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Por Fernando
Morales - La jornada del jueves estuvo signada por un extremo
nerviosismo en todos los sectores relacionados con la actividad fluvial,
marítima y portuaria del país. La jornada arrancó tensa a partir de las
declaraciones del candidato presidencial Alberto Fernández, quien reclamó
"dejar de mirar al puerto de Buenos Aires y comenzar a priorizar las
exportaciones por el pacífico", es decir por puertos chilenos.
Si bien allegados al candidato intentaron alguna disculpa o morigeración
de las declaraciones, las mismas llevaron preocupación tanto a trabajadores
como a empresarios de la actividad portuaria.
Por la noche y sin que el tema portuario dejará de estar presente en los
diálogos entre empresarios y gremialistas, finalmente el Sindicato marítimo más
importante del país, el SOMU, suscribió con la Federación de Empresas Navieras
Argentinas (FENA) y con las entidades empresarias CARBA, CAENA y CNA, un
acuerdo salarial amplio, que sin implicar una modificación del convenio
colectivo del personal marítimo representado por el SOMU, satisface las
expectativas de los marinos y es considerado aceptable por el sector patronal.
El acta – si bien está pendiente de homologación por parte de la
Secretaria de Trabajo- incluye una revisión de los salarios acordados en
febrero de 2019 y una mecánica de actualización que en principio alcanza hasta
el 01 de marzo de 2020, sujeta siempre a revisión conforme a la variación de la
pauta inflacionaria.
Como es de estilo, parte del acuerdo incluye el compromiso de
"paz social" en tanto y en cuanto se cumpla lo pactado en el
documento firmado entre otros por el propio Raúl Durdos (secretario general de
los marítimos) y su adjunto Daniel Mereles.
Como se recordará, durante los últimos meses la conflictividad en el
sector originó seria preocupación en esferas relacionadas con el comercio
exterior ya que los paros en el sector no solo afectan a los buques con
tripulación argentina, sino que, además, las acciones gremiales incluyen a
los remolcadores de puerto y por lo tanto impiden el ingreso y egreso de buques
extranjeros de mediano o gran porte ya que no pueden maniobrar sin la
asistencia de los remolcadores de apoyo.
Buena parte del conflicto tuvo su origen en la particular situación dada
a partir de la decisión de uno de los sindicatos de marinos de aceptar una
modificación de su convenio laboral a cambio de obtener un mayor incremento
salarial en las negociaciones paritarias. Por el contrario, SOMU y el resto de
los referentes gremiales de los marinos, no aceptaron relegar conquistas a
cambio de mejoras salariales.
Voceros del sector, ratificaron a Infobae que el SOMU apuesta
a iniciar una etapa en la que, sin desatender las necesidades salariales de sus
representados, se pueda avanzar en un camino tendiente a recuperar hasta donde
sea posible la actividad de la Marina Mercante Nacional, generadora no solo de
trabajo directo e indirecto sino además de divisas para la nación.
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