlas
transitoriamente, porque ya son un factor distorsivo para el mercado. Más
adelante tal vez deban retomarlas, para evitar presión sobre las reservas. Pero
ahora que la liquidación estacional se mostró fuerte no tiene sentido seguir
vendiéndolos tal vez barato", recomienda.
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